Sunday, May 21, 2017

VENEZUELA: EL SIGNIFICADO DE LA ACCIÓN POPULAR

La situación de Venezuela es preocupante; más allá de lo que puede concluirse de las imágenes que vemos y con el devenir de los días, se enquista y produce el peor de los resultados, muertos que contados en números no se justifican. Algo así, nunca debe suceder sin que tenga consecuencias fundadas en la vergüenza colectiva, propia y ajena.

En ocasiones, la discreción producto del origen nacional obliga al silencio aunque ese no deba ser el resultado. La causa de la preocupación no es singular y debe reiterarse: ¿qué puede suceder en el país en un plazo inmediato?

Se trata de un gobierno que se dice revolucionario y socialista (por supuesto, a la cubana, y en ese sentido bien se sabe el significado) Los antecedentes de una situación como la que allí se verifica andan más cerca de Hungría 1956 y Checoslovaquia 1968, casos en que la rebelión popular anticomunista fue directamente reprimida por la intervención soviética apoyada por acólitos locales. Lo que aconteció años después tras el derrumbe del Muro de Berlín en el 1989 fue la evidencia de que, de no haber existido un bloque estalinista, las cosas hubieran podido ser diferentes.

No existe paradigma, es evidente. El mundo bipolar de la post-guerra se debatía entre los avatares de la guerra fría y, en el ámbito de Latinoamérica, el poder se dilucidaba entre dictaduras de derecha, irredentos populismos, oligarquías afiliadas a la tradición del autoritarismo político y la excepción cubana, que no por casualidad trató de vincular sus propósitos al expansionismo soviético, del que era su único y principal representante en esta parte del Planeta. Por cierto,  mediante una visión un tanto ilusoria, pero marcadamente interesada con relación a Venezuela. Así, quedó demostrado al llevar a cabo dos diferentes intentos de intervenir en ese país.

El estado de cosas al que se ha llegado, ha sido revisado y evaluado de acuerdo a los cánones del efecto causado por una situación prolongada de diecisiete años, capaz de fluctuar entre el reconocimiento político de un gobierno de corte popular que para muchos se justificaba y que consiguió el respaldo en las urnas de sus connacionales, para llevar a Hugo Chávez (un exmilitar golpista y convicto) al poder. Eso es historia, y lo es, en cualquier sentido. Hoy, el mismo partido, el mismo populismo desordenado e indolente, se ha trocado en una desfachatada dictadura que arremete contra los que se le oponen sin limitación y absoluta carencia de escrúpulos.

En el sentido de tal afirmación, se han despejado muchas incógnitas; una muy importante, aquella referida al hecho de cuál sería la respuesta de las instituciones armadas, si masivamente los que ya no aguantan, los que se oponen al gobierno, se lanzan a la calle a protestar (pacíficamente o, ni tanto ―lo que en cualquier caso se justifica, cuando no es el control de las acciones individuales, lo que resulta procedente entre la población)

En un ambiente de violencia total como el que hoy prevalece en muchas calles de importantes ciudades del país, ya es un hecho que los representantes de los diferentes cuerpos armados sí tiran y además, tiran a matar ¿Cómo, si no, se explican los muertos habidos hasta ahora?, los que ya se produjeron antes en 2014, cuando las revueltas de febrero, a las que el gobierno llamó y continúa llamando  “guarimbas” y les atribuye el ser apoyadas por “el imperialismo yanqui”, otrora representado por Obama y ahora por Trump y en improcedente afán de reiterar el desgastado argumento ¿Qué más puede alegar un grupo de personas agavilladas para tratar de ejercer el control de un Estado fallido incapaz de resolver las necesidades más acuciantes de su población y cuya propia acción los condena? No es factible pensar en términos de una lógica elemental; porque de lo que se trata es de transitar de lo pretendidamente sublime a lo efectivamente ridículo mediante la asunción de una posición de fuerza.

No es de dudar que así sea. Bajo variantes específicas y determinadas por la causalidad de los hechos, ha sucedido en China comunista (Tianamen) y en Cuba (maleconazo en el 1994) Aquí, la diferencia radica en dos aspectos específicos y relevantes: para las actuales manifestaciones en Venezuela, la duración en tiempo resulta muy prolongada y los muertos demasiados en una confrontación entre civiles que no poseen armas y policías, guardias nacionales y fuerzas antimotines equipadas para el ejercicio de la represión.

Al parecer, ninguno de los dos bandos está dispuesto a ceder pero la fuerza, factor de importancia en cualquier pulso, está de parte del autoritarismo de los sectores más radicales del PSUV encabezados por Maduro, Cabello y compañía. Cualquier estrategia inmediata de la oposición, ahora en la calle y a la zaga de los designios populares, debe incluir la evitación del desgaste al que, sin dudas, está apostando el gobierno.

La pregunta, aún sin respuesta, sigue siendo: ¿cómo se ha de manejar la oposición integrada en las variopintas entidades políticas que la representan ― a partir, inclusive, de su participación en la Asamblea Nacional? Hay más aún; ¿cómo puede desempeñarse un gobierno como el encabezado por Maduro y su gente, contando con un benévolo 20% de la opinión popular en su respaldo y en medio del descrédito de haber masacrado sin contemplaciones al 80% restante entre los que se le oponen?

Tales cuestionamientos crean un ambiente inédito, porque aquí, no se trata de egipcios, coptos y musulmanes, acampados en la Plaza Tarek de El Cairo pidiendo la salida de Mubarak tras largos años gobernando en contubernio y con mano de hierro y, en añadidura, aquejado de la salud y diezmado por el desgaste del poder. La acotación es válida, porque más de uno quiere forzar similitudes que no existen por intermedio de comparaciones que no vienen al caso y cuestionamientos improcedentes. Aquí, las primaveras quedaron atrás y diluidas entre promesas incumplidas, se producen los embates de un clima que sofoca y destruye las esperanzas de cualquier mejora.

Las dos interrogantes principales definen, en los límites de la evaluación del conflicto, lo que de inédito tiene. En gran medida, quien sea capaz de encontrar las mejores alternativas y dar una respuesta consecuente, se verá enfrentado a los pormenores de una posterior definición de las circunstancias políticas. Parece evidente que, en tal coyuntura, el desgaste de los que gobiernan junto a la culposa actitud que asumen, y a la larga, los hará llevar la peor parte que debe incluir la desaparición definitiva de su influencia. Eso, parece que hasta los que se empeñan en defenderlos, lo saben.

Lo único cierto es que todos los dilusivos propósitos relativos a que el gobierno ejerce un mandato popular, que sus instituciones son una representación fidedigna de sus intereses, que los cuerpos armados están para defender a la población de la delincuencia y por el establecimiento del orden y la disciplina social; son evidencia de una estafa colectiva nunca antes evidenciada de manera tan fehaciente.

Al pretendido gobierno, la población le pide cuentas y lo viene haciendo de manera consecuente y convincente. ¿Quiénes deben convertirse por fuerza en la resonancia y la amplificación de la protesta que sin dudas conforma un movimiento social y político? La respuesta es obvia y deberá ser la que sea capaz de dar la opinión pública internacional, los gobiernos democráticos y las instituciones que junto a las organizaciones que dicen defenderla, deberán fomentar la formación de un bloque de presión permanente cuya magnitud no pueda ser vulnerada por un gobierno abusivo, encabezado por vulgares delincuentes ―algo que no parece estar a discusión― e incapaz de encausar, ya, bajo cualquier circunstancia, los destinos de una nación como Venezuela. Esa es la verdadera lucha por la libertad y con las diferencias coyunturales del caso, debe verificarse aquí a la mayor brevedad posible. De lo contrario, no sólo perderán los venezolanos.

José A. Arias-Frá.


Friday, April 21, 2017

LA TRAGEDIA DE VENEZUELA

La gran tragedia de Venezuela es que constituye una fidedigna representación de eso que hoy se define como “Estado fallido”

Lo es, porque, aunque el gobierno consiga conjurar este nuevo pico de la crisis, no es capaz de solventar las razones que la motivan y sería sólo cuestión de tiempo para que se produjera una situación similar en medio de un ambiente de luctuosa e injustificable redundancia. En tales condiciones, ningún Estado puede ser, mínimamente funcional.

La crisis sistémica, estructural, además, no es solamente la evidencia de un desencuentro político entre sectores opuestos de la sociedad; es el resultado de la injustificada prepotencia de una administración incapaz, conformada por funcionarios que priorizan argumentos ideológicos amalgamados en la insensatez, bajo la influencia crónica de la dependencia económica fundada en la mono-producción petrolera. Algo que no es nuevo y en cierto sentido, un antecedente negativo de vieja data. Ya Arturo Uslar-Pietri (1906-2001) lo había advertido en 1938: “debemos sembrar el petróleo”, dijo, y nadie le hizo caso.

Si bien bajo condiciones de relativa solvencia y en el contexto de un desenvolvimiento político atenido a las alternativas vigentes en los límites de la multilateral representación partidista ― civilista además con excepción del régimen de Marcos Pérez Jimenez en tiempos más recientes ―, los argumentos de la democracia lograron supervivir; llegado el momento en que las limitaciones a la verdadera democracia (1998), desembocaron en la conjunción con el experimento político del chavismo, todo lo que ha venido sucediendo hasta hoy ha dado lugar a la existencia de la peor de las recetas. Tanto así, que los propios seguidores, incondicionales socios iniciales del presupuesto chavista sostenido a punto de chequera, han tomado distancia con disimulada discreción del experimento. Otros, es evidente, sólo lo han apoyado por conveniencia y/o la crónica y necesaria costumbre del parasitismo coyuntural e indefectiblemente concebido.

El Estado (pretendido gobierno) venezolano, llegado al punto en que se encuentra y bajo las actuales circunstancias (internas y externas), es incapaz de recuperar la representatividad necesaria para gobernar debido a que su imagen fracturada es, políticamente, un hecho sobreseído. Su único posible desempeño en el contexto es mediante el ejercicio de una dictadura, lo que, precisamente, ha sucedido y hará que cada vez, sean más frecuentes y críticos los argumentos de la crisis.

¿Qué es lo nuevo en este caso? Primero: se trata (ahora manifiestamente) de una dictadura que se dice socialista, de izquierda y revolucionaria, pero no es producto de un proceso típico y de desmonte de las instituciones por la fuerza de las armas o de la imposición de un régimen factual a cualquier plazo. Tampoco el de la victoria en las urnas de una coalición partidista, más bien del éxito personal de un caudillo, ex-militar y golpista. De ello se infieren sus limitaciones en el pulso social, que han limitado el ejercicio del poder totalitario o la han puesto en evidencia cuando, como bajo Maduro, ha pretendido imponerse sin ambages.

Lo que ya se avizoraba desde los primeros años de Chávez en el poder, ha desembocado en un proceso de radicalización cuyo elevado costo el país, a pesar de los recursos en hidrocarburos y los elevados precios durante la bonanza petrolera, no ha podido pagar y, terriblemente administrado por una cuerda de incapaces y corruptos sin escrúpulos, ha terminado por ser conducido a la situación en que se encuentra; algo que hubiese costado imaginar, aún para los que pueden entender las consecuencias del poder ejercido por los operadores políticos del populismo instigado por la autodenominada izquierda socialista, ortodoxa y radical e incubado en las mentes mesiánicas de sus representantes.

Segundo: el desenlace, que en algún momento tendrá que sobrevenir, ha venido dándose en condiciones también novedosas. Parece evidente que el alto grado de compromiso de los militares de alto rango y nivel de decisión, con el ala civil de los elementos que militan en el PSUV, a cualquier nivel y hasta el ejecutivo, les impide tomar posiciones en cualquier sentido contra sus acólitos y en función del malsano compromiso aludido.

En el sentido de lo anterior, el desenvolvimiento de los hechos está marcado por la influencia de la participación popular, que aquí es paradigmática en tanto tiene que incluir a los sectores, cada vez más numerosos, de ex militantes chavistas desengañados por lo que a la larga ha venido a convertirse en una verdadera frustración, inclusive, en el plano inmediato e irreversible de la factual materialidad. El hambre, no “tumba” regímenes, cierto, pero bien puede acelerar su caída en circunstancias como las de Venezuela donde, aún, las personas pueden demostrar su inconformidad con los factores que la generan y desencadenar una reacción inédita en función de su propio origen.

Hoy escuchaba a Freddy Guevara, joven asambleísta (vicepresidente de la Asamblea Nacional) en representación de Voluntad Popular, referirse a la estrategia que debe seguirse y su conclusión al respecto me pareció lucidamente lógica. Tenemos que apostar ― dijo ― a que el gobierno se desgaste en el enfrentamiento a nivel de calle frente a los que nos le oponemos, sólo así conseguiremos que cada vez sean más los que se convenzan que han defendido una causa equivocada y pasen a engrosar nuestras filas. El lapsus temporal es directamente proporcional al empleo de la represión por parte del gobierno.

No sería la primera vez que esto sucede, agrego, y aunque cada caso tiene sus particularidades, los comprometidos sin opción de arrepentimiento están condenados, de una forma u otra, a quedarse solos. Lo que les pueda suceder dependerá, en cualquier caso, de su interpretación acerca de los antecedentes, plenamente documentados y bajo disímiles circunstancias. Los límites han sido transgredidos, eso significa que no existe posibilidad alguna de enmendar errores y ni siquiera los pacifistas por antonomasia, la iglesia y la curia que la conforma, alientan la idea de la rectificación atenida a cualquier dudosa componenda.

José A. Arias-Frá.  



Wednesday, April 12, 2017

LA GEOPOLÍTICA Y EL POSICIONAMIENTO GEO-ESTRATÉGICO GLOBAL.

LOS ESTADOS UNIDOS Y LA UNIPOLARIDAD

El año 1989 marca un hito cronológico importante en la definición de la geopolítica mundial y los intereses de los países con posibilidad de desempeñar un papel importante en el re-ordenamiento geo-estratégico porque junto a la caída del Muro de Berlín, el derrumbe del socialismo en Europa Oriental y la posterior desaparición de la Unión Soviética, la vieja definición prevaleciente durante la Guerra Fría dejó de existir, al menos, en el marco de la bipolaridad dirimida entre los Estados Unidos y la URSS.

Lo primero que debió ser considerado a posteriori fue el argumento de que la guerra fría, al desaparecer bajo el efecto de cambios significativos, era, según expresó F. Fukuyama, el fin de la historia. Algo que, elaborado en la mente de un neoconservador como él, podía considerarse como el asidero fundamental de la tesis de la unipolaridad en vigencia y por venir, basada en el desarrollo de una política económica liberal y en el absoluto predominio del neo-liberalismo como relación prevaleciente en los vínculos políticos entre Estados.

Pronto, sin embargo, comenzaron a ponerse de manifiesto las evidencias de nuevos propósitos que junto a un entendimiento de la geopolítica más allá de la simple relación entre geografía y política y a través de la llamada Geopolítica Crítica, vinieron a sustentar las aspiraciones de nuevos territorios emergentes en la definición de sus nuevas fronteras y a través de ellas. En ese sentido el caso de Rusia, es quizás el más gráfico, aunque no el único.

En la definición del concepto de unipolaridad, la potencia norteamericana se dejó influir por la visión misma que había tenido durante la guerra fría y, como islote fuera del nudo gordiano de la geopolítica mundial, siguió mirando el bloque euroasiático con la misma visión de la segunda mitad del siglo XX. Ello determinó que Rusia y China, entraran en el nuevo juego con ciertas, limitadas y pequeñas ventajas relativas.

No sólo la visión de llevar a cabo el control mediante la idea de los heartland versus los rimlands, soportados en cualquier caso en el dominio aéreo y marítimo y en ese mismo orden de importancia, provocaron cierta incongruencia (Ver.-NSS, 2002) Si partimos del hecho de que la geopolítica (crítica) es más que una relación entre países fronterizos o no, pero políticamente definidos como tal y representan, sin embargo, especie de unidades variables que describen la cambiante distribución geográfica de las rutas, los recursos económicos y se conciben como la respuesta de cada Estado mediante la interpretación de sus esfuerzos militares y diplomáticos la definición geo-estratégica aparece como resultado, invariablemente.

Naturalmente, cuando hay desconexión entre la estrategia de un Estado y su realidad geopolítica, ese Estado comienza a decaer, perdiendo control sobre recursos y vías de comunicación y disminuyendo su influencia sobre otros Estados. Cuando Geopolítica y Geo-estrategia se alinean, ocurre lo contrario.

Pero lo que pareció demasiado evidente para Fukuyama y para Thomas Friedman (el mundo es plano, sobre todo, debido a la influencia de los medios de comunicación ―2005) empezó a evidenciar el nuevo tipo de problemas que habrían de aparecer en medio de la unipolaridad supuestamente fundada en el libre mercado y el poder económico capaz de sustentarlo.

Una vez más, los cambios geopolíticos apuntaban al valor geoestratégico y a la geografía y se sucedieron sin tregua hechos como las dos guerras de Irak, la guerra contra El Talibán en Afganistán (tras los hechos del 11-9/2001), la Primavera Árabe y su conversión posterior en un baño de sangre, el surgimiento de Estados que apuestan al nacionalismo más rígido en Europa, la guerra de los rusos en Georgia en 2008 y la anexión de Crimea. En añadido, aún se hace difícil poder precisar bajo qué condiciones surgió ese grupo llamado Estado Islámico (ISIS) y que parece estar en guerra permanente con todo y contra todos; algo que no es mínimamente explicable acudiendo al argumento del fundamentalismo islámico y la Sharia, que comúnmente suelen esgrimirse como únicas razones.

De manera que si hoy puede afirmarse que la unipolaridad norteamericana se ha visto amenazada y está en vilo, al extremo de que algunos expertos se hayan atrevido a hablar de un mundo carente de polaridad (tesis de la “no polaridad”), algo que parece bastante imposible y cuyo sostén teórico es el resurgimiento de los llamados Estados-Nación que deben aparecer sujetos al re-ajuste, la re-definición de sus respectivas estrategias y la consideración real y casuística de sus propias características geográficas. No obstante, la situación de los Estados Unidos al día de hoy, sólo puede enfrentar una amenaza real proveniente de tres lugares.

El primer argumento está representado en la amenaza interna a través de cambios demográficos que pudieran tener repercusiones fronterizas y en consecuencia geográficas. De ahí la preocupación constante de ciertos sectores que, políticamente coinciden con los más conservadores, por evitar cualquier cambio en tal sentido y, por el contrario, preservar el statu quo. El segundo argumento es Suramérica, pero la unidad entre países importantes de la región como Brasil o Argentina es un reto demasiado grande aún en el contexto de diversos intentos en el plano económico. En tercer lugar, el reto más serio, el norte de Eurasia donde se ubica Rusia, a quien Estados Unidos pretende mantener alejada de los océanos bloqueando su acceso a ellos y, por supuesto, China en el Lejano Oriente.

En tal sentido y desde una visión macro de la geopolítica y la geo-estrategia norteamericana, el papel de los Estados Unidos debe circunscribirse a mantener el poder en Eurasia haciendo que allí, en el corazón (heartland), se mantenga la división porque esto conlleva la afectación de la influencia rusa que es, sin dudas, el país euroasiático por excelencia. Desde luego, muchas particularidades que logran hacer desembocar los conflictos en otras áreas sumamente álgidas del globo como es el caso del medio oriente, la península arábiga, la Anatolia y los Balcanes y dónde Siria conforma el epicentro del terremoto, no son otra cosa que el reflejo de las estrategias entre competidores de peso por el control euroasiático. Donde, inclusive, China se juega sus propias cartas a través de la concertación de alianzas estratégicas.

LA SITUACIÓN DE RUSIA Y SUS LIMITACIONES

Pero si esa posición de “outsider” ― isla geopolítica ― como definen algunos el papel de Estados Unidos es sumamente ventajosa, la situación de Rusia en el contexto y en función de sus aspiraciones, es esencialmente comprometida. Carece de accidentes geográficos que la protejan y su primer imperativo geopolítico es la expansión en todas direcciones con el objetivo de poner tierra entre sus enemigos y Moscú, la capital, y sus alrededores. Una simple mirada al mapa ruso permite establecer la coincidencia del actual territorio con el estado pre-soviético. Las grandes regiones serían Siberia, Asia Central y El Cáucaso (las dos últimas fronterizas) en tanto la primera (Siberia) con la mayor abundancia de puertos, ve mermada su influencia, porque por el bajo nivel de las temperaturas, son puertos de escasa efectividad comercial. He ahí la razón de la apuesta rusa por una política de influencia ártica para nada afín con el conservadurismo ecológico, sino más bien tendiente a la aceleración del deshielo.

La re-distribución regional post-soviética, deja entrever el alto grado de importancia geo-estratégica que desde el punto de vista geopolítico implica para Rusia la actual situación. Al este, muy cerca de Rostov y la salida al Mar de Azov, conectados por el Canal Volga-Don, se halla la salida al Mar Negro, muy cerca de la ciudad puerto de Novorossiysk, además, ese acceso representa la llegada por mar a Rumania, Bulgaria y Turquía. Todo ello refuerza aún más la importancia del predominio ruso en Ucrania.

Otro tanto sucede al oeste, donde el acceso al Mar Caspio incluye un tramo de costa considerable por parte de Rusia y donde su influencia, sobre todo con respecto a Irán es un objetivo importante. El conglomerado Georgia- Azerbaiyán-Armenia es, sin embargo, una evidente limitación para Rusia al sur de su territorio en función de fronteras que antes no existían y que ahora, a pesar de no haber un ambiente de confrontación permanente, deben ser objeto primordial de los planes geo-estratégicos rusos.

En el occidente y hacia el centro y suroeste ruso, la situación no es menos complicada y los rimland de Rusia y su control en esa zona, son evidente motivo de preocupación. Bielorrusia, Moldavia y las Repúblicas del Báltico (Estonia, Latvia y Lituania) con las que en los casos de Latvia y Estonia comparte frontera directa, mientras que con Lituania sólo a través del apéndice ruso de Kaliningrado, que le brinda conexión al Báltico y frontera directa con Polonia. El corredor polaco que da acceso al interior ruso siempre, e históricamente, ha sido de vital importancia y la garantía de su control, se encuentra hoy en el punto más álgido de la cuestión geo-estratégica rusa desde el fin de la II GM, tras la caída del bloque soviético euroriental.

La expansión rusa, sin embargo, le trae dos problemas fundamentales. El primero es obvio: Rusia sólo puede existir como imperio. La enormidad del territorio y su áspera geografía hace que esté ligeramente poblado por etnias diferentes y múltiples identidades (inclusive con uso de diversas lenguas) Esas gentes deben ser subyugadas por los rusos y eso obliga a tener un sistema de seguridad interna que por fuerza debe ser brutal. Luego, hay otro problema; dada la enormidad del terreno, las distancias (rutas) entre los centros de producción de alimentos y los centros de consumo ―fundamentalmente urbanos ― condenan a Rusia a ser pobre, lo cual genera descontento. Por esas dos condiciones el segundo imperativo político ruso es el manejo del imperio con terror y una tolerancia mínima a cualquier intento de rebelión.

Hay, además una última cuestión que fue tangencialmente mencionada y ahora, habré de detallar. Aunque Rusia fuera capaz de asegurar sus fronteras en todas direcciones, tendría un tercer imperativo geopolítico relacionado con la búsqueda de puertos cálidos que le permitan acceso a los océanos para poder resolver sus problemas económicos. Rusia aún está lejos de cumplir con tal imperativo. Todos sus puertos más importantes pueden ser bloqueados en estrechos bajo control de aliados estadounidenses (Dinamarca, Turquía y Japón, ―en el Lejano Oriente)

Eso deja como única alternativa los puertos árticos. Es por ello que Rusia no tardó en anexarse Crimea apenas se percató de la inestabilidad ucraniana. En cierto sentido estratégico-militar, justifica la posición de Rusia al lado de Assad en el conflicto sirio, donde los rusos tienen la única base naval fuera de su territorio en Tartus y que garantiza la salida al Mediterráneo, a sólo 700 kilómetros del sur europeo. A partir de noviembre de 2016, el ministro de exteriores rusos S. Lavrov se reunió con el general libio que encabeza la junta de gobierno en ese país para ventilar la posibilidad de abrir una nueva base en la costa norte africana de Lybia en el territorio de Bengasi, algo en lo que los libios están vivamente interesados, así como los rusos.

Estando al tanto de todo lo anterior se puede hacer una evaluación de la posición rusa. El desplome de la URSS causó un retroceso evidente en los territorios que formaban parte de la “Unión”, retroceso que supuso el avance de la OTAN. Hoy la alianza occidental está más cerca que nunca del corazón ruso. En los últimos años, y bajo el liderazgo de V.Putin, Rusia se ha recuperado dando golpes estratégicos en Georgia y Ucrania. Esta última es existencial para Moscú y si no es parte de la órbita rusa, no será de nadie. El caso de Bielorrusia, es muy parecido y la intención de mantener a toda costa un gobierno pro-ruso en ese territorio, un hecho necesario.

Además de mantener y expandir una esfera de influencia, otro elemento de la geopolítica rusa es el servir de puente para la integración euroasiática. De tal suerte utiliza sus enormes recursos energéticos para forjar lazos encarnados en una enorme red de oleoductos y gasoductos y en lo que recientemente está re-editando tal procedimiento con respecto a China y otros territorios de la cuenca asiática. En particular, la alianza con Beijing parece muy importante para los rusos porque les permitiría liderar un mundo menos centrado en el predominio norteamericano.

EL CASO DE CHINA

China, al interior de su territorio, espacio que es aproximadamente la mitad del territorio norteamericano, concentra una población de 1000 millones de chinos en un área donde únicamente un 33% de la superficie está compuesto por tierras arables. Es un territorio sumamente árido.

En otro sentido, e históricamente, el punto más vulnerable de China ha sido su costa, al mismo tiempo que ello le permite gozar de una posición geopolíticamente ventajosa en el Mar de China y frente a Estados aliados de Estados Unidos como Corea del Sur, Taiwán o Japón. El contacto de China con el resto del mundo se produce en más de un 90% a través de los puertos, donde, además, está concentrada la mayor parte de la población e importantes centros de producción industrial en torno a importantes centros urbanos, comerciales y financieros. Tras las reformas de 1978, el crecimiento no balanceado de la distribución de la riqueza ha entrado en abierta contradicción con los propósitos políticos de la dirección del Partido Comunista y se han visto reforzados negativamente por otros factores como la corrupción, algo que no es dable analizar en el contexto.

Pero a pesar de lo anterior, se añade aquí un interesante argumento. Por su enorme tamaño, su densidad poblacional; China no puede ser conquistada y, con un quinto de la población del Mundo, China resiste cualquier aislamiento, como lo ha hecho en varias ocasiones a lo largo de su historia.

El desafío geopolítico chino puede, entonces, resumirse así: para desarrollarse China debe entrar y permanecer activa en el comercio internacional. Si lo hace, debe utilizar sus ciudades costeras para interactuar con el mundo. Cuando ello sucede, la región costera se enriquece y aumenta la influencia extranjera. Cuando los intereses extranjeros convergen con los habitantes de estas regiones, comienzan a competir con los del gobierno central, amenazando la unidad del interior. La coincidencia entre el primer y tercer imperativos es clave para entender el funcionamiento de la China hoy. El establecer un equilibrio entre la repartición de la riqueza sin exacerbar el regionalismo representa el principal desafío histórico.

Desde el punto de vista externo, la mayor amenaza de China es la armada norteamericana, porque a diferencia de Rusia, los territorios que aspiran a la autonomía están bajo absoluto control de Beijing (El Tíbet, La Mongolia Interior y Xingjiang)

En los últimos lustros China se ha empeñado en el desarrollo de una política de fortalecimiento de su poder militar naval, aún muy lejos de poder competir con los Estados Unidos, y con el propósito básico de encarecer los costos de un posible bloqueo marítimo estadounidense (Ver el asunto de los islotes artificialmente creados para establecer pequeños puertos o pistas de aterrizaje. Una evidencia de lo afirmado)

Con respecto a Moscú, China pretende desarrollar una política de convergencia de intereses, principalmente, en el ámbito de los recursos energéticos y el desarrollo del ferrocarril transiberiano que compartimentaría el peso del comercio por mar, sobre todo con Europa.

Hasta aquí, una visión general de los compromisos creados a consecuencia de la relación geo-estratégica de los Estados y la definición en el ámbito de la geopolítica real (Crítica) Otros análisis específicos, bajo el asedio de la actualización permanente y como resultado de los hechos que acaecen de manera cotidiana, pueden determinar cambios en la apariencia de mapas donde la influencia de uno o más Estados involucrados en los conflictos cambian colores, más no el origen en que se afianzan los presupuestos,  reales o no, y diferenciados entre sí por la imagen geopolítica, sus imaginaciones (que es otra cosa) y la realidad que se pretenda construir.

José A. Arias-Frá

Referencias. –

1.- Brzezinski, Zbigniew. - El Gran Tablero Mundial (La supremacía estado-unidense y sus imperativos estratégicos) B&N, 1997.

2.- Martínez Ángel, Ricardo. – Influencia de la Geopolítica en las relaciones entre Estados en la actualidad. (Conferencia ― pdf ― en: www.prensa.com)

3.- Feijoó González, Alfonso Luis. – Alternativa Metodológica a la geopolítica de las representaciones del mapa mundial ―pdf ― en: www.ub.edu

4.- Grygiel, Jakub. – Great Power and Geopolitical Changes (2006) En: https://hupbooks.press.jhu.edu/

5.-  Strausz-Hupe, Robert. – Geopolítica: la lucha por el espacio y el poder/ The Balance of Tomorrow. En: www.thediplomat.com/

6.- Tarchov, Valentina. – La Geopolítica como análisis y como propaganda. En: www.urbe.edu

7.- NSS (National Security Strategy -2002) En: https://georgewbush-whitehouse.archives.gov/nsc/2002/

8.- NSS (National Security Strategy -2015) En: https://obamawhitehouse.archives.gov)   
                                  
  



  




Saturday, March 18, 2017

IDIOSINCRASIA E INADAPTACIÓN SOCIAL.

El criterio generalizado para definir la idiosincrasia establece que es el patrón de conducta, desarrollado o implantado, que se presenta en los individuos pertenecientes a un grupo social, aunque puede encontrarse en un solo sujeto, definiendo su personalidad, carácter y temperamento.

De lo anterior se infiere que, entre el comportamiento de un grupo y su desarrollo psicosocial la relación es muy estrecha, en consecuencia, la línea que separa la influencia de lo psicológico y lo ideosincrático se vuelve muy fina en ocasiones, aunque mantiene el deslinde necesario en campos conceptuales que se complementan sin excluirse ni perder su definición.

Para el propósito que nos ocupa, una definición genérica de idiosincrasia como la mencionada, no satisface la argumentación que necesariamente hay entre una visión más pormenorizada del asunto y la influencia de los condicionamientos psicológicos sobre el mismo.

La idiosincrasia posee un marcado componente social porque identifica las similitudes de comportamiento en diversos ámbitos como las costumbres, el desempeño profesional y los aspectos culturales; pero el término en su polivalente significado (polisemia) nos ofrece un diapasón más amplio, fuertemente vinculado, y de manera esencial, con los condicionamientos impuestos por circunstancias que no son, precisamente, tradicionales.

En el sentido anterior nos encontramos con una definición más específica y cuya interpretación nos acerca al objetivo que se pretende demostrar. La idiosincrasia se debe a los comportamientos que se pueden observar en una colectividad y que están siendo persuadidos constantemente por una ideología desarrollada por un sujeto o un ente externo considerado importante a su criterio, y cuya filosofía es trasmitida y aceptada a través del conjunto por un integrante con una posición jerárquica en el mismo.

El trasmisor (aquí la comunicación desempeña un papel importante) deberá gozar de una alta credibilidad dentro del grupo, es decir, asumir la posición de “jefe”, pues, es una de las pocas opciones creíbles con las que se puede lograr un impacto a nivel psicológico importante logrando que las personas restantes se sientan cómodas de su imbricación con respecto al colectivo. Si tal condición se manifiesta, el instinto social innato en los humanos se presenta en función de la integración para que nadie (o ninguno) se sienta excluido o marginado.

Al seguir un movimiento, la mayoría de los individuos no toma en cuenta si, como consecuencia, sus actos podrían dañar su ser o destruir su reputación, sólo siguen lo que los otros indican. He aquí la relación entre idiosincrasia y psicología y en la cual, ni se desmerita la primera, ni queda fuera de contexto o desvirtuada la segunda. Todo lo contrario; una evaluación justa no es excluyente ni se contrapone al contenido socio-histórico tradicionalmente reservado para definir idiosincrasia.

Desde el punto de vista de la psicología social son los procesos de índole psicológica los que determinan el funcionamiento de una sociedad y la interacción entre sus diferentes componentes. Debemos entonces entender que son los procesos sociales los que modulan la personalidad y las características de cada individuo, porque son los fenómenos sociales y el entendimiento de las leyes que los rigen los que determinan los principios por los que se produce la convivencia entre los seres humanos.

Está científicamente demostrado que en las manifestaciones personales: lenguaje, gestos y conducta se manifiestan los patrones de conducta ― no necesariamente determinados desde el punto de vista de la idiosincrasia ― adquiridos mediante influencia del entorno generado en el ámbito familiar, influyente e influenciado a la vez, por el entorno socio-económico prevaleciente.

En ese sentido el sociólogo de origen polaco naturalizado norteamericano Kurt Lewin explica que “el comportamiento humano solo puede ser cognoscible dentro de su propio entorno, en su ambiente. La conducta, entonces, debe comprenderse como una mirada de variables independientes (Lewin)… las variaciones individuales de la conducta en relación a la norma están fuertemente condicionadas por la pugna entre las percepciones subjetivas del individuo y el ambiente psicológico en que se encuentra” (1)

De lo anterior se infiere la importancia que ha de atribuírsele a la psicología social (sobre todo) para entender la psicología de los grupos, en tanto todo colectivo tiende a conformar una unidad de análisis con su propia idiosincrasia particular que, además, lo antecede por ser anterior a su propia existencia. En consecuencia, la psicología social trata de llevar a cabo un estudio ponderado entre lo social y despersonalizado y entre lo subjetivo y particular.

INADAPTACIÓN SOCIAL Y ACTITUDES MARGINALES

La inadaptación social se define como la incapacidad manifiesta de una persona a la hora de adaptarse a una situación determinada dentro del entorno en el cual vive y se desarrolla. Los desajustes de la personalidad, los conflictos con el medio, el fracaso ante los estímulos sociales suelen ser fuertes evidencias de inadaptación social. Todo individuo enfrentado a tales situaciones estará al margen de la normalidad social manifestando un comportamiento que discrepa con las pautas sociales imperantes.

Todo individuo que discrepa con su entorno social se identifica como un inadaptado social y regularmente, su comportamiento discrepante y desafiante con relación a las reglas sociales convenidas lo conducirán a una situación de marginación.

Tradicionalmente, quien no se encuentre adaptado a la sociedad en la que vive lo estará por determinadas circunstancias que acaecieron en su vida como el hecho de provenir de una familia desestructurada y disfuncional, malas compañías o porque la misma sociedad lo rechaza como consecuencia de la preferencia sexual, la religión y/o la cultura con la cual se identifica. En contraposición, el concepto opuesto, el de “socialmente adaptado” identifica a las personas que aceptan y cumplen todas las condiciones y las conductas que estipula la sociedad en la que participa. Aquí, hay un problema en tanto nos volvemos a encontrar con la influencia que sobre la idiosincrasia ejercen situaciones coyunturales provenientes y relacionadas con los argumentos socio-políticos prevalecientes. El concepto de libertad así lo determina en sociedades contrapuestas y basadas en presupuestos ideológicamente no conciliables.

En su teoría del “Determinismo Recíproco” el psicólogo canadiense Albert Bandura (1925) introduce un argumento importante en la evaluación de la conducta social del individuo y, alejándose de las propuestas más tradicionales del conductismo, enfatiza en el aspecto cognoscitivo para abordar el complejo problema de la formación de la personalidad.

Bandura afianza su teoría en la interrelación de factores como el ambiente, el comportamiento y los procesos psicológicos individuales. Por esa vía Bandura interpreta aspectos cruciales de la psiquis humana y los define utilizando el aprendizaje por observación (a lo que llama “modelado”) y la auto-regulación. Pero, agrega, además que, si no se es capaz de vivir de acuerdo a nuestros valores y estándares, es probable que tengamos un pobre auto concepto y una baja autoestima.

En el modelo psicosocial, Bandura afirma que el intermediario es la comunidad, o un sistema social en cuanto productores de bienestar y de recursos, o, bien al contrario, causante de la situación de estrés social en que viven sus miembros. Así lo demostró con experimentos de campo sencillos y convincentes y mediante los cuales arribó a conclusiones capaces de evidenciar la influencia inmediata de los estímulos visuales sin que deba mediar otra influencia que no sea la del modelo.

En cuanto al objetivo inicial, a saber, demostrar la relación entre idiosincrasia y psicología (social) debemos concluir que, aunque no excluyentes, son evidencia de una situación diferente que no procede amalgamar bajo una apariencia homogénea en las manifestaciones de grupos o de un grupo específico. En ese particular la idiosincrasia es precedente y el juicio individual y de grupo bajo condiciones de inadaptación social y marginación algo muy diferente.

Es evidente que el complemento de este trabajo, sobre todo en lo inherente a la motivación personal, es materia y objeto de otros análisis (entendidos al pie del significado en cuanto a descomposición del todo) que no constituyen, ahora, el propósito. Sirva sólo para evidenciar las sutiles diferencias que se esconden cuando no se tienen, como aquí se incluyen, los argumentos para interpretar un tema mucho más complicado de lo que puede parecer (ver nota no. 2)

José A. Arias-Frá

(1)    Lewin, Kurt.- Teoría de la personalidad en la Psicología Social. En: http://psicologiaymente.net

(2)    Escribí este trabajo motivado por un excelente post en la red social Facebook escrito por mi amigo el Dr. Ramón Colás bajo el título: “Los Guapos del Carnaval” A raíz de su lectura, y algunos comentarios en los que pretendí aclarar, grosso modo, lo que aquí he ampliado, sentí una inmediata necesidad de una más amplia explicación. También, por todos los que tuvieron a bien su lectura y el consiguiente ofrecimiento de sus puntos de vista. 




Wednesday, February 22, 2017

PROPÓSITOS, EXPECTATIVAS Y REALIDAD EN LAS RELACIONES CHINA-CUBA

UN POCO DE HISTORIA

Hasta septiembre de 1960 Cuba, ya bajo el gobierno revolucionario de Fidel Castro y su revolución, mantenía el reconocimiento de la República de Taiwán como la única China. Fue en septiembre de ese mismo año que Cuba cambió su posición ― a propuesta del propio Castro en uno de sus frecuentes discursos de aquellos tiempos ― y se convirtió en el primer territorio de Latinoamérica en otorgarle pleno reconocimiento diplomático a la República Popular China.

China, desde el triunfo revolucionario de 1949, estableció un modelo de administración central bajo la tutela de Mao Zedong líder absoluto del partido comunista en el poder. Es de notar que aún no se había producido la declaración del carácter socialista de la revolución cubana, hecho que vino a suceder en abril de 1961.

Hacia finales de 1959 y principios de 1960 Ernesto Guevara realizó sucesivos viajes a Marruecos, Egipto e Indonesia y por último, visitó China con el propósito de conseguir un contrato para la adquisición de azúcar cubano por ese país. Su gestión en China tuvo éxito y Guevara negocio un acuerdo para la compra de unas 400 000 mil toneladas del dulce que el propio Mao autorizó.

Para 1963 las relaciones entre chinos y soviéticos entraron en franco deterioro. Mientras, en Cuba una facción se decantaba por los chinos (representada por Guevara) y otra era abiertamente pro-soviética apoyada por Raúl Castro.

Entre 1960 y 1967, las relaciones bilaterales entre China y Cuba se desenvolvieron satisfactoriamente, sobre todo, en el ámbito comercial; aunque para nada comparables con los vínculos que Cuba mantenía con la URSS ― en lo que tenía lugar lo que algunos historiadores coinciden en llamar la guerra fría entre los dos colosos comunistas y a la vez, dentro de la mantenida con Occidente a partir de 1947.

En proporción al enquistamiento de las relaciones entre chinos y soviéticos, la posición cubana fue abiertamente manifiesta al lado de la URSS, al extremo de que Fidel Castro en su discurso del 13 de marzo de 1966 criticó abiertamente a Mao al expresar: “…cuando obedeciendo a las leyes biológicas nos volvemos incapaces de gobernar el país, tenemos que saber dejar nuestro lugar a otros capaces de hacerlo mejor” (1)

Luego, el restablecimiento de relaciones de China con Estados Unidos en diciembre de 1978, a la par que Cuba se comprometía cada vez más con la URSS y los países del bloque comunista euro-oriental, determinaron que la relación de Cuba con China fuera poco significativa.

Todavía en 1977 (tras la muerte de Mao en 1976), Castro volvió a la carga al responder a Bárbara Walters “…creo que Mao destruyó con los pies lo que hizo con la cabeza durante muchos años. Estoy convencido de eso. Y algún día la gente de China y el partido comunista de China tendrán que reconocer eso”

Y, refiriéndose al liderazgo de Mao y el poder que representaba, agregó:

“Yo también adquirí ese poder, pero nunca abusé de él, ni lo retuve en mis manos…” (2)

Al producirse la caída del bloque soviético y la desaparición de la URSS (1989-1992) las relaciones entre China y Cuba tomaron nuevo impulso y se reactivaron al punto de que China se convirtió a partir de entonces en el segundo socio comercial de Cuba después de la Venezuela de Chávez, dejando atrás a países como Canadá y España. En 2008 el presidente chino Hu Jintao visitó Cuba y numerosas delegaciones de alto nivel se han hecho presentes en los dos países manteniendo inalterable el lugar de China en las relaciones de Cuba con el extranjero hasta hoy.

En 2010, China exportó a Cuba bienes por un monto cercano a los 1000 millones de dólares, mientras importó de la Isla unos 800 millones fundamentalmente en níquel y azúcar.

MIGUEL DÍAZ CANEL: LAS RELACIONES ENTRE CUBA Y CHINA SON PARADIGMÁTICAS.

Durante la visita del primer vicepresidente del Consejo de Estado cubano a China en ocasión del 70 aniversario de la victoria sobre Japón y el 55 de las relaciones entre  Cuba y China, Díaz Canel, en entrevista para el semanario Pueblo en Línea, expresó lo siguiente:

“Yo…diría que son paradigmáticas (relación Cuba-China ―n. de a.), que un país grande y con un desarrollo como el que tiene China y un país pequeño como Cuba mantengan una relación de respeto mutuo, de hermandad, de amistad (…) que seamos capaces de compartir con honestidad y transparencia lo que vamos haciendo cada una en nuestros respectivos procesos, sin pretender para nada que nuestros procesos sean iguales, pues comprendemos que cada uno lo tiene que hacer según sus peculiaridades. En este medio de hoy, no sólo son paradigmáticas, son relaciones ejemplares” (3)

Los tiempos han cambiado, pero; ¿paradigmáticas las relaciones? Parece que se obvia el largo y ríspido desencuentro de otros tiempos y si nos atenemos a lo que la historia evidencia, habría que hablar más bien de paralelismo (en el sentido tácito) o de la propiedad paradiastólica que consiste en poner en contraste palabras de significado semejante.

Ante otra pregunta relacionada con el tema de ¿cuáles han sido los principales logros tras el inicio de de la actualización del modelo cubano?, Díaz Canel respondió:

“Poder desatar fuerzas productivas y abrir el sector no estatal de la economía. Entender, sin prejuicio alguno, que necesitábamos un sector no estatal de la economía como un complemento de la economía estatal. De alguna manera, ya es una realidad en Cuba. Ahora avanzamos hacia otras formas de ese sector no estatal como es el sector cooperativo, entendiendo que no es el sector no estatal de un país neoliberal sin compromiso ninguno con la sociedad” (4)

Más adelante y al responder la pregunta acerca de ¿qué nuevas iniciativas emprende Cuba para potencializar (sic) su papel de importante socio comercial de China en Latinoamérica?, Díaz Canel dijo:

“Cuba fue la primera relación de China con un país de Latinoamérica y se ha ido construyendo con un beneficio para ambos, con respeto. Como te decía, son relaciones paradigmáticas. Hoy también América Latina es otra. Tiene un grupo de gobiernos progresistas, revolucionarios, orientados a solucionar los problemas sociales de envergadura. Hay otro tipo de integración: la CELAC es un baluarte para la región.

“…por otra parte, Cuba ha planteado que con todo este esfuerzo China-CELAC, estaría ― como uno más ― participando en los proyectos que China dirige hacia el área latinoamericana y caribeña, por lo tanto también esta participación de Cuba ayudará a promover la interrelación de China con América Latina y el Caribe” (5)

Es ostensible que tanto en lo evidenciado en la intención de las preguntas como en la respuestas del funcionario cubano, aquello de paradigmático se aviene mejor a una interpretación diplomática que a los intereses geopolíticos de China o los de Cuba, en que a pesar de cambios coyunturales que se han producido después de las declaraciones de Díaz Canel, se sigue sin evidenciar algo más allá del paralelismo entre países que políticamente fundamentan su gestión en el poder totalitario del partido comunista. Paralelismo que sustancialmente hace imposible para Cuba ir más allá de las coincidencias y aunque los chinos lo entiendan de otro modo; por cierto,  fuera del paradigma. Yuwen Wu, periodista china al servicio de la BBC, ha dicho al respecto: “se admira a sus médicos y sus servicios de salud, pero no creo que el modelo chino haya aprendido algo del cubano” (6)

LA DEBATIDA CUESTIÓN DE LOS MODELOS.

En un artículo de Eulimar Núñez para BBC Mundo: “Nueve diferencias entre comunismo de China y Cuba” (7) quedan establecidas las razones por las cuales es muy debatible la clonación del modelo chino.

A la muerte de Mao, y tras el periodo de ajustes que sobrevino hasta la llegada al poder de Deng Xiaoping, artífice real de los cambios que promovieron la peculiar combinación de un funcionamiento económico de mercado con la prevalencia de un régimen político de un solo partido, el comunista, sólo el Doi Moi (movimiento de renovación) vietnamita ha sido capaz de inspirarse con éxito en algunas de las características del reformismo chino que arranca a finales de la década de los 70.

Ciertamente, de los tiempos del Gran Salto Adelante (1958) propuesto bajo Mao y que comprometió al país en proyectos faraónicos como la campaña por el record de producción de acero a nivel mundial, que luego se demostró haber sido sólo chatarra o, el crecimiento de la producción arrocera que terminó por matar de hambre a miles de chinos en contraposición; en los treinta años posteriores a la política de Deng del Gaige Kaifang (política de puertas abiertas y liberalización) el PBI creció 100 veces, aunque ello también fue el inicio de  la gran desigualdad entre campo y ciudad, fundamentalmente entre zonas costeras (concentración del desarrollo) y las zonas rurales del interior (mayor atraso y menos acceso al consumo)

Pero el modelo propuesto por Deng, cada vez más articulado en el sentido de impulsar los mecanismos de economía de mercado no puede ser clonable. China es un país con características muy peculiares. En su libro “From the Great Wall to the New World, China and Latin America in the XXI Century”,  el profesor de la Universidad de Miami Daniel Armony afirma: “…en el proceso de reformas que se llevó a cabo en China, la transformación del Estado y la descentralización del proceso de toma de decisiones hacia las autoridades locales, China descolectivizó la agricultura, abrió el país a la inversión extranjera y dio permiso a emprendedores a iniciar empresas” (8)

En la comparación que nos ocupa, las reformas propuestas a partir del VI Congreso del Partido Comunista Cubano (16-19 de abril 2011) y el establecimiento de 171 lineamientos y 303 objetivos, cuyo cumplimiento hasta el VII Congreso (15-19 de abril 2016) y según informes oficiales, solo alcanzó un 21 % de cumplimiento, muy poco de lo anterior ha tenido lugar, al menos, en la mayoría de aspectos que puedan ser notables como el incremento en el desarrollo de las fuerzas productivas, o el desarrollo de la iniciativa privada. En los cambios relacionados con el desarrollo de la agricultura no se ha visto otra cosa que un mínimo impulso al cooperativismo.

En el aspecto relacionado con la renovación de la burocracia estatal Armony apunta: “…entre 1982 y 1987, en que Deng Xiaoping lideró el comunismo chino (…) se renovaron todos los cuadros tradicionales del Estado y el Partido Comunista. Esto, es muy importante. Si se quiere implementar una serie de reformas, hay que garantizar que la burocracia estatal va a sumarse a este proceso y no va a oponer obstáculos” (9)

En Cuba, tal proceso de renovación (de cuadros, n. de a.) no ha tenido lugar tras la llegada del menor de los Castro en 2006. Él, más bien se rodeó de viejos compañeros de lucha, adláteres e incondicionales, aún tratándose de aquellos algo más jóvenes y sólo para hablar de ― como se ha hecho ― de cambios porcentuales en la integración cronológica de la dirección partidista.

Para lo relacionado con la importancia que se le concede al desarrollo de las empresas privadas y las estatales en China, la diferencia es aún más notable. Las empresas estatales chinas funcionan como si fueran privadas, tienen acceso directo al financiamiento bancario y ello les permite obtener concesiones de importancia en las ramas de la economía dentro de las que funcionan. En las licitaciones, participan las empresas privadas y su competencia en paridad hace que la gestión estatal quede fuera de influencias burocráticas que traban su funcionamiento. En ese punto las empresas estatales funcionan como si fueran privadas.

Dentro de Cuba, el predominio del sector estatal, todavía atenido a los tiempos del modelo soviético, impide; precisamente, su desarrollo y perfeccionamiento ―tal y como se pretende ― y forma parte de un círculo vicioso donde burócratas y tecnócratas, en ambos casos funcionarios estatales, conforman un numeroso grupo mantenido a expensas de la limitada producción de quienes trabajan para el Estado cubano.

El economista Carmelo Mesa-Lago en “Cuba en la era de Raúl Castro”, apunta lo que de alguna manera se vincula a todo lo anterior y es definible como el énfasis en el factor ideológico: “…los modelos chino y vietnamita resultan atractivos para la dirigencia cubana porque combinan un fuerte dinamismo económico y mejoras en los niveles de vida, manteniendo un partido comunista. No obstante, Fidel rechazó repetidamente la factibilidad de la vía china, por tener condiciones facilitadoras no existentes en Cuba: enorme extensión territorial y poder económico, lejanía de los Estados Unidos y gran inversión extranjera” (10)

Empero, y es muy significativo, el profesor de economía de la Universidad de La Habana Julio Díaz Vázquez ha dicho lo siguiente: “…uno de los problemas que tiene la economía cubana es que tiene un alto nivel educacional de su fuerza de trabajo que no se refleja en la producción. Cuba tiene más de un millón de graduados universitarios, ¿y dónde está el impacto de esa fuerza de trabajo calificada en la producción? El 36% de esos graduados universitarios no trabaja dentro de su especialidad. Si yo fuera Marx, diría que allí, se botó el dinero” (11)

Desde otro punto de vista es, precisamente en el aspecto más negativo de la comparación, donde hay coincidencia: el asunto de la corrupción. A este momento, bajo la presidencia de Xi Jimping y la de R. Castro en Cuba existen sendas campañas para paliar el efecto de su influencia que en China se han visto reflejadas en una disminución de hasta el 0.6% de nuevas inversiones al interior y una congelación de activos en los bancos que ha disparado las tasas de interés interanual hasta un 30% En un estudio de Merrill Lynch, se dice que la campaña anticorrupción pudiera costarle a China unos 100 000 millones de dólares. El presidente chino insiste, no obstante, en lo que ha sido divisa fundamental de su gobierno y a puesto en recuadro la importancia de la campaña al expresar: “…la corrupción y la extravagancia oficiales amenazan la misma supervivencia del Partido Comunista” (12)

Bajo afirmaciones similares, aunque sin que pueda precisarse por falta de información y el secretismo (que en muchos casos se condena o se usa a conveniencia) en Cuba se ha lanzado una campaña anticorrupción por considerar su entronización como un factor en contra del avance de la revolución. Poco tiempo después del VII Congreso, Raúl Castro anunció un decrecimiento del PBI en 0.9% y afirmó que el país entraba en recesión.

En Cuba, otros aspectos como el no desarrollo de una clase media, los bajos niveles del consumo interno, las limitaciones al emprendimiento o del comercio mayorista de un lado, y junto a factores como el incremento de la subsistencia a partir de las remesas provenientes del exterior y el aliento al desarrollo desproporcionado del turismo internacional (bajo costos considerables), del otro, todo se combina negativamente con el único objetivo de garantizar la estabilidad del poder político.

Resulta evidente que la viabilidad de una idea relacionada con la implementación del modelo chino en la economía cubana está descartada en Cuba por el propio gobierno y mediante su proceder.

EL ESTADO ACTUAL DE LAS RELACIONES ENTRE CUBA Y CHINA

El énfasis debe ser puesto necesariamente en el aspecto económico. La visión China es ante todo estratégica e incluye a Cuba como parte de su política hacia América Latina y el Caribe. En ese sentido, no es en lo absoluto excepcional y los propios funcionarios chinos así lo han expresado en varias ocasiones.

Tras la reactivación de las relaciones en 1989, China se situó como el segundo socio comercial de Cuba y en lo que vino a ser la culminación de tal propósito el presidente Hu Jintau visitó la Isla en 2008. Para 2010 China exportó a Cuba bienes por un monto cercano a los 1000 millones de dólares, mientras China compró, fundamentalmente en níquel y azúcar, unos 800 millones.

Algunas empresas chinas hicieron en Cuba una serie de pequeñas inversiones de acción conjunta. Taiji Farms cultiva arroz para el consumo interno. Otras acciones conjuntas fabrican calzado, bicicletas y artículos para el hogar. Las relaciones bilaterales proyectan cierta simetría, en tanto algunas empresas estatales cubanas en China se desenvuelven en áreas como el turismo y la producción farmacéutica (biotecnología) y la medicina (fundamentalmente en la rama de la oftalmología)

Pero los intereses fundamentales de China en Cuba, están relacionados con el petróleo. Aquí, y a pesar de la participación de transnacionales de diversos orígenes (Repsol de España, Hidra de Noruega, OVL de India, PDVSA de Venezuela, PETROBRAS de Brasil, PATRONA de Malasia, Petróleos Vietnam y Melbana Energy de Australia) la competencia por el control se verifica entre rusos y chinos. Ya en los acuerdos establecidos durante la visita de Vladimir Putin a Cuba en julio del 2014 quedó establecida la firma de un acuerdo entre una de las cinco compañías más importantes en explotación de yacimientos petroleros y gasíferos, Rosneft y CUPET (Cuba-petróleo) para la explotación del yacimiento Varadero en su parte centro-occidental. Los ingenieros de Rosneft han dicho que, probablemente, las reservas petroleras de Cuba puedan estimarse en unos 125 millones de barriles, repartidos en 35 campos de hidrocarburos. Potencialmente, las reservas offshore pueden llegar al orden de los 20 000 millones de barriles.

Para Rusia, el predominio adquirido por Venezuela en época de Chávez fue, sin dudas, un obstáculo en sus planes; ahora, con la descomposición política del régimen venezolano bajo Maduro y la disminución del subsidio petrolero venezolano a Cuba que alcanzó un monto de entre 100 000 y 120 000 barriles diarios a la cifra de 56 000 barriles, Rusia se halla ante la oportunidad de concretar sus aspiraciones relacionadas con la primacía en el control de la prospección, exploración y potencial explotación de los hidrocarburos que puedan obtenerse en la zona exclusiva de explotación cubana en el Golfo (ZEE) Pero la piedra en el zapato para los rusos son ahora los chinos.

China y su principal compañía petrolera, China National Petroleum Corporation, está involucrada activamente en la explotación desde el 2011 de pozos terrestres de la costa norte (región central) y su bandera nacional es izada, junto a la de Cuba, en los lugares donde la compañía Gran Muralla (subsidiaria de CNPC) alista sus ingenieros, técnicos y personal de campo especializado en explotación.

En la actualidad, China financia ―con garantías de petróleo venezolano ― una de las inversiones más ambiciosas de la Isla, la rehabilitación de la refinería de Cienfuegos, un proyecto que en sus diversas fases de realización tiene un costo de alrededor de 6000 millones de dólares y que, a su conclusión deberá elevar la capacidad de refinación de esa planta de 65 000 a 150 000 barriles diarios. Otro proyecto, no menos importante y a un costo de unos 5000 millones, es el de renovación y ampliación de la capacidad de producción de la refinería de  Matanzas y la superestructura portuaria de la misma. Aquí, China se ha proyectado como el principal inversor potencial y las labores iniciales llevadas a cabo, también se realizan contra garantías de entrega de petróleo venezolano en especie de mecanismo de triangulación.

Hay más, la compañía china BGP, una de las líderes a nivel mundial en materia de prospección petrolera y CUPET firmaron un contrato (completado hasta el momento en un 70%) para llevar a cabo un estudio sísmico-marítimo que abarca la adquisición, procesamiento e interpretación de datos de 25 000 kilómetros de líneas sísmicas de alta resolución en áreas de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) en el Golfo de Méjico calculada en unos 135 000 kilómetros cuadrados.

En Cuba, durante la reciente celebración del evento Cuba Oil & Gas Summit 2017 (enero) Tanto Xing Hongkai, director de BGP, como Peter Strickland, gerente principal de Melbana Energy (Australia) coincidieron en que son muchas las posibilidades de ayudar a Cuba a encontrar petróleo.

LA REALIDAD, HASTA AHORA

Es conocido que algunas de las compañías que originalmente firmaron contratos con CUPET (Repsol, Hidra y OVP) se han retirado de las tareas de prospección por, según se ha declarado, ser demasiado costosas las labores en aguas profundas de los sectores que operaron ― no más de ocho, entre un total de 59 ― y no brindar posibilidades de explotación rentable e inmediata. Además, la comercialización pudiera verse encarecida debido a los costos de un posible traslado del producto obtenido a sus destinos.

La coincidencia con la baja de los precios del crudo, así como las nuevas técnicas de perforación hidráulica horizontal (fracking) desarrollada en el último decenio en gran escala por compañías norteamericanas, así como la reticencia de los productores en el medio oriente a jugar a la baja para conseguir el aumento de los precios, han influido en el desánimo de algunas compañías. No así en el caso de los chinos y los rusos, para los que su presencia en la Isla representa mucho más que una mera inversión. En contexto general hay que tener en cuenta las recientes declaraciones del presidente Xi Jimpig, al anunciar el propósito de su país de invertir unos 250 000 millones de dólares durante los próximos diez años en la economía de América Latina.

Más allá del ámbito económico, en lo político resalta el apoyo de Cuba a los principios y posiciones de China sobre temas como el de los derechos humanos y según su propia interpretación. Taiwán y El Tibet; nada que pueda ser más relevante. Mientras, los chinos afianzan sus propósitos, y tras las limitaciones de Brasil (cambio de perspectiva tras el impeachment de D. Rousseff y el actual escándalo de Odebrecht) en el proyecto cubano de desarrollo de la Zona Franca del Mariel, el asunto pone a los chinos frente a otra importante posibilidad, algo que tras la culminación de las obras de ampliación del Canal de Panamá y los planes chinos (no caducos) de crear su propio canal a través de Nicaragüa, les garantizaría mucho más que una simple participación competitiva en Occidente.

En septiembre 23, 2016, el embajador chino en La Habana Zhang Tuo declaró en una entrevista para Xinhua (agencia nacional china de noticias) lo siguiente: “Los lazos entre China y Cuba encabezan las relaciones de este país con América Latina y ofrecen un modelo de solidaridad y cooperación entre los países en vías de desarrollo” (13)

Es evidente que tal declaración puede estar sujeta a múltiples interpretaciones porque para China, tener cada vez más presencia en Cuba fortalece un régimen amistoso que en ambos casos rige de manera similar un partido comunista y encaja en una estrategia global de expansión de China en el mundo en desarrollo. Los funcionarios chinos aseguran a los diplomáticos estadounidenses no tener intenciones de desafiar los intereses de la seguridad de los Estados Unidos en el mundo occidental, pero el comercio y las relaciones chinas, de facto, reblandecen el impacto del bloqueo/embargo contra Cuba. Al menos, así es hasta hoy. Geopolíticamente Beijing preferiría una menor presencia de Estados Unidos en su vecindario asiático, y puede imaginar que la presencia china en el Caribe constituye un factor de compensación que quizás, algún día, sirva como objeto de negociación en caso de que haya un realineamiento de fuerzas.

Desde el punto de vista de los chinos: “las relaciones con Cuba no están exentas de problemas y tensiones. La lentitud con que Cuba está desmantelando su centralización económica de la era soviética provoca la frustración de China. Los chinos se molestaron cada vez que Cuba suspendió las transferencias de divisas por créditos e inversiones. Según reportes de prensa, la deuda externa de Cuba con China asciende a unos 4000 millones de dólares y alrededor de 41 proyectos conjuntos encontraron serios problemas, mientras otros proyectos de los que se hablaba a menudo, no lograron concretarse como la extracción de níquel en Camarioca o la construcción de un hotel en la Marina Hemingway en La Habana. Los chinos están convencidos que para que la sociedad chino-cubana alcance su plenitud, la reforma económica de Cuba deberá producirse rápidamente. Algo que no sucede.

El Observatorio de la Política China (www.política-china.org)  por intermedio de uno de sus directivos, llegaba a la siguiente conclusión: “En Cuba, en plena transición, las hipótesis de un giro que tenga como referencia la experiencia china, malograrían los planes de Washington. La realidad, no obstante, hoy por hoy, es que las relaciones entre los dos países, con ser buenas, son poco importantes y en lo absoluto basadas en simpatías ideológicas claramente inexistentes… China es, después de Venezuela, el segundo socio comercial de la Isla, pero nada hace pensar que pueda ejercer hoy día una función similar a la desempeñada en tiempos por la extinta URSS” (14)

Es difícil entender cómo se avizora el futuro de Cuba en medio de los efectos de tantos y tan disímiles vectores. El único temor, es que la historia vuelva a repetirse en medio de circunstancias cambiantes, imprevisibles e inesperadas.

José A. Arias Frá.

Notas.-

(1).-Discurso de Fidel Castro pronunciado en la escalinata de la Universidad de La Habana en conmemoración de IX aniversario del Asalto al Palacio Presidencial. En: Departamento de versiones taquigráficas del gobierno revolucionario.

(2).-Fidel Castro en entrevista con la periodista norteamericana Barbara Walters (ABC) en La Habana, mayo 19, 1977.

(3).-spanish.china.org.cn Portal informático de “Diario del Pueblo” Entrevista con Miguel Díaz-Canel, primer vicepresidente de Cuba. En: “Pueblo en Línea”

(4).-Ibdm. Entrevista citada.

(5).-Ibdm. Entrevista citada.

(6).-www.latercera.com/ “Nueve diferencias entre el comunismo de China y Cuba” Yuwen Wu.- referencia a periodista china, al servicio de la BBC, Londres.

(7).-Núñez, Eulimar.-Nueve diferencias entre el comunismo chino y Cuba. En: www.bbc.com/mundo

(8).-Núñez, Eulimar.- artículo citado.

(9).-Núñez, Eulimar.- artículo citado.

(10).- Mesa-Lago, Carmelo.- En: “Cuba en la era de Raúl Castro: reformas económico-sociales y sus efectos. Citado por Eulimar Núñez en “Nueve diferencias entre el comunismo de China y Cuba.

(11).- Interesante cita atribuida al profesor de economía de la Universidad de La Habana Julio Díaz Vázquez. En: Eulimar Núñez, artículo citado.

(12).-Núñez, Eulimar.-Artículo citado anteriormente.

(13).-Entrevista realizada al embajador chino en La Habana, Zhang Tuo, por la agencia internacional china de noticias Xinhua en septiembre 23/2016.

(14).-Ríos, Julio.- En: Observatorio de la Política China (www.politica-china.org)