Tuesday, July 11, 2017

UNA COMPARACIÓN PUERIL


Escuchaba un “profesor de estudios internacionales” (así fue presentado) atribuirse la idea de lo que considera una hipótesis personal: para entender ― decía ― cuan peligrosa es la situación que se genera a partir de las continuas amenazas de Corea del Norte y de su líder Kim Jong Un, es necesario compararla con lo que se vivió durante la crisis de los misiles   entre Estados Unidos y La URSS en 1962 y que tuvo como escenario de confrontación la Isla de Cuba.

Explicaba, además, que Estados Unidos debe aplicar toda la presión posible (se entiende que diplomática) sobre China, que no es precisamente un aliado estratégico de los Estados Unidos, para que influya sobre el gobierno norcoreano a fin de que abandone su actual política de confrontación.

Primero. – Si bien es cierto que, durante la Crisis de los misiles en octubre del 62, el Mundo estuvo al borde de una confrontación nuclear, fueron los soviéticos los que, en última instancia, decidieron establecer las rampas de lanzamiento en diferentes puntos de la geografía insular y luego, bajo acuerdo (Pacto Kennedy-Jruschov), retirar los misiles que habían sido trasladados al territorio mediante negociaciones en que F. Castro jamás tuvo nivel de decisión. En el vórtice de aquella tormenta, Cuba había comenzado a desempeñar el triste papel de base soviética a 90 millas de las costas del sur de La Florida, entre otros menesteres.

Segundo. -La supuesta presión de China sobre el régimen de Pyongyang tiene límites que no van más allá de argumentos comerciales (el asunto de la compra de carbón por China, algo que por cierto no se ha visto muy limitado) y el acceso de ciertos componentes de alta tecnología que norcorea, supuestamente, utiliza en la fabricación de armamento con cierto nivel de sofisticación. Se sabe que tales componentes no proceden sólo de China, también de Rusia e Irán y que el uso de la tecnología nuclear con fines armamentísticos no es nada nuevo en Corea del Norte. Entre surcorea y su propio territorio, norcorea es un estado colchón de presencia consecuentemente conveniente.

Tercero. - ¿Cómo poner presión a un régimen que por décadas ha comprometido los niveles de vida de su pueblo a la inopia absoluta y a un nivel de subsistencia al límite de la supervivencia? Kim, rodeado de su generalato y de sus fieles acólitos (no pueden equivocarse en el ejercicio de la fidelidad, en ello, tácitamente, les va la vida), no necesita cubrirse las espaldas de una potencial protesta popular. En ese escenario, se sabe de sobra, nada de eso sucede. Se trata de un régimen cerrado y en función de su propia naturaleza represiva a todos los niveles.

Cuarto. -Al elevado costo del contraste entre hambrunas mínimamente paliadas en crisis anteriores y con la ayuda de la comunidad internacional y de los Estados Unidos, el régimen ha insistido en hacer crecer su arsenal nuclear, que, si bien se juzga mínimo y limitado cuantitativamente, no deja de ser un peligro. Kim ha insistido en el desarrollo de la cohetería de medio alcance y definitivamente ha presentado la versión de un cohete balístico de alcance intercontinental (Hwasong -14) El arsenal bélico en el caso no es propiedad de terceros, pertenece a un estado hostil que cuenta con nivel de decisión directamente vinculado a la paranoia de su impredecible, arrogante y patético líder. Justamente, el peor de la dinastía. Los efectivos regulares del ejército norcoreano se calculan entre 1.2 y 1.4 millones de hombres y mujeres sobre las armas frente a 650 000 en Corea del Sur (relación 2:1)

Quinto. -El escenario del conflicto es sustancialmente diferente al elemento de comparación que se menciona inicialmente. Aquí se trata de un territorio peninsular que separa, mediante el trazado de la fina línea de un paralelo (el 38), a las dos Coreas y donde la cercanía de esa línea divisoria a Seúl es crítica desde el punto de vista de la posibilidad de un masivo fuego de artillería proveniente de Corea del Norte. Ello, sin contar con el acantonamiento de fuertes contingentes de tropas norteamericanas en el territorio surcoreano (se calculan en cerca de 28 000 los efectivos) y los importantes centros urbanos que caracterizan el desarrollo socioeconómico de la economía 12 a nivel mundial.

Las diferencias son muchas y notables. Probablemente desde el punto de vista del riesgo como elemento, la comparación es posible. Desde la perspectiva del peligro potencial esto parece ser mucho peor, aunque por momentos no lo aparente. La bipolaridad que signó la guerra fría entre dos potencias de signos políticos contrapuestos hoy no existe, tampoco la llamada política de contención que contrarrestó y evitó la confrontación en esos tiempos. De manera que no hay enemigo pequeño, aunque pueda parecerlo. Estos atribulados personajes que las circunstancias ponen en el camino de la humanidad de cuando en cuando suelen ser atípicos e impredecibles.

José A. Arias-Frá