Thursday, August 11, 2016

UNA INTERPRETACIÓN SOBRE EL ARTÍCULO DE DIARIO DE CUBA: "¿QUIÉN ESTÁ ARMANDO LA TORMENTA PERFECTA ?"

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El artículo que motiva este trabajo pone el dedo en la llaga. Sobre todo, en lo referido a las alternativas que presenta a nivel de la población y al interior de Cuba. Después del derrumbe del bloque comunista euro-oriental y la caída de la URSS, el país se enfrentó a la conocida situación que desembocó en el llamado "Período Especial", sin experiencia en lo relacionado con una crisis de tal magnitud, lograron solventar el asunto mediante la creación de alternativas que a Fidel Castro le molestó mucho tener que aplicar. Dolarización de la economía, fomento de la pequeña producción individual y artesanal, agro-mercados y argucias de poca monta que luego le hizo consignar a sus protagonistas como “merolicos” (nuevos ricos) y “macetas” (tenedores de divisas y otros bienes), en fin, contrarrevolucionarios.

La entrada en escena de Hugo Chávez al retablo de las insatisfechas aspiraciones latinoamericanas y a quien Castro acaparó y apadrinó para convertir a Venezuela en el nuevo "mecenas" con el petróleo en alza y alcanzando posteriormente cifras récord en el costo del barril (120 U.S. $ en el mercado mundial) pareció alentar la idea de una alternativa favorable, no sólo en lo económico, también políticamente; ahí están aún ALBA, CELAC y UNASUR, entidades todas contribuyendo a fomentar y solidificar la idea del Socialismo del Siglo XXI.

Ahora y en el caso particular de Venezuela esa situación no existe, el propio Chávez desapareció y más bien está sucediendo todo lo contrario y el resentimiento manifiesto de Cuba a causa del repliegue de la izquierda revolucionaria en Latinoamérica llegó a ser tema del VII Congreso del Partido Comunista en el país; las razones son obvias.

Las medidas puestas en práctica en el 1992 y que luego el propio Castro se encargó de desmontar nuevamente, están agotadas en los diez años de su hermano Raúl. Es comprobable estadísticamente que en el sector de la producción de bienes por parte del estado, la relación PBI por habitante ha disminuido (1), la dependencia de dos renglones: turismo y remesas provenientes del exterior, se ha incrementado y la minería -níquel fundamentalmente- así como la biotecnología enfrentan problemas; baja del precio del níquel y carencia de patentes para comercializar la producción biotecnológica internacionalmente, debido a la poca habilidad de funcionarios capacitados y con experiencia para gestionarla -abogados- que se dedican a estas cosas, sin contar la inutilidad de la burocracia interna (2)

De manera que, ninguno de los últimos dos rubros pueden contribuir de manera medianamente favorable a resolver la situación. El turismo, además de ser una actividad vinculada al área de servicios y donde cuesta producir un dólar entre 37 y 40 centavos, más el precio de insumos que afectan los costos de producción masivamente en otros sectores de la economía, el disendo de la dualidad monetaria que impide el pago de salarios justos, son factores que contribuyen a obligar a los profesionales que dejan sus profesiones -para las que fueron formados y con el consiguiente costo- a emplearse en otras tareas donde piensan que les puede "ir mejor" y que tampoco satisfacen sus presupuestos, por ello, la alternativa es abandonar el país –aquí se pone de manifiesto el problema de emigración y disminución de mano de obra calificada a que se refiere el artículo de “diariodecuba.com”

De lo que apunto se desprende que, para el gobierno ―y ellos lo saben―, la situación puede ser ahora peor que en los 90 (3) Quizás la población aún no lo valore de ese modo al no manifestarse con la misma agudeza una crisis que subyace y se gesta a espalda de sus víctimas potenciales  pero, sin ánimo de fomentar falsas expectativas, al gobierno no le quedan muchos argumentos.

Además, sólo gente muy corta de vista, muy obtusa y desde luego, muy comprometida, se atrevería a responder a los débiles avatares del cuentapropismo con una política de ahogar a quienes pudieran ser su tabla de salvación, inclusive, desde su propia perspectiva de toda esa verborrea de "mejorar el socialismo" promoviendo el eufemismo de su “perfeccionamiento”; al contrario, en lo económico, más limitaciones, impuestos, regulaciones, el freno ideológico, de una ideología (valga redundancia) que ni ellos mismos comprenden a cabalidad y que no pueden justificar de otra manera que mediante la represión en lo político. ¿Qué se puede entender de las eternas batallas entre “tecnócratas” y supuestos “ideólogos” que no desaparecen y donde los primeros suelen llevar la peor parte? Como se lee en el artículo: Las posibles alternativas entre la población “los tiene sentados sobre un barril de pólvora y con un coctel molotov en la mano”

El historial de la Cuba revolucionaria ―la de los Castro― es demasiado conservador e ininteligible para hablar de “modelos” generados al interior. Si tratamos de recordar sus exabruptos, cuyo único resultado ha sido la incompetencia, la lista es larga. Méjico, cuya solidaridad alimentaba el ego manifiesto en el asunto de la autodeterminación, terminó su “entrañable relación”, primero con Zedillo y se volvió crítica luego con V. Fox (4), las altas y bajas en los vínculos con la Unión Europea, desembocaron en la llamada Posición Común y si ahora existen cambios; sobre todo en la relación económica, responden a los acuerdos para renegociar deudas con países del bloque cuyo interés está cifrado en conseguir dividendos monetarios redituables a corto y mediano plazo y, sin dudas, a contrapelo de la voluntad política del gobierno cubano y de la falta de interés de muchos de estos países en manifestarse sobre las decisiones políticas de éste.

Producto de la soberbia de la dirección política de ese gobierno, se han desperdiciado muchas posibilidades para reconstruir la economía del país de una manera medianamente inteligente. Se desconoce, por ejemplo, que las Instituciones Financieras Internacionales (IFI) como El Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco de Fomento Andino (5), le han ofrecido ayuda al gobierno cubano en el área de asesoría técnica y a fuero de estar impedidos de hacerlo financieramente por el asunto del bloqueo/embargo, y éste, sin excepción, ha hecho la vista gorda y a preferido las alianzas con países que, según entienden, representan una versión favorable desde el punto de vista político-ideológico como en el caso venezolano y el resto del bloque ALBA (Alianza Bolivariana de las Américas) 

Hay otros argumentos, como el de la comparación con el modelo vietnamita; a fuero de no extenderme, sólo debo decir que ni hablar, nada que ver, créanme, no hay comparación. Los vietnamitas nunca creyeron que el "Caballo de Troya" les volvería los pies de barro y se encaminaron a adoptar medidas realmente conducentes a promover cambios reales y sin atenerse a supercherías políticas a destiempo.

Ellos en su país, se empeñaron sin cortapisas ni dobleces ideológicos ―sin dejar de lado el socialismo en lo político y lo que ellos consideran “conquistas revolucionarias”― en el movimiento Doi Moi, para implantar reformas económicas que han desembocado en un socialismo de mercado; su relación con las IFI es satisfactoria y ejemplar, al extremo de que en Hanoi y en un moderno edificio de varios pisos, funciona una de las oficinas más importantes a nivel mundial del Banco Mundial y la principal en el área del sudeste asiático.

Mucho más de lo que se cree, o se piensa, las relaciones con China uno de los principales proveedores de la economía cubana, no son tan “solidarias” como se pretende aparentar al interior del país. Más de una vez los funcionarios chinos han perdido la paciencia con los cubanos y los han increpado por la tardanza en la implantación de reformas en las relaciones de mercado (se sabe como interpretan los chinos tales temas) y el exceso de burocratismo que retarda el empleo de políticas viables en las relaciones bilaterales, ya no con el resto del mundo, donde las limitadas interpretaciones son evidentes.

Aunque existan opiniones referidas a una posible aceleración de los procesos de reforma al interior de la Isla, todo parece indicar que se trata, más bien, de hechos compulsados por la inmediatez y que en la práctica se contraponen peligrosamente con la superficial nimiedad del cacareado cuentapropismo y no de los cambios a nivel de liberar al individuo de los límites impuestos por la ideología afianzando al estado en el control ―que sigue siendo monopólico― de los medios de producción por sus sus entidades “proto-capitalistas” Por todo lo aquí expresado, considero que, las conclusiones relacionadas con las posibles opciones del pueblo cubano en el artículo de “diariodecuba.com” , por simples, no me parecen desacertadas.
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Notas.-
(1).- Las exportaciones de Cuba en mercancías, según los datos que se hacen disponibles (tradicionalmente, ha sido tarea difícil mantenerse al tanto) son de entre 3000 y 4000 millones de dólares anuales; alrededor del 20% del PBI (Producto Bruto Interno). Comparadas por ejemplo, con Costa Rica: 43%, Barbados: 61%, Vietnam: 68% y Malasia: 98%, las limitaciones se hacen evidentes en relación con las cifras de población.

Otros datos indican que para el 2000 la producción de bienes en Cuba era de un 25%, los servicios básicos alcanzaban un 16.9 y otros rubros el 58.10. Ahora ―2016 ― las cifras han disminuido al 19,1% y el 15.6% respectivamente en los dos primeros aspectos y sólo en el último han aumentado a un 65. 3% (ello está vinculado al incremento del turismo y las remesas)

(2).-“Las exportaciones de Cuba (por volumen) están estancadas desde el año 2000. En su búsqueda de moneda extranjera, Cuba se volvió, cada vez, más dependiente de los ingresos por el turismo y de las remesas de los cubanos que viven en el exterior. Como en el resto del Caribe, estas fuentes de ingreso pueden ser valiosos elementos de una estrategia de desarrollo nacional, pero por si solas, no pueden generar el empleo de alto valor agregado suficiente que complemente los talentos de los recursos humanos tan desarrollados en el país” (subrayado por el autor)
Fuente.- Feinberg, Richard.-Extender la mano: la nueva economía de Cuba y la respuesta internacional (2011) Internet, bajo el título: Economía de Cuba (pdf)

(3).-Ver los datos referidos en la nota 1, corroborativos al respecto.

(4).- El “romanticismo” de las relaciones entre Méjico y Cuba terminó una relación que duraba desde 1962 y se prolongó hasta finales de los 90 en que llegó a su conclusión mediante el enfriamiento producido por la salida del PRI del poder y la llegada del PAN. Al respecto, han sido críticas las interpretaciones de Jorge Castañeda y cuya experiencia acerca de tales situaciones son conocidas. 

(5).-Aunque Cuba está impedida de establecer convenios monetarios con las principales IFI (Instituciones financieras internacionales) no sucede así en el terreno de la asesoría técnica; han sido los cubanos los que se han mostrado remisos y han optado por aceptar y emplear “donaciones” provenientes de diferentes ONG que no pueden contribuir de manera efectiva a la solución de los problemas más acuciantes de la economía. Varios economistas cubanos han ofrecido testimonios y evidencias al respecto en eventos y foros internacionales (Canadá y EE.UU.)

Cuba se ha mantenido aferrada al documento del VI Congreso y a las llamadas 311 “pautas” ―montón de supercherías, en su mayoría ― y a las que aún siguen vinculados  a pesar de su ineficacia, tal y como quedó demostrado en el VII Congreso del PCC recientemente llevado a término, ahora bajo el denominativo de lo que llaman “modelo de perfeccionamiento de la economía cubana”

José Antonio Arias-Frá

Aclaración: el formato en que se muestra se debe a que el artículo fue elaborado a partir del argumento de base de un comentario del autor en la red Facebook.

 


                                                                       


Wednesday, August 3, 2016

BRASIL Y LOS JUEGOS DE LA XXXI OLIMPÍADA

En fecha noviembre 16 del 2014, publiqué en este mismo blog un trabajo bajo el título “La Copa de las Vicisitudes”, poco antes de que el evento tuviera lugar. Allí apuntaba algunas consideraciones relacionados con el país anfitrión, Brasil, que ahora se dispone a celebrar los Juegos de la XXXI Olimpíada. Ya, y para aquella ocasión, el panorama no era tan halagüeño y en la actualidad lo es menos aún, pero veámos.

La apuesta brasileña para solicitar la sede de ambos eventos en un período de tiempo relativamente restringido, parecía un tanto abarcadora y eran evidentes los numerosos escollos que el gigante suramericano debía enfrentar y solventar. Se vivía bajo la influencia de un crecimiento notable de las inversiones extranjeras, un aumento sostenido del PBI y se insistía en la ocupación del octavo lugar entre las economías más prósperas del Planeta y una indiscutida entrada al primer mundo que hoy parece menos ostensible.

Bajo los efectos de la política del partido de gobierno, el de los Trabajadores (P.T.), primero con Lula y después con su sucesora Dilma, el efecto erosionador del populismo vinculado a una práctica sistemática de la corrupción a todo nivel ha hecho que en las actuales circunstancias y a sólo dos días de la ceremonia, el país anfitrión se halle sumido en una oscura y dubitativa situación política y económica. Pero a pesar de todo, existe la voluntad de que las primeras olimpíadas suramericanas se lleven a cabo allí y tengan éxito.

Más allá de la avidez con que 3000 millones de personas verán la ceremonia de apertura en las pantallas de sus televisores y la lucidez, el colorido y el folclorismo del espectáculo se conviertan en derroche; la opinión pública, nacional y extranjera, sabe que están sucediendo problemas muy serios ante los que las respuestas no constituyen el marco idóneo para la celebración de un evento de tal envergadura. El deporte, sin embargo, es una práctica que propicia la unidad sin que medien argumentos que no conforman su esencia y ello parece lo importante.

La cobertura de prensa, supuestamente concediendo credenciales en número de más de 350 000 a periodistas de todo el orbe se redujo en unos 11500 números (datos de la Oficina de prensa recogidos por varios periodistas acreditados permanentemente en el país) Se han presentado problemas imponderables como la epidemia de Zika, siendo el territorio nacional y la ciudad sede, Río de Janeiro, lugares en donde mayor incidencia existe de la enfermedad que ya alcanza magnitudes de pandemia.

Los efectos de la crisis de 2008, que allí no se manifestaron de inmediato, propiciaron el hecho de que la inflación creciera hasta los niveles que hoy alcanza e hicieran enfrentar una considerable disminución de la paridad del real frente a las principales divisas internacionales. Ello produjo atrasos en la finalización de obras –problema al que la XX Copa de la FIFA no fue ajena- y que ahora, vuelven a repetirse. En medio de las circunstancias actuales, algunas instalaciones, cuyo destino es incierto por problemas de ubicación, serán utilizadas nuevamente y hay en ello cierta ventaja temporal.

El flagelo universal del terrorismo que hubiera afectado de igual manera a cualquier territorio al organizar un evento multitudinario, cobra allí un precio más elevado porque la inversión que representa evitarlo, constituye un esfuerzo extraordinario en medio del actual estado de la economía nacional. Esperemos que los problemas más acuciantes puedan resolverse en el corto y mediano plazo una vez finalizados los Juegos. El flagelo de la corrupción debe ser conjurado en lo posible y, a contrapelo de la magnitud alcanzada al convertirse en la causa principal de la inestabilidad en todos los órdenes.

Pero lo más trágico es la deteriorada imagen política nacional frente a un evento que concentra las miradas del mundo y en el que la presidenta está sometida a un proceso de “impeachment” en medio del cual, posiblemente, se vea obligada a abandonar definitivamente la presidencia. Todo el mundo habrá de tenerlo presente cuando Michel Temer, sustituto de Dilma, declare inaugurados oficialmente los Juegos, mientras ella espera la conclusión de su proceso ― 29 de Agosto ― y bajo serios argumentos relacionados con abuso de poder, mal manejo de los fondos públicos y vínculos con escándalos de corrupción a todos los niveles como el famoso “Lavajato” y la empresa nacional PETROBRAS.

No obstante, Brasil se ha esforzado por ofrecer su mejor rostro al visitante; el ambiente de Río, singularmente atractivo por su remarcada y proverbial naturaleza, la belleza de sus playas, sus mujeres y la amabilidad de sus anfitriones, debe contribuir a que la celebración del evento tenga el lustre merecido, aún a pesar de las dificultades apuntadas. Se trata de un país con tradición e historia y el bagaje de una cultura enriquecida por el aporte de hombres y mujeres de talla universal.

En ocasiones, se hacen generalizaciones cuyo propósito entraña cierta dosis de amarillismo. Conozco Brasil y he visitado la ciudad de Río y otros territorios de la inmensa, variada geografía brasileña y las memorias que guardo son de las mejores, sobre todo si las comparo con otros lugares de  centro y suramericana, que también conozco; y, sin el menor ánimo de denostar. Para la buena voluntad del viajero, todo guarda sus encantos.

Policías corruptos existen por doquier, secuestros, robos, actos de criminalidad de cualquier envergadura; en fin, ¿dónde puede hablarse hoy de garantías de seguridad absoluta? La inseguridad es parte de los riesgos de propios y extraños y con ella y la mirada a nuestras espaldas, tenemos que vivir ¿Quién puede dudarlo?
Se trata aquí del magno evento de confrontación deportiva a nivel internacional y los atletas, de seguro, estarán concentrados en llevar a cabo el mejor esfuerzo, después de todo, es lo que importa. Caerán récords y otros nuevos serán impuestos, actuales campeones reivindicarán sus glorias mientras aparecerán nuevos nombres dejándose colgar el oro sobre el pecho agitado por el esfuerzo y henchido de sano orgullo.

Continuarán las dudas sobre la calidad del agua de los lagos para las competencias que sugieran su uso, los rumores sobre el dopaje colectivo de los deportistas rusos suspendidos, las manifestaciones populares de sectores políticamente enfrentados, pero las Olimpíadas no se suspenderán, ni las peores predicciones serán óbice para que los amantes del deporte las disfruten. Luego, los brasileños se encargarán de ir poniendo las cosas en el sitio en que deben estar. En todo ello deposito mi confianza.

Brasil no sólo es grande por su territorio, por su música y su gente, su inigualable folclor, también lo es por la eterna promesa de la entrega a la causa del progreso acuñada en el lema de su bandera: “Ordem e Progresso” ¡Arriba Brasil!

José Antonio Arias-Frá


Wednesday, July 13, 2016

A VECES, EL TORO MATA

Nota introductoria.-  Me inhiben por monotonía los temas en el candelero, mueven al tedio, crean estados de opinión contradictorios, plagados  de diatribas injustas e innecesarias, ofensivas. Por ello elegí el tema que sigue.
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Acaba de suceder. Muere un torero de sólo veintinueve años de cornada(s) ― fueron dos - y la información especificó que la segunda fue la mortal, cuando el “mataó” estaba tendido sobre la arena, en un costado del tórax.

Según se alega, la muerte de un diestro sobre ruedo de plaza alguna tenía casi cuatro décadas sin producirse y la noticia pone en recuadro y de nueva cuenta, la discusión sobre la “brutalidad” que encierra el espectáculo del enfrentamiento del hombre con la bestia.

Allá, en la península, no será posible, aún a pesar del recrudecimiento de las protestas de los defensores de los animales, eliminar el espectáculo porque, sencillamente; constituye una de las tradiciones más arraigadas entre una buena parte de la población que lo disfruta. Es también, y aunque para los españoles de a pie no sea tan importante en tal sentido, un magnífico ofrecimiento turístico.

Mucho antes de que la Real Maestranza Sevillana fuera la única plaza sin ser un ruedo ― aún es una elipse ―, Hemingway publicara “The Sun Also Raises” ― su primera gran novela ― traducida al español bajo el nombre de “Fiesta” e Islero se encargara de poner fin a la exitosa carrera de Manolete, la lidia, el singular espectáculo devenido en algo más que una tradición desde tiempos remotos, quedó descrito como algo que ha crecido en la memoria de los españoles formando parte de su herencia. La tauromaquia es historia y especie de ciencia del duelo que enfrenta hombre y bestia para, casi siempre, acabar con la vida del toro y, a veces con la del hombre que, en la ventaja del raciocinio, se convierte en bestia de excepción.

Para la historia más remota, la imagen del toro y su significado se remonta a los tiempos de la colonización complementaria de la península por tribus bárbaras. Godos y Visigodos llegaron a las puertas de las Columnas de Hércules en el Finisterre gallego cuando el culto del Minotauro era ya algo afianzado y la tradición cretense, luego greco-latina, se imbricó con el politeísmo elemental de los habitantes de los territorios extramuros de lo que luego constituyó el Gran Imperio Romano; antes de que germinara el cristianismo de sus propias entrañas y junto a oleadas de guerreros provenientes del norte europeo, que se encargaron de llevarle a la escisión y fomentaron las bases de su desaparición.

En su extraordinaria obra “Gárgoris y Habides”, F. Sánchez-Dragó describe con detalle todo lo anterior y nos ayuda a entender la relación. Pero en la “fiesta de luces” y aunque parezca inverosímil, el toro recibe un homenaje a su nobleza, muere peleando y se defiende para sobrevivir, es un ejemplar que se enfrenta a su destino sin conciencia, poniendo en evidencia los recursos de su fuerza bruta. Recibe castigo para debilitarlo o tratar de excitarlo, no escapa a la sevicia durante la faena (rejoneos y banderillas) y sigue en pie hasta recibir la estocada final durante la faena de matar, por cierto, la más peligrosa y donde puede, inclusive, sobrevivir. De ser así, la vida le es perdonada al toro, que morirá de viejo pastando mansamente en un corral y para descrédito del torero a quien la afición nunca lo eximirá de la derrota. Si en el justo acto de defenderse (el toro), el torero muere, el animal será sacrificado. Y, es tanta la crispación que su carne no puede ser consumida; sus nervios y la tensión muscular desarrollada durante la corrida impiden que así sea.

El asunto de las corridas es, además, una gran industria y no sólo el espectáculo, su gran puesta en escena, constituye un negocio; la cría, las ganaderías de mayor tradición y relevantes nombres de quienes actúan como suplidores de la mitad de la oferta: el toro; han refrendado su historia donde la cuestión de blasonar adquiere, junto a la fortuna, una importancia similar. Lo mismo sucede con las escuelas de toreo, que a decir verdad, solo logran producir algunos diestros de fama y muchos de relleno, cuyos nombres nunca aparecerán en las más vendidas carteleras.

Pero en el ambiente taurino, parte del folclore popular, la influencia también es manifiesta. La tradición se canta y se recrea desde los encierros de Pamplona hasta el fin de la temporada ¿Y, quién no ha escuchado un pasodoble que cuenta la historia de la muerte de un torero, o de su invicta fama? Aún dónde la influencia no pasó de ser una aventura pasajera, llegan las versiones en las voces de los cantaores, las coplas de las divas más conocidas y las historias escritas encumbrando nombres y traspasando fronteras. Bien que lo recuerdo.

Hay, sin embargo, otros países donde la tauromaquia también ha escrito una buena parte de su historia y a cuyos territorios ha llegado como herencia colonial, en ellos, ha sido como el aherrojado de una costumbre que inscribe a puro fuego y sobre la piel del animal el símbolo de su alcurnia y la expone como tradición que representa el periplo allende el mar: Méjico y Colombia, son en América el ejemplo en ese orden. Quizás y por el apego a la costumbre y las versiones, muchos desconozcan que entre los toreros más famosos se inscriben los nombres de algunos mejicanos, creadores de verónicas y pases de muleta que nacieron en los ruedos tapatíos y desde allí se hicieron clásicos. Es el caso de los diestros Pepe Ortiz “El Orfebre Tapatío” creador de la verónica “Tapatía” y de Arturo Álvarez, “El Vizcaíno” que la ejecutaba con lucidez y gran precisión.

La Fiesta Brava; con su intríngulis, los detalles que entraña, su disciplina organizativa y el significado de los tecnicismos que escapan a la vista de los neófitos no es algo tan simple de borrar mediante un plumazo, echando siglos por la borda y desconociendo el sentir de grandes sectores de la población para los que constituye un entramado inviolable. Lo demás, razón o no de por medio, es una confrontación que los españoles prefieren evitar.

Ciertamente, en tiempos en que cientos, miles de voces se alzan en defensa de los animales y el espectáculo de los toros parece una muestra de crueldad irreductible y, en lo que las evidencias indican certidumbre, todavía el hombre puede ser vencido por el animal para dejar su sangre y su vida sobre el ruedo como acabamos de presenciar. Digamos que lo entiendo y lo suscribo, pero ¿no suceden cosas peores? Y ¿qué hacemos por evitarlas? Habría que recordar que Tomás Moro, autor de la Utopía, perdió la cabeza cercenada por orden de Enrique VIII, de quien había sido consejero y ministro. De otros “horrores” nos sobran evidencias.

José Antonio Arias-Frá   


Wednesday, June 15, 2016

"EXPERTOS": UNA MIRADA AL ESTABLO.

Vivimos rodeados de “expertos” y en un país donde la experticia va de la mano de la realización y de una apreciación que se asume, la mayor de las veces, a priori. Es cierto que entre los espacios favorecidos de la cultura debe considerarse la posibilidad a su acceso y en tanto el desarrollo social lo permita en mayor grado. Para quienes interpretan esa relación con pleno conocimiento de causa, el resultado es, al menos; potencialmente válido. Lo contrario, es como caminar voluntariamente al cadalso tras haber dejado que nos venden los ojos.

Pero en el asunto de la supuesta experticia no siempre se cumple tal relación y, son muchos los casos en que suele ponerse la carreta delante de los bueyes; cualquiera emite opiniones festinadas, echa mano de estadísticas alteradas o crea historias amañadas con el único fin de refrendar una versión, pasto reverdecido entre los ignorantes (utilizo el adjetivo atribuyéndole la benignidad relacionada con el conocimiento, no más)

Por tales razones, cualquiera y por esta vía, puede llegar a parecer un “orientador de opinión” un “profundo conocedor de esto o aquello” y sentar pauta, sin dejar de ser un papanata. Las consecuencias, de la mano de la proliferación de la “experticia”, pueden llegar a ser muy peligrosas y esos a quienes podemos descubrir y catalogar como verdaderos hacedores de la farsa y perennemente a la caza del combustible de su quehacer, van, vienen, se regodean y se realizan conjugando la insensatez no culposa de sus seguidores para hacer de su discurso un medio de vida.

En el asunto de la sobre-dimensión del ego ―un caso de trastorno psicológico―, ni que decir. Tal trastorno, exacerbado en extremo (adopción de un lenguaje gestual para “posar” incluido) nunca deja de ser el denominador común. No importa lo que diga, más bien lo que suele hacer. El “experto” juega a las versiones ―sus versiones― y enajena la realidad confiado en la falta de verificación de las fuentes, del desconocimiento de la Historia, de las verdaderas estadísticas ― que deben ser ante todo originales e imparciales― y le deja el producto a la confiabilidad de sus seguidores. Puede dormir tranquilo, porque hasta la apostasía se vuelve meritoria ante el empuje de su impunidad. No, no… yo tenía entendido tal o cual cosa, pero estaba equivocado; fulano, que es un profundo conocedor del tema, lo “explicó” como realmente es. ¿Y cómo es en realidad?, porque alegato de “expertos”, no deja margen a las dudas.

El otro contrasentido exhibe tal grado de elementalidad, que si no fuera ―por sus resultados― tan trágico, sería cómico. ¿Qué nos dicen los expertos de tribuna que no sepamos? Para responder acertadamente hay que distinguir entre la verdadera experticia, esa que no se pregona, que viene de la mano del verdadero conocimiento y que; ni se compra en boticas o bodegas y es el producto de un verificable conocimiento refrendado por la experiencia intelectual de su poseedor y exponente.

El saber engarzar, más o menos, un discurso salpicado de verborrea incontinente y alguna que otra “cita” traída por los pelos, establece la diferencia entre quien en verdad sabe de lo que habla (experticia, entre otras cosas) y el que crea aquel famoso “coro de grillos que cantan a la luna” (“Retrato”.- A. Machado)

A favor de la humanidad; quien no esté preparado, sea incapaz de exhibir un currículo en su respaldo que garantice  la eficacia de su juicio, es mejor que calle, estudie y no suelte el libro ni para ir al baño. Wikipedia; un magnífico instrumento, pero se sabe que no puede ser citado, no precisamente por derechos de autoría; hay allí también, datos erróneos, sujetos a modificación. ¿Y cuántos “expertos” de “Wiki” no nos encontramos a diario?

Pensaba en estas cosas y arribé a conclusiones elementales. Resulta que en los montones de versiones que suelo escuchar y leer sobre otros tantos temas, el resultado era el indicado de antemano en consecuencia del desenvolvimiento de los acontecimientos; no había que ser ni adivino, estratega (político, militar… ― ésta, la de “estratega”, es otra “etiqueta” que se las trae) Tampoco hacedor de conclusiones, de eso que en ciencia pedagógica se conoce como “recurso nemotécnico” hilvanando experiencias o graficando explicaciones a partir de entuertos cuando no han lugar y la información tiene una verificación teórica y práctica que hace evidente el análisis.

Por eso he aprendido a desconfiar de ciertos “entendidos”, generalmente afincados en una polivalencia abarcadora que los convierte en “capitanes de todo y soldados de nada” Prefiero hacerme al propósito de empacar mis dudas ―que siempre existen― en la envoltura del conocimiento convincente, el que está refrendado en los originales, en los textos, los libros (ficción y no ficción) en el estudio afín a mis intereses y mis propósitos. Luego, me convenzo o no; es, después de todo, algo más sencillo y menos arriesgado que montarse en el tren de los “seguidores”


José A. Arias-Frá

Friday, June 3, 2016

FACEBOOK Y LA PROLIFERACIÓN DE SU USO COMO "RED SOCIAL"

Me picotea en la mollera un tema que se desgaja de las “redes sociales” y a su vez, suele diluirse en ellas. A más de un año de por medio (1-3-15) y en este mismo blog, publiqué un trabajo bajo el título: “¿Tecnología y globalización o egocentrismo mediático?” en él, abordaba el asunto en el marco de la comunicación y que suele definirse bajo los enunciados teóricos que le son inherentes, a través de los medios de comunicación social (MCS) Dentro de tal categorización, la información se suscribe entre emisores y “masas” En tal caso, el proceso de decodificación está sujeto a un destino en que la retroalimentación no puede ser verificable y el mensaje, generalmente tiende a diluirse, es; potencialmente imperfecto, sin dejar de ser válido.

En una “red” como Facebook, por ejemplo, sucede algo distinto porque a pesar de las opiniones en que se implica el desconocimiento (físico, aunque hay excepciones) entre emisor y receptor, no parece ser así. La concepción práctica del instrumento incluye la identificación personal y, aún en caso de que no medie una relación exhaustiva de conocimiento –físico- los que se lanzan “al ruedo” (“foros”, “foristas”) se apropian del contenido al suscribirlo o comentarlo; sobre todo, al hacerlo “público

En sus frecuentes críticas a las redes sociales Umberto Eco (1), quien alegaba utilizarlas por constituir un argumento ineludible y garantía de un mejor uso del limitado tiempo de que hoy se dispone, argüía a contrapelo cosas ciertas e interesantes. ¿Ejercicio justiciero, denuesto, egolatría? Quizás, un poco de todo. He aquí algunos juicios de Eco:

-Sobre el sujeto.- “Las redes sociales son un instrumento peligroso porque no permiten conocer quién está hablando”

“Las redes sociales le dan el derecho a hablar a legiones de idiotas que primero hablan sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio nobel. Es la invasión de los idiotas (Eco, “La Stampa”, junio de 2015)

-Sobre el emisor (transmisor) “Pero Internet es como el automóvil: uno no se puede pasar la vida en Internet como no se puede pasar la vida en un automóvil” y agrega; “…si acudimos a una determinada página web podemos saber que está escrita por un loco, pero un chico no sabe si dice la verdad o si es mentira. Es un problema muy grave, que aún no está solucionado”

El desarrollo tecnológico implica riesgos y conforma –sobre todo en el caso que nos ocupa- una especie de canon vulgarizado de alternativas ineludibles. Lo mismo sucedió cuando apareció la imprenta, se imprimió el papel –que ya tenía casi un milenio de existir- mediante tipos; proliferaron los libros y, sorteando valladares a través del tiempo –siglos- las fuentes de información le permitieron al hombre el conocimiento ordinal capaz de garantizar estadios superiores en el ámbito del conocimiento.

También, y por esos tiempos, existió una fuerte oposición; pero frente a los códices, se escribieron grimorios y para conjurarlos, tratados secretos y sinuosos, “martillos de brujas”, enciclopedias, crónicas, volúmenes sobre alquimia y esoterismo, magia (negra y blanca), así como manifiestos seglares y narraciones bíblicas –de hecho, la primera impresión de Gutenberg mediante el uso de tipos de madera, fue una versión de la Biblia de 1450 folios escritos en cuarenta y dos renglones por folio; el incunable más atesorado hasta hoy y del que se conservan más de veinte ejemplares originales. Al cabo, y de otro modo, la diseminación de la literatura impresa condujo a muchos a morir de forma atroz mediante el desafío del “statu quo” No nos olvidemos. El propio Eco, medievalista contumaz (aquí, obstinado en la defensa de valores) y entre muchas otras virtudes personales, lo sabía.

Si entendemos el dilatado proceso evolutivo de los retos como lo que siempre ha sido, un desafío, no se me hace válido minimizar la luz del Sol poniendo en evidencia sólo sus manchas. O, haciendo honor al precedente de “Trattato di Semiotica Generale” y la interpretación de los “signos” a través del lenguaje –palabras- “la zorra ataca el gallinero, con instintiva alevosía mientras devora los polluelos y las gallinas duermen”

EL PRECIO DE LOS RIESGOS

Equivocarse, de hecho muchas veces, es parte de la visión a futuro que suele ser el preludio de acontecimientos trascendentales. “Lo que es, es; y la realidad no es como a mí me convendría que fuera, no es como debería ser, no es como me dijeron que iba a ser, no es como fue, no es como será mañana. La realidad de mi afuera es como es” (2) No hay en ello, ni resignación, ni la asunción de una postura lapidaria, porque para enfrentar los riesgos hace falta valor, pero sobre todo, el de entender la relación entre el peligro y la ganancia. Todos estamos en acuerdo sobre eso de que pueden haber “…páginas web escritas por un loco” ¿pero acaso el instrumento no provee una fácil manera de identificarlas? Lo que nos queda es la ganancia que se traduce en información válida y que a través de un ejercicio intelectual mínimo e idóneo, no deberá conducirnos a la hoguera aunque haya alguien dispuesto a juntar la leña, prender el fuego y atizar la llama.

El asumir la interpretación como parte de la libertad individual y no como un acto de libertinaje egoísta y egocéntrico es un derecho que cada ser humano posee y debe ejercitar. “Tú no eres quien yo necesito que seas, tú no eres el que fuiste, tú no eres como a mí me conviene, tú no eres como yo quiero, tú eres como eres. Aceptar eso es respetarte y no pedirte que cambies” (3)

Si nos hacemos a la idea, exacta por demás, de que la información es alternativa biunívoca, tendremos que concluir que el hecho de la discrepancia es también parte del proceso de retroalimentación enmarcado en ella y no, el desconocimiento a priori tras el que muchos se escudan para minimizar el criterio ajeno. Es evidente que lo anterior suele suceder con frecuencia inusitada y, si llegara a medirse el efecto de tal circunstancia estadísticamente, habríamos de encontrarnos frente a una actitud que asumida por muchos, se hace deleznable. ¿Dónde queda entonces, el respeto por la opinión ajena? La respuesta puede ser fácil, en tanto se tengan en cuenta algunos criterios que rebasan el ámbito de la simpleza y la superficialidad.

Primero, el promover una opinión, tratar de exponer una idea o abordar un tema, independientemente de cuál sea su contenido, constituyen acciones, determinaciones; que deben estar avaladas por la percepción del respeto a sí mismo.

Segundo, nada de lo que se diga o pueda inferirse de la intención debe constituir un ejercicio lacerante para los receptores potenciales. En éste sentido hay, con frecuencia, un acto de violación sistemática de la sensibilidad ajena en virtud de la consecución de un objetivo espurio (videos de contenido inapropiado, pornografía, etc.) que persigue convertir al mensajero en agente del terror o de una vulgaridad banal. Quizás fuera a esos “locos” a los que Eco quería referirse, pero nuevamente: las partes asumibles como riesgos en el todo, no permiten su descalificación como instrumento, ni la minimización de su potencial.

Tercero, el debate para que resulte atractivo y en consecuencia educativo, tiene que incluir una mínima dosis que lo enlace con el carácter didáctico y psicopedagógico que siempre habrá de estar implícito y, aunque se desconozca el alcance de tales ciencias; en el argumento tácito de lo expresado, la palabra escrita es lo perdurable y, bien escrita, siempre es educativa. Lo contrario es desbarrar y hacerse víctima del auto-engaño. Para mentir a otros empezando por mentirnos a nosotros mismos no hay que saber de nada; fomentar la discusión en torno a la mentira (bombazos, palos periodísticos, tubazos) es sólo una manera, muy dañina, de perder el tiempo y hacérselo perder a los demás. En el mejor de los casos, “propaganda tendenciosa” que la realidad termina por descalificar.

CONCLUSIÓN.

El avance y la constante renovación de las tecnologías que las ponen a disposición de grupos cada vez más numerosos de personas, el uso de los instrumentos que tales adelantos implican, no pueden, ni deben ser condenables por los aspectos negativos que puedan entrañar; deben ser loables por todo lo positivo que pueden aportar.

En consecuencia, enfrentar los “riesgos” es necesario, constituye el desafío de las actuales generaciones, artífices y protagonistas de los cambios que acercan a los humanos al ejercicio de una actividad que cada vez en mayor medida, traspasa los límites de lo pensado y aún, de lo creíble. El solo hecho de la diseminación en el ámbito de la información, nos educa, nos arma intelectualmente y nos protege.
Lancémonos al ruedo animados por una óptica positiva y aceptemos el reto, cualquier otra alternativa significa vivir en una cueva.

NOTAS.- 
  
(1)  Umberto Eco (Italia,1932- febrero,2016) Semiólogo (autor de “Tratado de Semiótica General” -1974), escritor (El Nombre de la Rosa –novela (1980), El Péndulo de Focault –novela (1988), filósofo, crítico literario y uno de los fundadores de la escuela post-moderna en el ámbito de la teoría comunicacional (La Forma y el Contenido -1968, La Estructura Ausente -1971). Aunque desde 1973, abordó el tema de la comunicación social en su obra “El Super Hombre de Masas” (1976), pocos años antes de su fallecimiento, se convirtió en crítico de los nuevos medios de comunicación y su obra póstuma, la novela “El Número 0” constituye una sátira al respecto, Eco está considerado uno de los principales arquetipos de la semiología moderna por su obra teórica y su interpretación (su obra “El Signo” 1973, es clásica al respecto)

(2)  Bucay, Jorge.-Cuentos para Pensar.-Ediciones Integral, U.S.A. 1999. Pag.15 –introducción.

(3)  Bucay, Jorge.- Ob Cit. Pag. 17 –introducción.

    José A. Arias-Frá





   

Friday, May 13, 2016

INTELECTUALES CUBANOS OFENDIDOS DISPARAN A LA PERIFERIA

¿Alzar la voz?, ¿tratar de rescatar valores?; ¿cuáles?; ¿los que han sufrido la distorsión semisecular entre frívolos desvaríos y desaciertos, o la intención de poner un valladar a la pérdida de ellos en una sociedad carente de estímulos?

Parece que de nuevo, descorazonada y en clave de mensajes cifrados por la frustración, asoma tímida y taimada su pupila la crítica velada; algo tan viejo como la propia revolución cubana. Los que cuentan con algunos años, y algunas experiencias padecidas de primera mano, pueden recordar aquellos tiempos iniciales en que tuvieron lugar encarnizadas polémicas que enfrentaban a personajes importantes asumiendo papeles protagónicos y en los que siempre resultaban triunfantes quienes contaban con la anuencia del ubicuo juez. Lo único real es que, con otro nombre y el mismo apellido, aún sigue siendo así.

No me anima el regate, ni discuto un ápice de la razón que entraña el defender valores inherentes a la cultura y la idiosincrasia siempre que se presenten como universales, no secuestrados por la ideología. Pero esa “defensa” que no va al centro de los problemas, que desconoce el efecto por el cual hay un desajuste manifiesto en la relación causa-efecto a consecuencia de la difusión de estímulos de escaso valor, es hipócrita por incompleta y peca por defecto, al caer en el exceso de identificar patria con partido, símbolos con revolución y a ésta con un nombre. ¿Acaso recuerda la doctora Pogolotti la homilía de monseñor Pedro Meurice Estiú en Santiago durante la visita de San Juan Pablo II a Cuba en 1998?

En “Las Causas de Las Cosas”, Desiderio Navarro, uno de los intelectuales que critican la nimiedad y el superficialismo manifiesto de los más recientes acontecimientos, va más a fondo que en lo ahora expresado, al insistir en la necesidad de que “la crítica” trasponga el ambiente malsano y así evitar cualquier inquina con relación al que la produce (1); pero se deslinda, cuando se propone liberar al sujeto, verdaderamente crítico, del peso de las circunstancias y sus consecuencias. Él, también es una víctima.

Ahora, cuando observo a una figura del talante intelectual de Graziella Pogoloti denunciar la desenfadada y frívola, fútil oferta de cuatro “mamboletas” recibiendo a los turistas de un crucero, tentadoramente fruncidas en los colores de la bandera, mendigando los dólares a los que se refiere Desiderio citando al colofón el poema de Guillén; me gustaría una respuesta clara, concisa, a ciertas e ineludibles preguntas: ¿a qué conclusión puede llegarse?, ¿quiénes han sido y siguen siendo los culpables? Evidentemente, en las causas de las cosas  en que las causas tienen nombre y apellidos y las cosas parecen desembocar en hechos como estos, se despeja la incógnita.

Como ya he dicho en otras ocasiones, siempre es fácil culpar difuntos –carentes de la posibilidad de defenderse- y, sobre todo, teorizar en torno a postulados teóricos, dialécticos y filosóficos, pero del desmadejamiento de tales empeños tampoco se consiguen las respuestas. La doctora Pogolotti, reconoce que “…El sentido común indica la necesidad de abrir vías al comercio, a la inversión y al turismo para afrontar las necesidades económicas que nos afligen” (2) sin embargo, el intelecto fue, y sigue siendo; el oficio de una élite que por su intrínseca naturaleza tiende a desconectarse de la realidad y no suele vincularse a los propósitos de burócratas y funcionarios que crean directrices y cumplen orientaciones. La relevancia –que la propia doctora Pogoloti le atribuye- es interpretada por estos últimos, sin la importancia y el conocimiento de la relación con Guillén y su poesía y a la que Navarro le concede el lírico final de su razonamiento.

Hace poco, leía un trabajo de José Luis Rodríguez, ex-ministro de economía cubano y actual asesor del “Centro de Investigaciones de la Economía Mundial –CIEM” (3) donde se pone de manifiesto (al menos es lo que se infiere) la importancia del turismo a cualquier precio. La relación entre intelectuales y burócratas, fruto de una “unidad” impostada sobre argumentaciones ideológicas, no existe; es un sofisma, una entelequia per se y en añadido, fuera hasta del benévolo significado del concepto aristotélico. Es la “definición” inclusiva que trata de solventarse a través del empleo de frases lapidarias que terminan por convertirse en consignas, encabezar mamotretos y tratar de disuadir escépticos.

“Pero el orgullo legítimo emanado de una cultura de resistencia, no puede ser lacerado. Se contrapone al aldeano vanidoso, mimético seguidor de modas ajenas a las demandas de su contexto específico, ciudadano vergonzante de un país que subestima, obsequioso y obsecuente con los prepotentes que lo desprecian” (4)

Lo que aquí expresa la doctora Pogolotti, entraña un juicio demasiado severo, sobre todo, después de tanto tiempo transcurrido en que la cultura ha sido desvirtuada muchas veces al tratar de imponer cánones ajenos a su origen y sus raíces y, llamar al cubano de hoy “aldeano vanidoso”; parece más bien, un ejercicio de excepción que contraviene la realidad, sobre todo, si tenemos en cuenta que ese aldeano vanidoso es un producto de la revolución, la misma que según entiendo, ha contribuido a la pretendida fortaleza de “una cultura de resistencia” Me parece, además, que tal “cultura” se alimenta de un odio infundado al tratar de equiparar e incluir a ciudadanos de cualquier nación, o de un origen específico y, cuando parezca conveniente, entre los avatares de una historia reconstruida en “la resistencia” para adecuarla a necesidades discursivas específicas.

Todos queremos y tenemos el derecho de “morir de cara al sol”; al final, es evidente que hemos vivido en un rincón, no importa dónde, porque siempre habremos sido testigos de la sucesión de los días y las noches, los meses, los años y los siglos y, como en nuestro caso, hasta de los milenios. Entretanto, el tiempo habrá sido el único superviviente de la historia de todos y de todo. Es, el único enemigo que no se puede vencer y que terminará por imponerse sin ofrecernos un solo minuto de clemencia.

¿Volverán las polémicas?, y; ¿cuál será el resultado: la fuerza de la razón o la razón de la fuerza? Creo, al menos, que para que se imponga la razón, deben desaparecer quienes emplean la fuerza.

José Antonio Arias-Frá.

Notas.-

(1).- Ilustrativa al respecto, sobre todo para comprender de lo que se trata; “In Medias Res Publicas” Ponencia presentada por Navarro en la Conferencia Internacional “El papel del Intelectual en la Esfera Pública”, celebrada en Beirut, del 24 al 25 de febrero del 2000. En: Navarro, Desiderio.-“Las Causas de las Cosas”, ensayo; Editorial Letras Cubanas, 2006, pp. 7-21.

(2).-Pogolotti, Graziella.- “Moriré de Cara al Sol” (artículo) citas tomadas de la versión en: Granma (internet@granma.cu) 10 de mayo, 2016.

(3).-Ver el artículo de José Luis Rodríguez “Una mirada a la economía cubana y sus perspectivas para el 2016” En: “Cubadebate” abril 28, 2016.


(4).-Pogolotti, Graziella.- Artículo citado.

Tuesday, May 3, 2016

ENTRE LAS RUINAS Y LAS RUNAS

La compleja relación entre la ruina material y moral puede tener significado cuando al tratarse de la primera, se exhibe con orgullo lo que del pasado se logra rescatar y validar; pero convertir las ruinas morales en morada de un presente oculto e impresentable es un bochorno. Eso, se llama decadencia.

Nadie mejor que Antonio José Ponte, ha descrito esa relación en sus historias (Un Arte de Hacer Ruinas y otros cuentos), basadas en la caracterización de la decadencia, cuya magnitud define en el plano de la dimensión histórica e ineludible; una dimensión atemporal cifrada por el efecto de la descomposición -moral- de todos los imperios.

He ahí, la distinción que escapa a la visión del turista en un caso como el de Cuba. El ente heterodoxo que observa y juzga, arriba a conclusiones y determina su propósito a partir de muestras aleatorias de la verdadera realidad, nunca es una buena referencia y, su única ventaja, los réditos que puede producir. Su curiosidad se engarza en una relación binaria y desproporcionada: paga mucho, por saber muy poco y, dentro de la oferta, el ciclo se convierte en una relación incestuosa en la que se hace vulnerable y fácil víctima del engaño; no de quien lo aborda y le asedia, más bien de quien le vende imágenes amplificadas entre las que permanecerá encerrado en una especie de invisible cerco. Para tales situaciones, no suelen haber excepciones y, regularmente el tiempo disponible, tampoco contribuye.

Cuando se aborda el problema, la razón no estriba en cancelar el fin (cruceros o viajes de placer por cualquier vía) porque es lo más común; lo difícil está en lo que las apariencias ocultan y que en el caso que nos ocupa es demasiado y, está relacionado con el carácter prioritario que se da al tratamiento alienante y demagógico del tema en que el fin, justifica los medios. Puede parecer exagerado, aunque válido; el turista que arriba a Pyongyang se tropieza con el ordenamiento absoluto exhibido entre una pulcritud exagerada que motiva dudas y no es otra cosa que el fraude del colectivismo impuesto desde arriba. ¿Y qué de las estepas desoladas y heladas, escenario de hambrunas colectivas y de una crasa pobreza al interior? En la disparidad que entraña la respuesta, está signada la desmoralización, también normada “desde arriba” y virtualmente infranqueable.

Salvando las distancias, sucede lo mismo en otro ambiente –más atractivo, sobre todo en lo folclórico- en que los turistas establecen su comunicación con el medio a través de la curiosidad que motiva en ellos la visión –actual- del pasado representado en imágenes que le son ajenas y, junto a las dosis de caras y tentadoras ofertas, se olvida de las realidades. Realidad y  fantasía, son términos excluyentes y en medio de la distracción, es preferible enajenar la realidad. He aquí, que el precepto de moral social se diluye culposamente entre fortalezas y palacetes –preservados-, espectáculos nocturnos fastuosos y escenarios históricos; pretendida escenografía de la “historia revolucionaria” El turista, va al cepo por propia voluntad, cree que ha conocido la verdad y se vuelve su vocero, pero; ¿sabe realmente que es víctima de la superficialidad, o prefiere engañarse a sí mismo? 

Mientras todo lo que ve –lo que le muestran- es la negación de lo escuchado en otros ambientes y en medio de eso que llaman “la Cuba profunda”, la situación es otra; porque la Cuba profunda no se exhibe en vitrinas y de haberse conocido, forma parte de una campaña malintencionada y orquestada por “enemigos” que "denigran" su historia y sus raíces, pero a cuyas huestes se suman, por razones similares, y cada vez en mayores cantidades los que protagonizan el éxodo, habitantes de un contexto fuera del alcance de la percepción no prevista en la verdadera y profunda realidad de un país ideológicamente, minuciosamente cuadriculado, en que lo cierto tiene menos valor que la mentira oficial.

Ofensivo me parece hablar de una muestra de la “cultura cubana”; sobre todo, si como es el caso; se le reduce a los acápites convenientes de una historia contada por los que se sienten vencedores y donde el final siempre es el mismo: el libreto chauvinista y amañado en que los protagonistas siempre son “los buenos” y “malos” quienes se les oponen, incluidos los que se esconden y malviven, entre las ruinas lacerantes de su propia humanidad; esa que Ponte bien describe como el arte de la decadencia.

Entretanto, una y otra vez, se esparcen las runas sobre el tablero, aunque no dicen mucho; pareciera que usarlas para lograr conjuros a futuro, no es ciertamente su función y, entre ruinas y runas, la gente, devorada por el tiempo, trata de supervivir.