Tuesday, April 24, 2018

LAS APARIENCIAS DEL CAMBIO Y OTRAS RAZONES (argumentos para tratar de explicar una longevidad que no se justifica)


La confrontación exilio-régimen originada en 1959 sigue siendo vista como distintiva en el enfrentamiento de dos grupos irreconciliables que no deja margen a interpretaciones colaterales y ha marcado el desenvolvimiento de la política y sus, hasta ahora, inevitables consecuencias en Cuba.

La Habana, siempre ha entendido que tal contradicción es vital para el afianzamiento de sus intereses y en añadido, para concitar y mantener entre sus seguidores al interior el permanente estado de rebeldía en contra de quienes ellos consideran un enemigo que no desaparece, sobre todo, porque de él depende la supervivencia de lo establecido. Es, en tal sentido, su complemento.

Tal propósito ha sido reivindicado inalterablemente y para su consecución, no se han establecido límites. No es, como se afirma, el resultado de una “voluntad irreductible”, más bien, de la falta de ella al otro lado para entender el fenómeno en su evolución y actuar en consecuencia. Esa visión no ha llegado a ser lo suficientemente clara como para que haya sido efectiva; ha quedado minimizada entre la violencia extrema y una crítica basada en la reiteración y la falta de alcance entre terceros a quienes termina por ganarles la inhibición.

En escalas variadas, tal “enemigo” se repite y aparece bajo la sustantivación diversa de categorías indistintamente deleznables y prejuiciosamente abarcadoras, políticamente matizadas con el sustrato de una influencia económica y que, conceptualmente, solo han servido para producir la supervivencia de la entelequia en el caso que nos ocupa. Todo, aunque sea cierto que para bien o mal, el enfrentamiento ha tomado cuerpo en varias ocasiones y determinado consecuencias históricamente ineludibles.

Entender lo anterior no sugiere complicarse en abstracciones, elucubraciones relacionadas con la influencia de motivaciones de carácter histórico, o las variantes ocurridas en la correlación de fuerzas, la política de los estados en función de sus intereses, sobre todo, desde sus visiones particulares y geoestratégicas. Algo que, en el mundo de hoy, y bajo los efectos de la supuesta unipolaridad o la pretendida multeratilidad de polarizaciones que no coinciden y esconden sus propósitos bajo la influencia de la globalización, el neoliberalismo y otros objetivos estratégicos amenazan con reavivar lo que en la segunda post-guerra se conoció como Guerra Fría y, en medio de la que, queramos o no, se mueven nuestros particulares intereses en discordia, como ya sucedió en el pasado.

El análisis para el caso, y lo que se trata de entender y explicar, no entraña otros argumentos más allá de los que han determinado la inercia en que nos encontramos y a la que hemos contribuido con mayor o menor conciencia y/o reconocimiento de culpabilidad y que debe romperse a fin de no perpetuar el inmovilismo; único resultado de lo sucedido hasta el presente y al parecer, mediante la adopción de los mismos mecanismos con vistas al futuro inmediato. Mencionado el hecho, hay que colegir que la coincidencia en la inercia ha sido mutua, aunque por obvias y diferentes razones, y en ese sentido el elemento de la creatividad no debe descartarse, o estar sometido a veleidades políticas de ningún origen, menos en función de lo que públicamente haga o diga La Habana o pueda prometer Washington.

No es nuevo, y muchos analistas así lo han entendido y expuesto, que, a más de esa irreconciliable postura entre enemigos, en la práctica, hemos coincidido (desde las antípodas) con los intereses de quienes consideramos ― con razón ― defensores del equivoco que criticamos y asumen, al convertirlo en trampa ideológica para que les sirva de bandera, inmovilice la acción de opositores manifiestos y potenciales y neutralice cualquier intento de contrarrestar la influencia que ejercen desde el poder.

Todo ello, a consecuencia de esa torpe, reiterada e inexplicable coincidencia. Eso que se defiende bajo los argumentos de teorías políticas que, para el caso, nada tienen que ver con la realidad; es el meollo de lo que ha sido pretendido en Cuba por sus gobernantes en este último período de su historia “revolucionaria” y, cuando la percepción de que "el enemigo" no existe más allá de la trinchera en que se racionaliza la vida del ciudadano y se acantona el poder del estado, habrá que recrear al enemigo una y otra vez, porque ello permite ganar tiempo, ajustar los mecanismos para el ejercicio de la represión y encontrar salidas ante la potencial agudización de la crisis en que permanentemente viven envueltos estos regímenes.

Hace muy poco, alguien resumió el asunto al cerrar un artículo mediante una explicación irrefutable. Según el expositor, la cuestión para el caso cubano va del siguiente modo: en La Habana ― decía el autor ― saben muy bien cual es el secreto para mantenerse en el poder indefinidamente; inventarse un enemigo que piense igual que tú.

Las cosas han cambiado y ciertamente, la situación que encaran los países del ALBA, no les favorece; ello quedó manifiesto en el poco, casi inexistente, eco que encontró la delegación cubana enviada a la VIII Cumbre de Las Américas en Perú. Hubo, por parte del régimen una subvaloración del ambiente y el entorno; algo en que no reparan, al pensar que el inmovilismo que propugnan y defienden se mantiene inalterable y puede atravesar fronteras mediante el desempeño compulsivo de un populismo marginal.

La oposición se movió allí con acierto y en un contexto pocas veces accesible, proyectó sus argumentos haciéndose entender por los representantes de gobiernos e instituciones que escucharon el mensaje y reaccionaron a él públicamente y a favor. Ello, estuvo por encima de cualquier interpretación sesgada y unilateral, sobre todo, frente a la banalidad e insolencia de la frase reiterada por el embajador cubano en Lima: “con Cuba, no se metan”, un sin sentido que se explica por sí solo, acuñado mediante un torvo giro idiomático de quienes defienden ― mediante extrema unilateralidad ― el concepto de autodeterminación, entendido bajo la jerga estalinista del centralismo democrático.

La Historia no es para vivir a su sombra; algo así solo es posible cuando se reescribe e interpreta en función de intereses parciales para servir minúsculos propósitos. El problema, sin embargo, es que el riesgo de cualquier otra interpretación inexacta y bajo determinadas circunstancias, nos haga perder el rumbo indefinidamente.

   

Sunday, January 7, 2018

CUBA Y LA UE. EL PATROCINIO EN ALQUILER

Desde el punto de vista de una perspectiva global a la que la Unión Europea (UE) se encamina en razón de su interpretación de los principales acontecimientos en su contexto inmediato ― también fuera de él ―, el caso de Cuba parece interesante, tiene aristas que, cuando menos, tienden a ser contradictorias. Nunca, sin embargo, deberán ser analizadas fuera de contexto, ni de una lógica razonable y desapasionada; algo que debe suceder desde cualquier perspectiva.

Es visible que, al interior insular, el reclamo de derechos elementales conculcados por décadas y que no se circunscriben solamente a derechos políticos que, además, conforman la amplia gama de voluntades reprimidas y a consecuencia, precisamente, de la gestión política; esa, la interpretación del   concepto de derechos humanos haya sido y continúe siendo el vórtice de la tormenta. En teoría, desplaza el argumento pragmático que, contra la más racional ética evolutiva, demuestran en cuanto a la economía una absoluta incapacidad operativa.

Entre la voluntad visible y manifiesta de entidades representativas de una gestión alternativa y paralela a la gubernamental, se nota una estructuración en activa y lógica correspondencia con una visión mucho más estructurada ― científicamente ― que no sería inteligente desconocer: ese es un fenómeno que, de nueva cuenta, ha puesto en vilo a las autoridades que se empeñan en mantener el poder aferrados a viejas estructuras totalitarias ancladas en el modelo superado del sovietismo a ultranza.

En éste, su último viaje de comienzos de año, el tercero de Federica Mogherini a Cuba, hay evidencias de que todo no parece ser como muchos creen. Es lógico que si la representante y encargada de las relaciones internacionales del SEAE (Servicio Europeo de Acción Exterior) regrese al país, se reúna con funcionarios de alto nivel, firme acuerdos, cartas de intención y cooperación y oficialice de esa manera, lo que ya se venía adelantando; produzca una oleada de interpretaciones en función del efecto inmediato. Pero en lo esencial, hay que tener en cuenta los resultados basados en: a) la coyuntura internacional y la peculiar visión territorial (geopolítica) diferenciada de la UE, b) la reiterada práctica elusiva del gobierno cubano de interpretar cualquier posibilidad como una coyuntura que se traduzca en garantía de mantener el poder político in extensus.

En cuanto al primer enunciado Mogherini dejó clara la posición de UE en el interdicto cubano; habría que recordar que circunstancialmente la posición de UE ha devenido diferente desde que se establecieron las relaciones en 1988, sólo ocho años después esas relaciones se congelaron y en 2008 se anunció la Posición Común de los 28 estados miembros reforzando el aislamiento y condicionando su desaparición a un cambio de interpretación en el tema de los derechos humanos; en 2016 se reanudaron las negociaciones y se les dio cuerpo en este tratado, funcional desde el 1 de noviembre pasado y oficialmente reconocido ahora en enero 2018 pero que deberá ser ratificado en febrero 28, algo que se da por hecho.

La evidencia correlativa y coyuntural queda manifiesta al decir de Mogherini, cuando expresa: “…frente a los que levantan muros y cierran puertas, nosotros los europeos queremos tender puentes y abrir puertas mediante la cooperación y el diálogo” (1)

Luego agrega: “…igualmente rechazamos las acciones norteamericanas sobre ciudadanos, empresas e intereses cubanos. No podemos aceptar que medidas unilaterales impidan las relaciones económicas y comerciales con Cuba”

Con acierto se dice que, el momentun y la secuencia entrañan una interpretación sesgada y carente de observancia en el detalle. Con respecto al régimen cubano el diálogo se produce con los personeros de su tradicional desenfado argumental y los que observan desde fuera van a tenerlo en cuenta; no importa desde que atalaya presencien el devenir de los acontecimientos. Si en Cuba la sociedad civil ha dado muestras del incremento de su actividad; a contrapelo, y en función de la respuesta de las autoridades, no es posible pensar en lo que se ve como una actitud de inmovilidad que se traduce en una ostensible falta de declive (todo lo contrario) de la represión concebida como un todo excluyente de excepciones, porque en la práctica es "frente a la contrarrevolución y el entreguismo"; términos aún vigentes en el discurso cotidiano de la dirigencia que se define a sí misma como revolucionaria.

Precisamente en ese último argumento se entroniza la veleidad coyuntural de UE si recordamos que con respecto a Bielorrusia el Consejo de la UE (que Mogherini preside ― también en el momento referido) ha decidido, fundamentalmente, en función del irrespeto a los derechos humanos en ese país y bajo el régimen de Alexander Lukashenko (94), mantener activas las medidas dictadas en su contra por violaciones que, exactamente se corresponden con el régimen de detenciones arbitrarias, desapariciones forzosas, persecución de individuos por su integración personal a diferentes organizaciones, reclamos de libertad sindical y derecho a huelga; aún más en el caso cubano; importantes funcionarios considerados en la línea de sucesión al poder, que públicamente manifiestan su voluntad de limitar la participación ciudadana en una perspectiva y entorno verdaderamente democráticos. Parece razonable la pregunta: ¿cuál es la diferencia?

Para algunos la diferencia puede constituir un acto de nihilismo geopolítico y circunstancial. Las relaciones entre la Rusia de Putin y la UE no son las mejores y las reiteradas amenazas a los estados orientales miembros, el conflicto de Ucrania y la ocupación de Crimea son espina clavada en el costado de UE. En ese sentido y en varias ocasiones, la más reciente en visita de un alto funcionario de UE a Bielorrusia, Lukashenko ha manifestado su intención de fungir como mediador entre Rusia y UE, a su decir, sin ningún interés personal de su parte. Lo cierto es que desde 2016 se han apreciado ciertos cambios ―elementales y someros ― en las relaciones Bielorrusia - UE. Ello sin dejar de tener en cuenta el desinterés de Bielorrusia en solicitar su integración a la Unión (ni ésta habérselo ofrecido) porque prefiere seguir representando su papel de estado colchón de Rusia en el anillo periférico del  ring land del proyectado entramado neo-imperial de Putin y que UE la inserte como estado en medio de una relación de favorecimiento que data de 1989, antes de la desaparición de la URSS.

Cuba, Isla caribeña, es otra cosa y sería ilusorio pensar y/o creer que en el contexto de la relación bilateral puedan existir todos esos presuntuosos avatares de la diplomacia que no son válidos en ningún contexto, ni más allá del discurso, excepto cuando la fuerza establece la visión inmediata de una amenaza real, como en el caso del conflicto Estados Unidos – Corea del Norte. Allende ese discurso, es necesario adentrarse en su letra sujeta a correcciones que aún aguardan por su realización en lo que atañe a la parte cubana; dicen mucho, y más que una lectura entre líneas, parecen alusiones definitivas y definitorias.

Llama la atención que en el último lustro Cuba ha tenido sucesivamente tres proveedores principales que se han disputado la deshonrosa categoría de ocupar el primer lugar en esa lista: Venezuela, China y ahora UE. Tras la firma del acuerdo definitivo que tendrá lugar en Bruselas en 2018 (entre Mogherini y Bruno Rodríguez) debuta UE como la entidad que ocupará ese nada envidiable sitial. Pero lo hace en una perspectiva muy afín a sus intereses y a un nivel de desbalance comparativo muy inferior a los anteriores proveedores del período postsoviético (catastrófico en resultados) Aquí, el monto de la inversión inicial de UE es de apenas 49 millones de euros; 18 para un programa de conservación de energías renovables, 21 para la agricultura sostenible y un programa de ayuda al sostenimiento de la cultura y la rehabilitación de las zonas afectadas después del paso del huracán Irma de 10 millones de euros. Con pragmatismo económico pleno: más o menos el costo de unos envíos de pollo congelado, arroz y cereales, por los que Cuba debió pagar en cash a los EE. UU. en tiempos recientes.

Sería apropiado referirse a dos aspectos que desde la perspectiva cubana no parecen tener, independientemente de la manifestación labios afuera de una supuesta voluntad política, una solución inmediata y que sin embargo están en el interés de conseguir. Sobre la posibilidad de que UE retire el visado a Cuba de sus nacionales, Mogherini expresó: “…tenemos un diálogo abierto con Cuba para tratar diferentes temas. Esta mañana durante mi reunión con el canciller Bruno Rodríguez, convocamos a nuestros equipos a generar todos los asuntos posibles que se puedan tratar desde este momento hasta febrero, cuando desarrollaremos el primer Consejo. Vamos a explorar los temas de interés común y estamos abiertos al debate” Parece evidente el propósito que entraña la respuesta (dilación-ganar tiempo -disolver argumentos -evitar las contradicciones entre Estados Miembros) O, ¿está UE en disposición de convertirse en receptor de más emigrantes y en medio de los consabidos y enormes problemas que confronta al respecto?

El otro asunto de sensibilidad medular, el de la interpretación sobre la importancia de los derechos humanos quedó definido en los siguientes términos: “…estamos trabajando ―dijo Mogherini ― para formalizar el diálogo de Cuba y Europa sobre los derechos humanos, que comenzó en 2015. Aunque hay algunas diferencias en nuestras posturas respectivas, la apertura y disposición para el diálogo están siempre presentes”

Hasta hoy las evidencias demuestran que, para Cuba, China, Viet Nan y el caso extremo de norcorea, la importancia del vínculo partido-estado cancela cualquier posibilidad de negociación en la práctica y en este sentido; llega a suceder, inclusive, en el caso ruso y bajo una supuesta y actual influencia que tiende a una vinculación del asunto con temas ideológico-religiosos que no vienen al caso. ¿qué esperar de argumentos que desdicen de la lógica política más elemental al escudarse en una interpretación de la soberanía nacional en la que según alegan, los “principios” no están a discusión? Ello equivale a entender los derechos humanos como parte de una interpretación sui generis, deslindada de su esencia genérica y bajo la conceptualización conveniente de una política de estado totalitario. Para quien sabe de lo que se trata, es posible entender que semejante relación no es válida, pero, además; de ser así, las evidencias prácticas lo demuestran en lo que se crea la condición del desmentido.

Como en la concertación entre realidad y fantasía, en la que suele mediar un abismo de circunstancias insalvables, los argumentos ― por momentos intangibles ― ajenos a la realidad, desbordan las posibilidades. Los problemas acuciantes de la Cuba actual no van a encontrar solución fuera de sus límites geográficos. No importa si se mira en dirección a diferentes referencias y/o vectores; mientras los demás se entienden entre sí, los cubanos estamos obligados a mirar hacia adentro. En eso, debemos andar, ¿Aprenderemos a hacerlo?

José A. Arias-Frá
1/07/2018.
  
 (1).- Todas las citas de Mogherini pertenecen a la conferencia de prensa dada tras la presentación de una "conferencia magistral" (Relación UE-América Latina) en el antiguo Seminario de San Carlos y San Ambrosio, ahora Centro de actividades artísticas y culturales para la Juventud; uno de los proyectos de restauración  del Casco Histórico llevados a cabo bajo el auspicio de UE en Cuba por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.




Thursday, December 14, 2017

UN RECLAMO DE LOS TIEMPOS QUE SE NOS VIENEN ENCIMA

Hay mucho de novedoso en las propuestas que se ventilan sobre Cuba y el actual estado de la situación política prevaleciente allí. Alternativas esbozadas mediante una argumentación teórica, jurídica y científica, que están seriamente presentadas y, en mi opinión, honestamente concebidas.

Para cualquiera sería entendible que, dirigidas al alcance de un objetivo común, ninguna puede ser festinada y/o deshonesta. Cualquier intento de poner ese enfoque en la palestra, no es premisa de este análisis y una opinión en tal sentido, y tendiente a la descalificación a priori, queda invalidada por su propia e intrínseca esencia.

El proyecto Consulta Popular Cubana, concreta y escueta indagación entre cubanos dentro y fuera del territorio nacional, basado en el derecho al voto de todos y presentado por los juristas Horacio Espino y Santiago Alpízar en Miami, parece una forma viable de sortear las argucias anticonstitucionales que emplean los representantes del régimen cuya actitud de inconsecuencia es evidente (1)

Siempre se ha sabido de la actitud ubicua de los funcionarios al interior; algo menos, de lo que caracteriza el fracaso de asumir una postura similar o muy parecida desde la antípoda al pretender pensar que el NO como respuesta ha de ser siempre la alternativa viable. Debe notarse que tal posicionamiento aferrado a la inercia política ha dejado de ser efectivo en cualquier sentido y, en consecuencia, vinculante a un pasado superado al que, precisamente, se relaciona el soporte de la ideología contrapuesta; totalitaria y excluyente.

Son muchos los cubanos (10% del total) los que desde fuera debemos: a) demostrar el interés manifiesto por contribuir a la solución de los problemas de nuestro país de origen; b) constituir un bloque lo suficientemente sólido y uniforme, capaz de impulsar la toma de conciencia y el interés en la participación al interior de la Isla.

Mediante quejas reiteradas que nosotros mismos nos cansamos de escuchar, repitiendo afirmaciones discordantes y manidas entre el mismo tiempo que llevamos padeciendo a la cuerda de ineptos que desgobiernan la nación con el único objetivo de garantizar su beneficio personal y el de sus familias, la efectividad de los resultados queda en entredicho y no se traduce en medida tangible del alcance de ningún objetivo concreto hasta hoy.

En concomitancia con lo anterior (y en un tono esencialmente positivo) la segunda alternativa de participación en bloque y de oposición al régimen, está fundamentada en la creación de una entidad parlamentaria, según la define Pedro Campos Santos, uno de sus principales proponentes e impulsores.

La potencial efectividad de esa propuesta radica en el hecho de obviar cualquier tipo de liderazgo personal ―sin que sea condición que desaparezcan ―, en función de conseguir representatividad en cualquier ámbito y que sea capaz de aprovechar la situación por la que hoy atraviesa el régimen (2)

Parece apropiado insistir en el hecho de que entre ambas propuestas no hay diferencias de interpretación en lo relacionado con los criterios organizativos. En ambas pervive como referente lo que pudo haber sido en su momento el criterio para la fundación del Comité Cubano Pro Derechos Humanos (CCPDH, en los 80) y el activismo de Oswaldo Payá Sardiñas al frente del MCL (en los 90) Al enfrentar la viabilidad de los procedimientos, se suma ahora un elemento de vital importancia inexistente en los tiempos referidos: el empleo de la tecnología en la diversa gama de recursos que provee y cuya vulnerabilidad, a pesar de los intentos manifiestos, se escurre como arena entre los dedos de los censores y los represores.

Aquí y ahora, no viene al caso discutir elementos aleatorios y superficiales como recursos pertinentes y su procedencia lícita, interpretaciones de carácter filosófico y/o religioso, parcialización o escogencia de sectores de apoyo en el ámbito internacional fuera de vínculos que pueden devenir en compromisos o acarrearlos a futuro; menos, perder tiempo y concitar con ello el desgaste del prestigio exponiendo diatribas contra quienes estén dispuestos como elementos de fila ―siempre y todos ― a participar en lo que se discute con seriedad y en relación a lo que pueda suceder en Cuba después de febrero de 2018.

Puede pensarse que lo que hoy se propone desde el exterior, no es nuevo. Muchas veces se ha hablado de la necesidad de unidad en el exilio y ello pudo lograr la coincidencia de personas conocidas, influyentes e importantes, aún a pesar de manifestarse cierta resistencia y resquemores en lo relacionado con la concesión de jerarquía, en cualquier caso. He aquí el lastre y la limitación derivados de liderazgos mal interpretados. Lo que aún está por conseguirse, y es de lo que se trata, es la unidad vinculante con el cubano de a pie en la Isla. Cualquier intento en tal sentido es loable.

De tal suerte, la crítica recurrente al liderazgo es la de carecer de instrumentos idóneos para conseguir su identificación a nivel popular. Eso, no ha sido bueno ni redituable y debe ser entendido entre opositores y disidentes a fin de concebir la idea de la institucionalidad representativa, que no desvirtúa el carácter democrático, ni la necesaria pluralidad que consistentemente y con razón se reclama. Los hechos que siguieron a la caída del comunismo en los países del bloque euro-oriental fueron y aún son, un buen ejemplo en tal sentido y las referencias al respecto no deben ser superficiales.

El tiempo ha hecho su trabajo en cuanto a la erosión de un régimen que hoy ofrece la única imagen que es capaz de proyectar, la de mantener una entelequia basada en la demagogia (vicio inevitable del totalitarismo) y el ejercicio y empleo de la fuerza de un sistema que se decanta por el empleo de métodos de represión fascistas, al tratar de ocultar, coaccionar y minimizar la acción de quienes se le oponen.

Hay que dejar de mirar los toros desde la barrera, sobre todo si tras de ella se critica lo que no se entiende y se hace imposible explicarlo a quienes necesitan escuchar alternativas.

José A. Arias-Frá
12/14/17

Notas.

(1)  Muy recomendable se hace la lectura del documento: Promoción de iniciativa legislativa de Modificación de la Ley Electoral para el pleno reconocimiento y ejercicio de sufragio de los ciudadanos cubanos residentes en el exterior. En: https://www.change.org/p/cuba-asamblea-nacional-consejo-de-estado-reconocimiento-del-derecho-al-voto-de-los-ciudadanos-cubanos-residentes-en-el-exterior

(2)  Campos Santos, Pedro. - ¿Cómo alcanzar la democracia en Cuba? En: diariodecuba.com  
  



Tuesday, October 31, 2017

A PROPÓSITO DE DEFINICIONES (vinculantes o no)


 Si los procesos políticos se definen por su origen habría que colegir que fue una revolución organizada, desarrollada y triunfante bajo la amalgama de factores en su mayoría de antecedentes e implicaciones inmediatas y menos, ideológicas; a pesar de que entre sus filas y sus dirigentes principales hubiese alguno que otro vinculado a argumentos teóricos e históricos, por citar el caso luego convertido en paradigma, de la revolución bolchevique leninista de octubre en 1917 y  después del intento pequeño-burgués de  Kerenski en febrero. Tal precisión guarda ciertas similitudes a priori con la concepción revolucionaria, agrarista y pequeño burguesa de la idea de revolución nacional en Cuba, mucho antes, inclusive, de la aparición del castrismo en escena. Era evidente que pocos, así lo entendían.

Lo anterior explica la desvinculación entre los representantes del Partido Socialista Popular y la llamada Generación del Centenario, eufemísticamente encabezada por un gánster como Fidel Castro, sólo bastaría con echar una ojeada a su “pedigrí revolucionario” Aún más; sin que mediara mucho tiempo ― históricamente ― los viejos líderes del PSP (comunistas) bajo la férula del Komintern y plenamente identificados con él, habían formado parte de la plataforma de apoyo a Fulgencio Batista en vísperas de las elecciones de 1940 y condonaron su victoria en las urnas en esa ocasión. Batista los premió vinculándolos a su gobierno con varias carteras ministeriales.

Esa parte de la historia (referida al sovietismo a ultranza), muy conocida, se ha de mantener vigente hasta bien entrada la década de los 50 con ineludibles marcadores en 52, después del 56 y el desembarco del Granma y hasta la toma del poder en Enero del 59. Los indicios de que una victoria de las fuerzas rebeldes era posible; EE.UU., al retirarle apoyo a Batista y el avance de las guerrillas rebeldes en sendas columnas encabezadas por C. Cienfuegos y el Ché Guevara de oriente a occidente, parecían confirmarlo; la dirigencia partidista de los comunistas ( de vuelta al clandestinaje) decidió el envío de Carlos Rafael Rodríguez al encuentro de la heterodoxa guerrilla castrista en el verano del 58; en ella se agrupaban integrantes de muy diversos orígenes que transitaban desde la finiquitada Ortodoxia, la juventud socialista y algunas organizaciones de visos fascistoides por sus métodos y vinculadas al quehacer y la violencia de grupo. Todos, en el movimiento guerrillero y desde diferentes áreas, habían bebido del mismo cáliz, cabalgando sobre la saturada idiosincrasia política nacional y bajo el insano ambiente de los alegres gatilleros de la revolución gloriosa y auténtica del caudillo civilista más popular de la historia nacional republicana: Ramón Grau San Martín y después del hiato cronológico entre 1944 y 1952.

Puristas martianos que se decían, imagen con la que el propio Castro se vendía, sobre todo después de la salida en libertad en 1955 y en consecuencia de la amnistía general decretada y el exilio en México, conformaban la mayoría de los integrantes del núcleo, otrora fundacional del 26 de Julio. Tal coincidencia de ideas dispersas entre los seguidores de Castro es el origen de las marcadas diferencias que prosperaron tras el triunfo de enero. Fue entonces, nunca antes, que el marxismo-leninismo, el argumento que como leña atizó el fuego, proporcionó la posibilidad de una estructuración ideológica. Tan pronto como se dictaron las primeras “leyes revolucionarias”, sobre todo la de reforma agraria, fue creado el INRA y se nombró como su director a Carlos Rafael Rodríguez, la fractura se hizo evidente, la reconciliación imposible y la implantación del totalitarismo un hecho. Sólo era necesario declararlo y ello se produjo en abril de 1961.


De lo anterior es fácil inferir que la revolución de Castro no tuvo nada que ver con los conceptos de socialismo, socialismo marxista, leninismo y ―originalmente ― inclusive, con el concepto estalinista de marxismo-leninismo. Evaluar los hechos bajo la perspectiva de la influencia aislada de algunos protagonistas es, sin duda, erróneo. Si seguimos el patrón de los hechos acaecidos entre 1960 y 1968 y la manera en que se van vinculando e integrándose como manifestaciones argumentales a través de la discursiva del líder, queda claro que la integración al esquema ideológico estalinista se produce por dos razones concomitantes: 1) el temprano enfrentamiento con los EE.UU. 2) la decantación ideológica a la órbita soviética en el escenario de la guerra fría como único recurso de alianza política posible, pero a la vez erróneamente calculada.

Ni Castro era un teórico marxista (ni siquiera era un líder como muchos de los dirigentes euro-orientales en sus momentos respectivos, con una formación en los ámbitos del sovietismo después de la muerte de Lenin y el arribo al poder de Stalin con posterioridad, o herederos de esa tradición) De seguro, los soviéticos se percataron tan pronto como en octubre del 62 (por sus acciones durante la Crisis de los misiles), de la vocación de poder absolutista y totalitaria de Fidel Castro y entendieron que estaba llamado (entre potenciales virtudes y manifiestos defectos) a ser su hombre en Occidente. Para ello, contarían con el entourage de viejos comunistas (marxistas-leninistas ortodoxos) capaces de someterse a la voluntad del máximo líder y servirle a la vez de contrapeso. Excepción a la regla, los que en teoría habían estado vinculados a la idea trotskista de la revolución permanente y se decantaban del absurdo socialismo, no proletario, ni vinculado al paradigma de la lucha de clases del estatismo totalitario estalinista. A la mayoría, Castro terminó por meterlos en un saco y colgarles la etiqueta de micro fracción (1968) para inhabilitarlos políticamente y seguir el camino de la estatización calcada del modelo soviético, eufemísticamente matizada por la designación de un término genérico, “despegue” que en el argot nacional adquiría, sin embargo, una connotación gloriosamente sustancial…a la larga, intrascendente. El despegue se vio convertido en atasco.

Pero los encontronazos con la realidad y en consecuencia con la falta de previsión que se fueron sucediendo uno tras otro, la estatización casi absoluta de la industria agropecuaria después de la segunda ley de reforma agraria, la eliminación de la pequeña y mediana propiedad mediante la ofensiva revolucionaria del 68 y la eslabonada cadena de errores antes y después del fracaso de la zafra de los diez millones en 1970, lejos de servir como experiencias técnicamente redituables en lo económico, dieron pie a slogans absurdos como eso de “convertir reveses en victorias” algo que suena a tautología o cuando menos a una alienación polisémica.

De manera que el tiempo tampoco se convirtió en aliado de Cuba y los cubanos y el resultado en lo político no tiene otras manifestaciones que esas que acercan los mecanismos puestos en práctica por el régimen al fascismo. Sí, si se mira desde el punto de vista conceptual, hay más de fascismo en la represión ejercida por el poder de los totalitarismos de izquierda que de socialismo democrático, marxismo e inclusive comunismo según la teoría filosófica esbozada en la interpretación hegeliana de Marx, Engels y hasta el propio Lenin.

Definir la estrategia económica del fascismo resulta, hasta hoy, cuesta arriba; primero porque si bien el fascismo es un producto del capitalismo monopolista de estado, nada tiene que ver con la concepción liberal (o neo) del capitalismo más o menos clásico y hasta hoy, segundo, porque en la Italia de los años 20 y en medio de una aparente contradicción, es un movimiento que crece entre sectores productivos que se identificaban más con el proletariado que con la burguesía urbana y menos, rural. Mussolini y su mentor ideológico Geovanni Gentile, no se cansaban de reiterar el carácter popular del movimiento que terminó con la Marcha sobre Roma bajo la ¿casual? distinción de una frase que en términos y circunstancias muy parecidas hubo de parafrasear Fidel Castro. Según Gentile: “…dentro del estado todo, fuera de él nada” Es además sintomático, que Castro advirtiera tempranamente a los intelectuales (ese grupo tan incómodo a los revolucionarios profesionales) que: “dentro de la revolución todo, fuera de la revolución nada” (junio, 1961)

Luego en la elaboración y aplicación de mecanismos represivos el Fascio de Combattimento, el nazi-fascismo y el estalinismo configuran y manifiestan una estrecha relación. “Yo creo que Stalin es peor que Hitler. Este era un asesino frío, pero aquel se recreaba en la crueldad”, ha dicho Esteban Volkov Bronstein (92), único nieto vivo de León Trostki, guardián y custodio de la herencia y museo del líder bolchevique, asesinado en 1940 por orden de Stalin en su refugio de la colonia Coyoacán en Ciudad México por el sicario Ramón Mercader (comunista español) De tal suerte, ¿qué separa al Gulag y los campos de exterminio nazi-fascistas desperdigados en la geografía europea antes y durante la Guerra?, ¿qué a las víctimas del exterminio de millones de campesinos georgianos, mediante el mortal efecto de la combinación hambre-frío en los tiempos de la colectivización impuesta a ultranza por el “padrecito” Iosef y los crímenes de millones de judíos después de ser utilizados en experimentos de eugenesia para luego ser exterminados?

De las jerarquías del estado totalitario y amén de su comportamiento ideológico, donde los extremos se tocan y hay evidencias que se inscriben claramente en la indagación y recomendación de académicos y teóricos, tampoco se desprenden diferencias muy notorias. En eso de sometimiento a la voluntad ―centralismo democrático según el marxismo-leninismo ― y el culto irrestricto a la personalidad del líder hay, casi, una tradición común.  Ciertamente, bastaría con desempolvar a H. Arendt, K. Schmitt, también digo, reencontrarse con lo que nos cuentan, desde ópticas disímiles, Paz, Russel y hasta el mismo S. Zizek sobre la ideología y su influencia.

De tal suerte, y si pretendemos llegar a un destino transitorio aún, pero que nos permita arribar a conclusiones, por la misma razón ― temporalmente indefinida―, hay que decir que el estadío real de la situación política y social del Estado cubano de hoy, no responde a ninguna definición teórica conocida. Quizás sea por eso que los que allí gobiernan y sus adláteres, hallan creado esa categoría de Socialismo del Siglo XXI, capaz de complacer el ego en extinción de un “líder” y satisfacer, a la vez, la egolatría de otros cuya perspectiva y sin denuestos mediante, se ajusta a una muy limitada argumentación incapaz de enfrentar otros retos más allá del pulso de la fuerza. Parece que el destino de hoy, venía ya en andas de la improvisación conveniente; es el plausible argumento para cualquier interpretación torcida de la Historia.

José A. Arias-Frá.
Octubre 31/17  












Tuesday, October 10, 2017

VENEZUELA: UNA VEZ MAS FRENTE A LAS URNAS.

El próximo 15 de octubre habrá elecciones regionales en Venezuela. Esta vez, limitadas a elegir gobernadores de las 23 gubernaturas existentes nacionalmente y de las que hasta ahora y después de los últimos comicios celebrados en 2012, 21 gobernadores chavistas ocupan el cargo al frente del mismo número de magistraturas. Todo parece indicar que las perspectivas de un cambio son inminentes. Pero, ¿existe garantía de tal previsión?

Aunque ya se conocía de la gravedad de su dolencia para ese entonces (2012), Hugo Chávez aún estaba vivo (su fallecimiento ocurrió en marzo del 2013 según fue anunciado) y eso le daba ciertos visos de autenticidad al proceso político que en medio de una tenaz propaganda del PSUV se verificaba. No obstante, la oposición al chavismo había ido ganando terreno y desde 2008 logró consolidarse como entidad aglutinante de diversas agrupaciones y partidos políticos bajo el esfuerzo de la MUD, algo que desde 2006 venía gestándose.

La irrefrenable crisis nacional ocurrida durante la gestión de Nicolás Maduro permitió que bajo el efecto degenerativo de diversos vectores de influencia económica, política y social las cosas hayan ido cambiando hasta llegar a la crisis que hoy enfrenta a Venezuela como nación y a su población, a un momento en que cualquier decisión puede parecer y resultar, crucial (1)

En virtud de que la decisión mayoritariamente consensuada de acudir a elecciones terminó prevaleciendo esta vez, lo que habrá de ocurrir tras los resultados del 15 de octubre de 2017, será también definitorio para el derrotero a corto plazo de la vida política nacional.

La oposición tiene sus previsiones basadas en cálculos y números que apuntan las encuestas (2) y que, según afirman, los llevarían a conseguir entre 15 y 18 gobernaciones a pesar de los empeños que ha puesto el gobierno a través de dos de las entidades que mantiene bajo su control: el CNE y el TSJ y que, a fin de manipular los resultados previamente y antes de que el proceso tenga lugar, no han tenido reparo en demostrar su parcialidad obedeciendo órdenes del ejecutivo bajo la falaz apariencia de recomendaciones “en virtud de salvaguardar la pureza del proceso”

Se ha hecho todo lo posible por limitar la participación de candidatos de la oposición, impedido la sustitución de aspirantes tras haberlos hecho renunciar o mediante otros espurios subterfugios, cambiado la capacidad de las mesas de votación reduciendo su número a fin de  crear retrasos en los procedimientos, se ha establecido un nuevo sistema de votación (en remplazo de Smart Matic, por uno de propiedad de empresarios vinculados al chavismo) e inclusive, eliminado el uso de la tinta indeleble para controlar fraudes potenciales.

El grupo oposicionista que se ha opuesto a la participación en los comicios y donde ocupa una posición descollante Vente Venezuela de la dirigente oposicionista María Corina Machado, ha expresado su desacuerdo basándose en el origen comprometido, que, para ellos, tiene el propio proceso que se ha convocado. Primero, porque la convocatoria se verifica por funcionarios del CNE que tienen su período de ejercicio vencido y lo más importante; porque la Constituyente madurista de 30 de julio y que, de facto, tomó como una de sus primeras decisiones desconocer a la Asamblea Nacional Constituyente de mayoría opositora electa en diciembre de 2015, es la principal convocante del proceso electoral. Según el criterio de los que se abstienen y recomiendan no participar, el hecho de hacerlo es, prácticamente, un acto de traición y de confabulación con el régimen dictatorial de Nicolás Maduro.

Pero como se sabe y ha quedado demostrado, la insistencia de la mayoría opositora pone el énfasis de las posibilidades para el cambio en el ejercicio del voto y el uso de las urnas como única contingencia posible frente al totalitarismo, que trata de aparentar por su ya remoto y contradictorio origen, seguir siendo un proceso legal fincado en mecanismos democráticos. Parece irrefutable que después de los muertos, primero en 2014 y luego de más de un centenar recientemente, alguien que no milite entre acólitos y cómplices sea capaz de refrendar el argumento democrático para tratar de paliar el efecto manifiesto de un régimen dictatorial esencialmente antidemocrático.

Se sabe cómo concluyó esta última oleada represiva desenvuelta por el régimen frente al intento popular de permanecer en las calles enfrentando la represión. Era de esperar que faltando el apoyo del estamento militar adherido y confabulado con el gobierno, comprometido con él mediante el soborno y el co-hecho, el esfuerzo de los movilizados fuera decayendo hasta desaparecer.

Es ese, el punto de inflexión en la estrategia oposicionista que responde a una implementación presuntamente lógica de los argumentos y que no tiene otro derrotero que defender la posición de participar en la confrontación electoral y los resultados que de ella puedan provenir; salidos de las urnas como máxima expresión de la voluntad popular y a fin de alcanzar una definición ulterior.

Hay, aún, otro presupuesto que los electoralistas defienden. Ellos estiman que otra contundente victoria en contra del oficialismo los sitúa automáticamente ante la posibilidad de enfrentar a Maduro en absoluta ventaja en los próximos comicios para presidente que según el propio Maduro “…llueva, truene o relampagueé tendrán lugar en 2018” Algo que, sin embargo, y dado el récord de violaciones que tienen los órganos de poder encargados de garantizarlas, muchos ponen en duda, máxime, después de haberse verificado la puesta en práctica de la estrategia de la Constituyente Comunal con poderes y facultades ilimitadas en el ejercicio de sus funciones.

ALGUNAS VALORACIONES

Argumentos como los que siguen, se escuchan a diario:

― Nadie dijo que esto iba a ser fácil ― expresó un dirigente político entrevistado por un periodista ―, aquí en Venezuela, todos queremos un cambio, mantengamos la vigilancia sobre el ejercicio del pueblo en las urnas (sic) y sobre los resultados.

El derecho del pueblo a participar es sagrado y no debe ser desconocido, el estado no decide (¿?), sólo representa el poder electoral y si determina desconocer la voluntad popular terminará de descaracterizarse.

― Éste de ahora es un voto de rebeldía ― continúo diciendo ― el proceso es muy local, pero a pesar de ello el mundo tiene sus ojos puestos en él y será el primer paso para elegir un presidente que saque a Maduro del poder.

― Estoy convencido de que irán muchos venezolanos a votar contra el régimen, el problema es que el gobierno lo acepte. Concluyó.

La anterior, es la visión aparentemente optimista y en cierto sentido triunfalista de un asambleista al que, ese mismo tirano que es Maduro, junto a sus cómplices, lleva dos años impidiéndole el ejercicio de sus funciones a pesar de haber sido electo, basándose en una acusación tan infundada, absurda y pueril como la de ser “pro-yanqui, oligarca y burgués”

Si la evidencia es la prueba fehaciente para lograr establecer la certidumbre del análisis, ¿qué debería concluirse con respecto al caso venezolano en el que tantas veces ha sobrevenido la frustración tras el fracaso a consecuencia del intento y las argucias de un régimen carente de pudor a la hora de subvertir y mentir?

¿A qué tipo de construcción políticamente viable aspira la oposición venezolana, aún en el caso de los que recomiendan la abstención? ¿Existirá la idea de la compartimentación del poder con un régimen excluyente? ¿Qué conversión puede esperarse en términos de democracia verdadera proveniente de cualquier alianza con el actual poder fáctico de la dictadura? En perspectiva inmediata todos los cuestionamientos parecen válidos y no es casual que, desde el poder, algunos de sus voceros más conocidos argumenten al respecto mintiendo exprofeso al propalar versiones sobre nuevos diálogos entre gobierno y oposición en terceros países. 

De seguro una situación tan seria, por grave, como la que existe hoy en Venezuela no puede ser objeto de divertimentos que garanticen la consecución de lo que más necesita el régimen: ganar tiempo.

Voten, velen, protejan su decisión; el discurso se repite y las razones son obvias. Nunca existió un consenso internacional mayoritario y coyunturalmente favorable como ahora, ni el madurismo se vio enfrentado a una situación económicamente peor; pero aún cuentan con el poder de la fuerza y de las armas y en tal caso, poco les importa la razón. La historia se repite con demasiada frecuencia y hacer hábito de la conformidad y el inmovilismo no produce buenos resultados.

José A. Arias-Frá.
10/10/17

Notas:

(1)  Todos los índices estadísticos apuntan a una agudización de la crisis venezolana. Baste mencionar que los niveles de inflación calculados por el FMI para 2018 alcanzaran la cifra sin precedentes de ¡2349.3%! y la disminución del PBI deberá estar entre un 10 y 12% en el mismo período (fuente: FMI) Venezuela es, además, el único país que no ha generado un decrecimiento en el índice de criminalidad en el área y se reporta un 91.8 (2016) de personas fallecidas por cada 100 000 habitantes en un país cuya población es de 31.5 millones. Tanto los índices de alimentación como los relacionados con cuidados de salud se han mantenido en niveles críticos.

(2)    Previsiones relacionadas con las próximas elecciones:
            Encuestadora: HERCON
            Fuente: La Patilla
            Fecha de publicación: marzo 2017
            MUD: 63.3%
            PSUV: 16.9%
            Indecisos: 19.7%
            Hasta el presente los números pueden mostrar cambios, pero no    alteran la correlación.


Tuesday, August 8, 2017

VENEZUELA EN PERSPECTIVA INMEDIATA (2)

Son términos contradictorios; no se puede interpretar en la práctica lo que la teoría no respalda. No hay que ser un entendido, ni un especialista en jurisprudencia, para observar la intrínseca descalificación de la Constituyente madurista. Y, precisamente, por la inconsistencia del argumento hay que empezar a desentrañar la condición del carácter dictatorial del régimen que la promueve.

Hasta ahora nos hemos cansado de presenciar esa ridícula imagen de funcionarios chavistas exhibiendo el librito ― constitución de bolsillo o “bolsiconstitución” ― para avalar cualquier planteamiento a cualquier nivel. Inclusive, tratándose de miembros de la llamada oposición cuya insistencia en la actuación dentro de los parámetros legalmente constitucionales los ha hecho adoptar similar actitud en la antípoda.

En el marco del soporte político y legal que la Constitución de 1999 le da al chavismo y que el propio Hugo Chávez definió como “blindada”, sobre todo ante cualquier alternativa de voluntarismo, teóricamente quedaba establecido “el protagonismo del pueblo en la conducción de su destino”

“Al hablar de pueblo soberano ― algo que se enfatiza ―, ello no puede significar sino el conjunto de venezolanos de ambos sexos, mayores de edad y en plenitud de derechos. Ese es el único sentido admisible de protagonismo popular” (1)

¿Qué representa el engendro madurista de la llamada Constituyente Comunal?

“La Constitución del 1999 es una previsión explícita de la explicación de motivos, la exigencia de evitar y desterrar el sistema de cónclaves que decidan los destinos del país a espaldas de la sociedad.

“Justamente (ahora -n.a.) se ha optado por eso, por un cónclave configurado por un sistema mixto de voto directo y voto en corporaciones locales, empresariales y oficiales, que no puede identificarse bajo ningún concepto con el poder soberano del pueblo basado en el principio de un ser humano un voto” (2)

La dictadura maniobra con éxito en el sentido de su radicalización y Maduro decide terminar de enterrar al chavismo a pesar de las consecuencias inmediatas de lo que acontece y lo hace implosionar dentro del límite de la propia constitución chavista. Para esa tropa de choque que desconoce la legalidad vigente y refuerza la actitud de los poderes estatales de espuria raigambre (TSJ y CNE) no existen límites y ya venía anunciándose, todo lo que necesitaba y, parece haber conseguido, era un formato organizativo que les permitiera operar sin medro, abierta y profusamente. Eso es la Asamblea Constituyente del 7/30, nada más y más allá de las comparaciones.

Al frente, en una trinchera que ha pretendido ser evidencia de la verdadera democracia, en ocasiones sin llegar a conseguirlo, parece entronizarse con demasiada fuerza el elemento de la discordia. Democracia es consenso y no instigar guerras por el poder que se ha perdido o no ha sido alcanzado; ello sólo puede producir bajas por “fuego amigo”

La estrategia madurista de promover la desunión entre la principal entidad opositora, la MUD, es evidente; a sólo cuatro días de promover fraudulentamente la Constituyente, el CNE anuncia la apertura del proceso de inscripción para las elecciones regionales y de gobernadores que debe tener lugar en diciembre próximo. Un desgobierno que no había movido un músculo para que se celebraran el pasado año y al que cualquier recurso que mantuviera a sus acólitos alejados de las urnas y actuando en favor del poder, constituyó una obsesión.

Con la falsa aprobación de la constituyente queda abierto el camino para el fraude a perpetuidad. Eso, es un problema y como tal, tiende a fracturar a la oposición que entre criterios encontrados sufre los efectos. O participas en el juego (que no es democrático) o simplemente no juegas, pero si decides hacerlo, tendrá que ser con guante prestado o a mano limpia ¿cómo entenderlo y brindarle una apariencia de justificación?

Con la reiteración del esquema de censura de muy vieja data bajo los regímenes totalitarios que pretenden enmascarar propósitos ya el CNE, brazo electorero del madurismo, se adelanta a realizar el anuncio (8/7) de la lista de partidos políticos que podrán inscribirse en las elecciones regionales de diciembre. Deja claro que no permitirá presentarse a la coalición opositora MUD en siete de los 23 estados del país: Zulia, Apure, Monagas, Bolívar, Trujillo, Aragua y Carabobo.

Lo que pueda suceder en los cuatro meses por venir es impredecible en el orden de las consecuencias. El debate seguirá entre políticos más avezados, acostumbrados al manoseo de las circunstancias entre diálogos e intrigas y en la mayoría de los casos reforzadas por conveniencias personales en el sustrato. Otros, más inexpertos, pensando en que se convierten en la expresión de la voluntad popular con la que del todo no acaban de encontrarse, se opondrán ― o no ― a los primeros desde perspectivas diferentes y la unidad, difícilmente podrá ser alcanzada. Tal imposibilidad seguirá interpretándose como una manifestación democrática, en la práctica, esencialmente desvirtuada. En eso no hay vaticinio, ha sido un hecho.

Bajo la influencia del flujo de información acrecentado por el ritmo y el tono de los acontecimientos en el país durante los últimos meses, parece especulativo aplicar esquemas, hablar de transiciones, establecer comparaciones y tratar de entender un proceso que va, trabajosa y penosamente definiéndose día a día, como derrota o victoria en cualquier sentido, por La Calle. Sería, según creo, prematuro y en el caso, existe sólo un sector que no puede equivocarse, la oposición, porque los que actúan desde el poder pudieran imponerse a pesar de estar equivocados.

José A. Arias-Frá.

Notas.- 

(1)  – Villacañas, José Luis.  El Final del Chavismo (opinión) En: https://amp.levante-emv.com/ 

2(2).- Villacañas, J.Luis.- Artículo citado.


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Monday, July 31, 2017

VENEZUELA: UN DIA DESPUÉS DE LA ESTAFA.

Evadiendo evidencias, sin observadores internacionales, sin prensa no oficial, sin vergüenza y en ademán característico de un absoluto cinismo, el CNE anuncia su mentira. Calificarla está demás; “aplastante victoria, lección de amor del pueblo a su revolución”, dijo Diosdado Cabello, mientras adláteres y corifeos le reían la gracia y se inventaban sus propias diatribas con el afán de echar leña al fuego entre usurpadores vistos, por ver y cuya maledicencia conocemos.

¿Y el país destrozado bajo los efectos de una protesta que no amaina?

¿Y los muertos, los heridos, los desaparecidos y los presos? ¿Son acaso ficción?

Como se sabe, al argumento final de los números siempre le antecede el suspenso, aquí, es un acto de alevosa premeditación agravado por el efecto de la nocturnidad. Es una conjura entre delincuentes, siempre taimados y dispuestos a agredir voluntades ajenas.

Se dice que hablarán de entre 8 y 8.5 millones de votantes; pero lo único cierto es que tras el anuncio y en un plazo de 72 horas, la Asamblea Comunal se habrá instalado para cumplir el urgente cometido de defenestrar a la Asamblea Constituyente electa en diciembre del 2015, fecha en que el oficialismo se vio obligado a reconocer el duro revés que la oposición hubo de propinarle. Espina clavada en el costado del autoritarismo desde entonces.

Tras lo visto durante la jornada del 30 de julio/2017 debe colegirse que cada hora transcurrida después de la insolente actitud de quienes quieren hacer su día viéndole la cara a los venezolanos y a la opinión pública de otros orígenes, ello constituye una vergüenza de la que no es posible desentenderse.

Si de cualquier manera Maduro impone su voluntad y la del círculo de beneficiarios de su gestión personal, cualquier argumento después de lo que se vive en el país se habrá de convertir en mácula de conciencia irreparable. Ya, no habrá nada que decir; los teóricos se convertirán en diletantes y utilizaran la siniestra mano izquierda para tapar la Luna, que el Sol, ya lo habrá estado. Sobrevendrá entonces la oscuridad que conocemos.

HUELLAS DE LA TRAMPA

Hace sólo quince días, alrededor de 7 460 000 electores votaron para oponerse a la Constituyente Comunal propuesta por Maduro.

Ahora, se inventan los números aunque siempre con la suspicacia de que los falsos resultados sobrepasen los del referendo del 16 de julio (8 000 000, más de 500 000 que los que consiguió la MUD hace sólo 15 días, alegan) Trayendo a colación un argumento, uno sólo, se puede descubrir la mentira. Según el CNE Maduro obtuvo más votos para su propuesta en esta ocasión que los que sacó frente a Capriles para la presidencia que hoy ocupa; entonces, tenía un porcentaje de aprobación popular mayor por ser el heredero designado por Chávez, que el que tiene ahora tras todo el desgaste de casi cuatro años de desgobierno y la crisis de 2014, además de la actual, que no es otra cosa que la reedición de la permanente, funcional y de gobernabilidad del estado fallido bajo el mandato del PSUV. ¿Puede parecer medianamente lógico lo anterior?

El régimen acepta 10 muertes ocurridas durante la jornada de ayer (30/07/2017) frente a una cifra superior dada por la oposición. Indolente parece la actitud de quienes condonan la culpa mediante el inocuo regateo de cifras, o; ¿acaso el criminal deja de serlo por reconocerse autor de menos víctimas?

Más allá de la represión y esta estafa de la Constitución Comunal, ¿cuál es el plan del gobierno para sacar al país del estado en que se encuentra?, ¿es posible que un seudo-gobierno como el actual pueda restablecer el orden y encarrilar al país en la implementación de cualquier modelo de participación popular verdaderamente democrático?

Cualquier elemental proposición en el contexto de una genérica relación causa-efecto, parece coincidir con la respuesta: No.

De insistir en la impoluta y perfecta ― y no la actual ― solución a través de las urnas, ello sólo sería posible mediante la celebración de unas elecciones generales transparentes y bajo observancia de la comunidad internacional, sin los órganos de poder bajo el control del ejecutivo (CNE y TSJ). Ello, sugiere un planteamiento político donde Maduro y sus personeros no pueden estar presentes por razones obvias.

Otros argumentos deberán estar relacionados con la conjunción de la crisis venezolana y su relación a corto plazo con la comunidad internacional. En ello, son varios y alternativos los vectores y por obvias que puedan parecer, las opiniones caen en el terreno de la especulación. No obstante, habrá que ver los efectos de lo que se propone y se proyecta y lo que a la larga ocurre. Es lógico pensar que de ello pueden depender muchas cosas.

José A. Arias-Frá.
07/31/2017