Friday, February 10, 2017

EL KITSCH. ¿ARTE O ESTÉTICA DE LO VULGAR?


El origen probable del término.

"El origen de la palabra indica sus características. En algunos dialectos de origen alemán, el verbo kistchen significaba ensuciarse de barro por la calle; además, el verbo verkitshen era equivalente a vender barato. El crítico cultural alemán de origen húngaro Ludwig Gresz señala que la primera aparición del término data del siglo XIX cuando los turistas americanos buscaban comprar un cuadro en Mónaco y pedían un bosquejo (sketch)" (1)

De lo anterior se infiere que en el sentido lingüístico y en consonancia con su representatividad, Kitsch es un vocablo joven, postmoderno y esencialmente vinculado a la contemporaneidad del siglo XX y con absoluta vigencia utilitaria hasta hoy.

Los problemas de la interpretación.

Aquí, repito lo que apunté en un comentario en las redes sociales (facebbook):

El desencuentro con la esencia del Kitsch como arte es el alarde de la incongruencia manifiesta y pretenciosa.

Es precisamente en ese punto que, no sólo Umberto Eco, también Kundera y Croce, ponen el énfasis. Eco, al parecer, el más centrado en la diana; porque apela a la teoría del símbolo (semiótica) en la interpretación de la imagen visual y, sólo excepcionalmente (el criterio de “lo kitsch” es también artísticamente polisemántico)

El Kitsch dentro del Kitsch (según M.Kundera) representa una evolución que no transgrede el concepto postmoderno de una “cultura de masas” al limitarse en sí mismo; de hecho se ha popularizado como recurso (más que como manifestación artística) y como vector de marketing con indiscutible éxito y valederos réditos.

La transgresión, empero, sobreviene a consecuencia de la degeneración estilística, insensible en lo conceptual y en la popularización de un gusto (imagen de una sensibilidad distorsionada para el caso) que pretende imponerse por exceso y en contraposición a lo que representa el concepto más tradicional acerca de las diferentes manifestaciones artísticas.

He aquí una cita de Milán Kundera que enmarca muy gráficamente la propuesta de su idea sobre el Kitsch:

“El Kitsch hace que fluyan dos lágrimas en rápida sucesión. La primera lágrima dice: ¡Qué lindo es ver a unos niños sobre la hierba! La segunda lágrima dice: ¡Qué lindo es ser conmovido, junto con toda la humanidad, por unos niños que corren sobre la hierba! Es la segunda lágrima, la que hace kitsch al kitsch” (Kundera, 1984)

Probablemente la interpretación fidedigna está vinculada al asunto de la relación entre forma y contenido y que en su relación ― populista ― corre el riesgo de generarse a un nivel demasiado básico y, en consecuencia inaceptable. Ello es lo que suele suceder bajo los cánones ideológicos rígidos de tales sociedades e independientemente de su signo político.

“En vez de la educación cultural de los sectores masivos con bajos niveles de cultura artística según la máxima esta obra es buena, por lo tanto debe hacerse comprensible para todo el pueblo, se propugna la nivelación cultural a ras del más bajo escalón según el principio esta obra es comprensible para todo el pueblo, por lo tanto es buena” (Navarro, Las Causas de las Cosas, 2006)

Es evidente que en la última proposición toma cuerpo lo del kitsch dentro del kitsch manifiesto en la cita de Kundera y se impone una estética de la vulgarización ex profeso.

El asunto es, aún, más complejo; veamos. El Kitsch como arte, tiene su estética propia pero, sin embargo, se aleja de la ética.

“La postmodernidad introdujo explícitamente el hipertexto en la obra y ahora el arte se mueve entre el concepto y el tributo. Muchos términos y vanguardias han dado así paso a lo que muchos entienden como Kitsch.

“Durante años, el término Kitsch ha rondado el imaginario del arte, considerado como un tipo de arte que gira en torno a una estética característica, ejecutada por cierto tipo de artistas que apunta a un público específico, y eso es verdadero hasta cierto punto. El arte kitsch surge del refinado arte culto que se contrapone y eleva (según algunas personas) del arte popular o del arte pequeño-burgués, estos últimos denominados como nuevos ricos y (que) buscan escalar estratos sociales al comprar arte por el hecho de poseerlo sin saber qué es lo que adquieren.

“En el libro Historia de la Fealdad, Eco resume el término de la siguiente manera: Kitsch es la obra que, para lograr que se justifique su función estimuladora de efectos, se pavonea con los despojos de otras experiencias, y se vende como arte sin reservas…” (2)

Otra evaluación, diferencial y no menos importante.

Sobre el arte kitsch el esteta y crítico Clement Greensberg apunta lo siguiente:
“…mientras la vanguardia (entendiéndola en general como el arte en su función de descubrimiento e invención) imita el acto de imitar, lo kitsch imita el efecto de la imitación: cuando la vanguardia crea una obra artística pone en evidencia los procedimientos que conducen a ella, y los elige como objetivo de su propio discurso, mientras que lo kitsch pone en evidencia las reacciones que la obra ha de provocar, y elige como objetivo de su propia operación la reacción emotiva del consumidor” (3)

En tal sentido se puede validar la afirmación de que en el arte Kitsch el deslinde entre estética y ética prevalece, sin que se pueda excluir el concepto estético como algo inherente a cualquier manifestación artística, inclusive, para el Kitsch.

Eco introduce, además, un argumento para valorar el Kitsch basado en la interpretación simbólica y la teoría comunicacional. Le atribuye un papel significativo a la relación sujeto-objeto, refrendado por esta última y concluye que, a pesar de sus limitaciones, el verdadero valor del Kitsch (argumento para la discusión sin consenso) radica en la influencia que ejerce a través de la repetición y la reiteración del propio simbolismo de su estética. Sin asumir posturas a favor o en contra, la idea es innegable y válida a pesar de la abigarrada fealdad de los argumentos visuales, literarios o musicales.

El efecto perecedero (no paradigmático)

En el Kitsch, cultura de masas y consumo van de mano. Ello, parece alentar una dinámica contradictoria y controversial. Las propuestas innovadoras originan homólogos que desdicen del carácter creativo de aquellas, pero de esa manera, se vinculan a él.

Hoy, lo kitsch es un medio deliberado de entablar comunicación con una audiencia.

Notas.-

(1).- Múñoz González, Rodrigo. En: Semanario Universidad (junio 16, 2013) tomado de: semanariouniversidad.urc.cr

(2).- Arte Kitsch: Más allá del mal gusto. En: culturacolectiva.com (sept. 24, 2015)

(3).- Kitsch y cultura de masas: homenaje a Umberto Eco. En: https://revistabonaria.com/2016/

José A. Arias-Frá.

  



Wednesday, November 30, 2016

EL "LEGADO" DE FIDEL CASTRO.

Si nos atenemos a los hechos y sus evidencias actuales, es decir, a los resultados; la desaparición física de Fidel Castro no representa legado alguno. Muchos se empeñaran en afincar sus opiniones en tiempos en que la revolución que lo condujo al poder en 1959 podía parecer un acto de desafío matizado de esperanzas y catapultado luego, coyunturalmente, a una dimensión universal. Tendrán que mencionar su nombre; ¿para bien o para mal? A lo primero, es a lo que personalmente apostó cuando pensó que la Historia lo absolvería. La Historia, sin embargo, cuenta con el tiempo para concretar juicios que deben ser mesurados y eso, a largo plazo, debe incluir muchas definiciones inconvenientes.

Aunque forme parte de una especulación, habría que decir que si en 1952 la Isla de Cuba hubiera seguido un derrotero verdaderamente democrático tras el período de los gobiernos sucesivos del autenticismo (1944-1952) y sobre todo, tras la aprobación de la Constitución de 1940 y su aplicación, nada de lo que sucedió después del golpe de estado protagonizado por Fulgencio Batista, hubiera tenido lugar. El hecho revolucionario protagonizado por Fidel y su guerrilla, no hubiera ocurrido y menos, nada de lo que vino después.

No se trata de contar la historia una vez más, tampoco de tratar de encausarla de manera que se le haga coincidir con presupuestos inexistentes o personales. El fenómeno del castrismo en Cuba ocurre, sin embargo, a consecuencia de la transgresión de la democracia de la misma forma que sucedió en 1930 cuando Gerardo Machado se convirtió en dictador tras maniobrar para hacerlo, mediante la reforma constitucional de 1929.

La toma del poder por la guerrilla fidelista en el 59 es, más bien, consecuencia directa de la ruptura de un proceso democrático con errores superables aun dentro del contexto político vigente en aquel momento y, en muy poca medida según suele argumentarse, de un sentimiento antimperialista enraizado entre la población. De haber sido así, y según los que defienden la chouvinista hipótesis de “la continuidad histórica” el proceso que estalla en los treinta debió producir otras consecuencias. Lo que me parece cierto es que dadas las circunstancias que coincidieron en el 59 en torno a la figura de Fidel y lo que él representó para la opinión pública nacional  ― por cierto de variopintos colores políticos ―, le conjuntaron un diapasón amplio y perfecto para poner en práctica sus ideas personales.

Es, precisamente ahí, donde comienza la traición de Fidel a los ideales de libertad bajo democracia a los que el pueblo cubano apostó con él al frente. Tempranamente Castro se convirtió en un antagonista inclemente y desafiante de Estados Unidos― “imperialismo yanqui”, como lo llamó desde el principio ― y con el que pudo haber interactuado de forma mucho más conveniente evitando la confrontación y sin mella para la soberanía nacional (en las innumerables versiones que se dan hay mucho de fabulación) Eso, aunque algunos discrepen y no lo vean así, pudo ser posible. Pero no eran sus propósitos. Su plan, estaba en su concepción personal que el imaginaba como la gran obra revolucionaria que lo convertiría en caudillo de un antagonismo que hasta hoy se mantiene vigente.

Desde su punto de vista, muy afín con su carácter y temperamento, Cuba le quedaba chiquita a Fidel y, sin parar en las consecuencias, decidió que todo podía ser justificable en aras del alcance de sus propósitos personales. En medio de la guerra fría, la respuesta de su anunciado enemigo fue la de oponer la fuerza de la contención ante la “acción revolucionaria” de Fidel: el choque, pareció entonces inevitable y la primera gran consecuencia, la frustrada intentona de Girón; otro argumento que puso el viento soplando a su favor.

Luego, Fidel entendió que su inserción como participante activo y vociferante en la correlación de fuerzas internacional, necesitaba de una alianza con el poder en la antípoda de su retórica inflamada y lo demostró durante la crisis de octubre en 1962 convirtiéndose en protagonista de una alianza que frustró la soberanía nacional desde entonces y hasta la desaparición de la URSS en 1992, poniendo aquella vez a la pequeña Isla de Cuba en el epicentro de una posible confrontación nuclear. Sólo el papel que pretendió jugar, lo hace responsable de poseer una conciencia enajenada.

El anunciado proyecto social de reivindicaciones al interior de la Isla que tantos adeptos le ganó, sobre todo a nivel continental, empezó a desfigurarse poco a poco y se distendió en el tiempo a consecuencia de una relación impostada en la que nunca Cuba, su líder y su revolución dejaron de ser un peón en el difícil ajedrez de la confrontación bipolar para las décadas finales del siglo XX.

Luego Fidel, (él, y nadie más) decidió convertirse en dilapidador a ultranza de cualquier beneficio que en lo económico pudo acarrear la dependencia y la gravitación en la órbita soviética. Montones de ideas, planes, propuestas descabelladas y la configuración de un estado militar capaz de transgredir los límites del territorio insular fueron fin y colofón de su quehacer político. Para él su gloria, la suya y no la de Cuba y los cubanos,  seguía siendo lo más importante. Es, como el caso del mitómano, ― caracterización que se le aviene ― que cree la historia que se inventa y obliga a los demás a que la crean.

Con el desarrollo de un papel tan inadecuado para un país como Cuba, sobre todo por la influencia del factor geopolítico, no hubo otro destino que el deterioro paulatino que primero condenó al país a la dependencia en todos los órdenes, para terminar congelándolo en el tiempo hasta ofrecer la imagen que hoy proyecta más allá de exabruptos, demagogia tendenciosa e interpretaciones cuyo resultado a corto plazo no pueden ni deban conducir a creer que Cuba constituye un modelo. Cabría preguntarse ¿de qué?

No voy a repetir aquí lo que ya es bien conocido; la forma en que un proyecto ―que de haber sido entendido como tal ―, y que pudo ser viable tras siete años de dictadura (1952-1959), se convirtió en  catástrofe. Al parecer, en ese proceso no hubo ni la búsqueda de una oportunidad en términos racionales y no confrontacionales, ni inteligencia, ni buena administración, ni consecuencia, ni honestidad. Sólo prevaleció el ego de un hombre sobre las esperanzas de un pueblo y ahora que ya no está (y por cierto desde mucho antes de morir) lo deja sumido en las consecuencias de su irresponsable actuación.

La Cuba de hoy es el resultado de la guerra de Fidel contra los molinos y que consiguió proyectar mediante la intuición de oportunidad que desde su óptica le hicieron aprovechar cuantos vectores estuvieron a su alcance para materializar sus pensamientos revestidos de una doctrina ideológica ajena a la democracia y a la que festinadamente llamó y, aún sus seguidores insisten en llamar, democracia socialista, marxista y leninista ―sui generis y a la medida de su personal interpretación. De ahí, el afán estalinista de no parar mientes en establecer un poder unipersonal, unipartidista (es esencialmente lo mismo) y, en su caso y por añadidura, nepotista y que lo confirmara ante el pueblo como decidieron llamarle desde siempre: “el máximo líder” el único capaz de entender, interpretar y desarrollar la voluntad de la nación en él encarnada.

¿Cómo lo hizo?; pues de la peor manera: pagando un precio incosteable y sobredimensionado que no iba a afectar a otros que no fueran  los pobladores del territorio del que se convirtió en dueño y señor. Puede parecer pueril e ininteligible para muchos desde una óptica bajo el ingrediente de la propaganda sesgada y tendenciosa del fidelato. Eso, no es nada extraño si se tiene en cuenta que mediante argucias semejantes, la desaparecida URSS y las “democracias socialistas” euro-orientales fueron también fuente de inspiración de la izquierda en tiempos de su radicalización hasta que se produjo el derrumbe y las condiciones les obligaron al repliegue estratégico y factual. ¿Tendríamos que preguntarnos, además, por qué y fuera de la influencia directa de Fidel otros cubanos alcanzan el éxito? No son humanamente diferentes, sólo independientes de la voluntad omnímoda que prefigura y sentencia los destinos de los que no pueden desentenderse y los lacera. Más allá del concepto de libertad y su amañada interpretación, estos últimos sufren del voluntarismo de uno sobre todos (de eso que se define como tiranía)

Cuba, aún bajo Fidel, quedó huérfana y desamparada, sorteando escollos mediante la incongruente estrategia del día a día, el período especial ―reflejo de la inexistencia absoluta de condiciones mínimas para la supervivencia, de 50 años perdidos entre la algazara de la confrontación. Siempre a mano, el asunto del bloqueo/embargo, condimentado con la parafernalia de la batalla de ideas, la guerra de todo el pueblo, la autodeterminación y la no injerencia en los asuntos internos de la nación… de Fidel (¡Pa´lo que sea).

¿Cómo puede prosperar, crecer y desarrollarse una sociedad bajo semejantes condiciones?, viviendo de consigna en consigna, viendo como se marchan del país millones de personas y se deterioran las alternativas de vida de los que se quedan de forma acelerada. La respuesta es evidente: no se puede, faltan los ingredientes y lo peor, la voluntad que padece el deterioro de un imaginario chapuceramente re-elaborado. La Cuba de hoy, que fue la que “construyó” Fidel Castro demonizándolo todo para terminar escribiendo “sus reflexiones” y morirse a los 90 en la cama de un hospital, es la respuesta.

Pero lo peor es lo que deja, una cuerda de insensatos en el poder que apostaron a él, para vivir como él; perpetuándose en su supuesto magisterio y con la fatuidad atemporal de una idolatría cuasi religiosa. Entiendo que muchos se llenen de esperanza, que hablen de la “desaparición del cerebro que engendró el mal” y que crean que con esto, a lo que llaman “fin de una era” el problema empieza a resolverse. No parece ser así, y si de alguna manera la influencia de las condiciones económicas que son infalibles, vuelven a poner la soga al cuello a los cubanos, esta caterva de personajes, con Raúl al frente, encontrarán la forma de hacer valer sus intenciones. Seamos realistas, ¿quién o qué, se lo va a impedir? Es un asunto de Cuba y los cubanos. Sólo nos importa, a los que cargamos con el gentilicio como un pesado fardo al que a nadie le interesa ayudar a compartir la carga.

Mientras, ligeros y caminando como los faquires de marras, sobre cristales rotos, andarán unos de bota para imponer su voluntad, mientras otros, descalza la esperanza, se disponen a encontrar soluciones inmediatas en otras latitudes. Triste, muy triste, “el legado” de Fidel.


José A. Arias-Frá.            

Wednesday, October 26, 2016

EL GRAVE PROBLEMA DEL DECRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN EN CUBA.

Los diferentes aspectos relacionados con las causas y las consecuencias del deterioro de los índices vinculados al decrecimiento paulatino de la población cubana, constituyen un tema del que parece hablarse bastante incluyéndose en una reiterada afirmación general, sin embargo, pocos le conceden la importancia que realmente tiene en el sentido de su influencia relacionada a plazos temporales que por momentos parecen trascender lo imaginable al observarlos detenidamente.

Empecemos por lo más alarmante. Actualmente Cuba es el segundo país con el índice de envejecimiento más alto de América Latina y el Caribe, sólo después de Uruguay. Del total de la población, 11 414 152 habitantes (cifra actual ―2016) un 11.6% del total, son mayores de 65 años y los mayores de 60, elevan el porcentaje a 16.5%.

Está calculado que para el 2025 Cuba pasará a ser el país más envejecido de la región y uno de los 25 con población de edad más avanzada en todo el Planeta. De mantenerse los índices de transición demográfica, algo muy difícil de alterar, la población cubana no rebasará el 0.06% de crecimiento. Dicha población decrece sostenidamente desde 2007 a un ritmo de entre – 1% y – 4%.

A más largo plazo, la desaceleración de las proyecciones indican una situación aún peor. Para 2025 el índice de decrecimiento se ubica entre el – 6% al – 11% y, para 2050, entre el -12% y -21%. Para entender mejor lo que esto significa hay que traducirlo al número de habitantes en general: en 2000 la población cubana se calculaba en 10 725 000 habitantes, pero de acuerdo a los índices anteriores para el 2025 la cifra se deberá reducir a 9 524 000 y en el 2050 a unos 6 110 000. Tales cifras evidencian la magnitud de la crisis que, bajo la observación de otros indicadores demuestran la inmediata imposibilidad de darle solución al problema. Veamos.

Si se observan las tasas de crecimiento entre 1952 y 2016, la cifra ha descendido de 2.4% (1952) a – 0.14% en 2016; entre otras razones por:

― La existencia de una débil tasa de fecundidad.
― Envejecimiento de la población muy acentuado a partir de 1980 (observar datos ofrecidos con anterioridad)
― Emigración hacia los Estados Unidos y otros territorios.

En cuanto a la primera de las causas, la razón estriba en el bajo índice de nacimientos que estuvo calculado  en 2.1 de hijos por matrimonio u otros tipos de unión de pareja para 2009 y sólo 1.7 para el 2016. Según datos actualizados hasta hoy, se produjeron 97 695 nacimientos en el año en curso frente a 71 400 defunciones registradas y las cifras relacionadas con el nacimiento de niñas (futuras madres) ubica al sexo femenino en una potencial situación de desventaja.

Del total de la población insular la masculina alcanza una cifra que representa un 50.3% en contraposición a un 49.7% de la población femenina. Además, Cuba ocupa uno de los lugares ― en ocasiones ha sido el principal ― entre países con más abortos registrados, el de mayor índice de divorcios en Latinoamérica y un menguado porcentaje de población activa que sólo representa el 18% del total de su población. Tales cifras no se conforman en acuerdo con las de ninguna población a nivel continental teniendo en cuenta parámetros de medición similares.

Los siguientes datos (que pudieran ser colaterales) se explican por sí solos: En el censo de 2009 la tasa de natalidad alcanzo un 11.6% la de mortalidad, un 7.7%, pero la tasa de migración fue de -3.3%. Ello arrojó un resultado general de un crecimiento poblacional de 0.6%. ¿Cómo encarar el reto relacionado con el desarrollo de la fuerza productiva?

Para entender mejor lo anterior, deben tenerse en cuenta otros datos como la relación entre población rural y urbana (en un país de base agrícola) y donde su distribución, estrechamente vinculada con la migración interna, permite decir que es desproporcionada; 75.4% concentrada en núcleos urbanos de entre 2 000 000 y 100 000 habitantes y un 24.6% en regiones conceptuadas como poblados y poblaciones rurales del total de municipios del país (168 en total) Ello representa además, una evidente falta de conciliación entre población y extensión territorial en que las cifras indican un número de 102.3 habitantes por kilómetro cuadrado y en donde solo cuatro municipios acusan un índice de crecimiento entre el 65.4% y el 83.70% en los territorios situados en ambos extremos de la Isla (San Juan y Martínez, San Luis –occidente- y Najasa y Jimaguayú, en la región centro-oriental)

El bajo índice de fecundidad se visualiza también por intermedio de la exigua cifra de habitantes entre 0 y 14 años de edad, 18.2% del total. Ciertamente, las expectativas de vida se han elevado hasta 77.9 años (75.1 hombres y 79.2, mujeres) mientras la edad promedio del cubano es de 37.3 años (38 las mujeres y 36.8 los hombres) Tales cifras tampoco son alentadoras si se piensa en el decrecimiento anunciado en los datos relacionados con el índice de transición demográfica.

En cuanto al tercer argumento (el más politizado) habría que recordar que hasta 1959 y desde 1902, la Isla fue un territorio receptor de inmigrantes, mientras que después de 1959 y el triunfo de la revolución, se convirtió en uno de emigrantes hasta hoy, con cifras cada vez más crecientes. No es propósito aquí, reincidir en las argumentaciones del estado cubano y sus defensores al respecto; ellos, se quejan y argumentan in extensus, sobre razones políticas que vinculan a la “animadversión” de Estados Unidos en contra de la revolución socialista cubana desde sus comienzos y fustigan los mecanismos legales vigentes al respecto. Las cifras, no obstante, siguen sin ser alentadoras en materia del tema que nos ocupa.

En el censo de 2009 (ONE ― Oficina Nacional de Estadísticas, Cuba) se ofrecen los siguientes datos:

1.52 millones de cubanos viven en Estados Unidos concentrados en núcleos entre Miami, Union City y Nueva York y; entre América Latina, Europa y Canadá alrededor de 131 543 nacionales de origen cubano, lo que representa un total de 1 651 543, cifra que puede parecer mayor en dependencia de la consideración en cuanto al origen (tema relacionado con el discutible asunto de  la primera generación nacida fuera del territorio insular) o su inclusión; dato que Cuba suele manejar mediante los factores coyunturales de la conveniencia. Algo que muchos repiten y mueve a hilaridad, es aquello de que actualmente el conglomerado de cubanos  en Miami Dade County sólo lo supera la cifra de habitantes de Habana Metropolitana, pero lo que no saben es que, posiblemente y para 2020, ese territorio de la Unión Americana, tendrá más habitantes que la ciudad de La Habana y sea el territorio más poblado por cubanos en el Planeta.

El objetivo de este trabajo, ante todo, es el de brindar argumentos que no puedan ser rebatidos mediante diatribas conceptualmente inflamadas, matizadas de un falso e insensato nacionalismo y refrendadas por especulaciones distorsionadoras y tendenciosas. Lo expuesto, es la realidad de los fríos números; toca a los que hasta aquí hayan llegado, el arribar a sus propias conclusiones. Sobre todo, e insisto, en el por qué las consecuencias de tal situación no son solubles en el plazo que, quien desconoce la realidad, o la ignora ex profeso, piensa que se trata de sacar conejos de una chistera, de un acto de magia que puede cambiar la realidad en un santiamén.

Notas y una aclaración necesaria.

No he querido hacer citas individuales para evitar la complicada densidad que las mismas producen y así, ayudar a una mejor comprensión.

La totalidad de los datos estadísticos responde a informaciones ofrecidas por la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba y pueden cotejarse en diferentes sitios de Internet. También en sitios como “Cubadebate”, "Ecured" y otras fuentes de origen nacional cubano, pueden ser revisadas las versiones sobre “antecedentes y causas de la emigración a Estados Unidos”

 José A.Arias-Frá


Thursday, August 11, 2016

UNA INTERPRETACIÓN SOBRE EL ARTÍCULO DE DIARIO DE CUBA: "¿QUIÉN ESTÁ ARMANDO LA TORMENTA PERFECTA ?"

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El artículo que motiva este trabajo pone el dedo en la llaga. Sobre todo, en lo referido a las alternativas que presenta a nivel de la población y al interior de Cuba. Después del derrumbe del bloque comunista euro-oriental y la caída de la URSS, el país se enfrentó a la conocida situación que desembocó en el llamado "Período Especial", sin experiencia en lo relacionado con una crisis de tal magnitud, lograron solventar el asunto mediante la creación de alternativas que a Fidel Castro le molestó mucho tener que aplicar. Dolarización de la economía, fomento de la pequeña producción individual y artesanal, agro-mercados y argucias de poca monta que luego le hizo consignar a sus protagonistas como “merolicos” (nuevos ricos) y “macetas” (tenedores de divisas y otros bienes), en fin, contrarrevolucionarios.

La entrada en escena de Hugo Chávez al retablo de las insatisfechas aspiraciones latinoamericanas y a quien Castro acaparó y apadrinó para convertir a Venezuela en el nuevo "mecenas" con el petróleo en alza y alcanzando posteriormente cifras récord en el costo del barril (120 U.S. $ en el mercado mundial) pareció alentar la idea de una alternativa favorable, no sólo en lo económico, también políticamente; ahí están aún ALBA, CELAC y UNASUR, entidades todas contribuyendo a fomentar y solidificar la idea del Socialismo del Siglo XXI.

Ahora y en el caso particular de Venezuela esa situación no existe, el propio Chávez desapareció y más bien está sucediendo todo lo contrario y el resentimiento manifiesto de Cuba a causa del repliegue de la izquierda revolucionaria en Latinoamérica llegó a ser tema del VII Congreso del Partido Comunista en el país; las razones son obvias.

Las medidas puestas en práctica en el 1992 y que luego el propio Castro se encargó de desmontar nuevamente, están agotadas en los diez años de su hermano Raúl. Es comprobable estadísticamente que en el sector de la producción de bienes por parte del estado, la relación PBI por habitante ha disminuido (1), la dependencia de dos renglones: turismo y remesas provenientes del exterior, se ha incrementado y la minería -níquel fundamentalmente- así como la biotecnología enfrentan problemas; baja del precio del níquel y carencia de patentes para comercializar la producción biotecnológica internacionalmente, debido a la poca habilidad de funcionarios capacitados y con experiencia para gestionarla -abogados- que se dedican a estas cosas, sin contar la inutilidad de la burocracia interna (2)

De manera que, ninguno de los últimos dos rubros pueden contribuir de manera medianamente favorable a resolver la situación. El turismo, además de ser una actividad vinculada al área de servicios y donde cuesta producir un dólar entre 37 y 40 centavos, más el precio de insumos que afectan los costos de producción masivamente en otros sectores de la economía, el disendo de la dualidad monetaria que impide el pago de salarios justos, son factores que contribuyen a obligar a los profesionales que dejan sus profesiones -para las que fueron formados y con el consiguiente costo- a emplearse en otras tareas donde piensan que les puede "ir mejor" y que tampoco satisfacen sus presupuestos, por ello, la alternativa es abandonar el país –aquí se pone de manifiesto el problema de emigración y disminución de mano de obra calificada a que se refiere el artículo de “diariodecuba.com”

De lo que apunto se desprende que, para el gobierno ―y ellos lo saben―, la situación puede ser ahora peor que en los 90 (3) Quizás la población aún no lo valore de ese modo al no manifestarse con la misma agudeza una crisis que subyace y se gesta a espalda de sus víctimas potenciales  pero, sin ánimo de fomentar falsas expectativas, al gobierno no le quedan muchos argumentos.

Además, sólo gente muy corta de vista, muy obtusa y desde luego, muy comprometida, se atrevería a responder a los débiles avatares del cuentapropismo con una política de ahogar a quienes pudieran ser su tabla de salvación, inclusive, desde su propia perspectiva de toda esa verborrea de "mejorar el socialismo" promoviendo el eufemismo de su “perfeccionamiento”; al contrario, en lo económico, más limitaciones, impuestos, regulaciones, el freno ideológico, de una ideología (valga redundancia) que ni ellos mismos comprenden a cabalidad y que no pueden justificar de otra manera que mediante la represión en lo político. ¿Qué se puede entender de las eternas batallas entre “tecnócratas” y supuestos “ideólogos” que no desaparecen y donde los primeros suelen llevar la peor parte? Como se lee en el artículo: Las posibles alternativas entre la población “los tiene sentados sobre un barril de pólvora y con un coctel molotov en la mano”

El historial de la Cuba revolucionaria ―la de los Castro― es demasiado conservador e ininteligible para hablar de “modelos” generados al interior. Si tratamos de recordar sus exabruptos, cuyo único resultado ha sido la incompetencia, la lista es larga. Méjico, cuya solidaridad alimentaba el ego manifiesto en el asunto de la autodeterminación, terminó su “entrañable relación”, primero con Zedillo y se volvió crítica luego con V. Fox (4), las altas y bajas en los vínculos con la Unión Europea, desembocaron en la llamada Posición Común y si ahora existen cambios; sobre todo en la relación económica, responden a los acuerdos para renegociar deudas con países del bloque cuyo interés está cifrado en conseguir dividendos monetarios redituables a corto y mediano plazo y, sin dudas, a contrapelo de la voluntad política del gobierno cubano y de la falta de interés de muchos de estos países en manifestarse sobre las decisiones políticas de éste.

Producto de la soberbia de la dirección política de ese gobierno, se han desperdiciado muchas posibilidades para reconstruir la economía del país de una manera medianamente inteligente. Se desconoce, por ejemplo, que las Instituciones Financieras Internacionales (IFI) como El Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco de Fomento Andino (5), le han ofrecido ayuda al gobierno cubano en el área de asesoría técnica y a fuero de estar impedidos de hacerlo financieramente por el asunto del bloqueo/embargo, y éste, sin excepción, ha hecho la vista gorda y a preferido las alianzas con países que, según entienden, representan una versión favorable desde el punto de vista político-ideológico como en el caso venezolano y el resto del bloque ALBA (Alianza Bolivariana de las Américas) 

Hay otros argumentos, como el de la comparación con el modelo vietnamita; a fuero de no extenderme, sólo debo decir que ni hablar, nada que ver, créanme, no hay comparación. Los vietnamitas nunca creyeron que el "Caballo de Troya" les volvería los pies de barro y se encaminaron a adoptar medidas realmente conducentes a promover cambios reales y sin atenerse a supercherías políticas a destiempo.

Ellos en su país, se empeñaron sin cortapisas ni dobleces ideológicos ―sin dejar de lado el socialismo en lo político y lo que ellos consideran “conquistas revolucionarias”― en el movimiento Doi Moi, para implantar reformas económicas que han desembocado en un socialismo de mercado; su relación con las IFI es satisfactoria y ejemplar, al extremo de que en Hanoi y en un moderno edificio de varios pisos, funciona una de las oficinas más importantes a nivel mundial del Banco Mundial y la principal en el área del sudeste asiático.

Mucho más de lo que se cree, o se piensa, las relaciones con China uno de los principales proveedores de la economía cubana, no son tan “solidarias” como se pretende aparentar al interior del país. Más de una vez los funcionarios chinos han perdido la paciencia con los cubanos y los han increpado por la tardanza en la implantación de reformas en las relaciones de mercado (se sabe como interpretan los chinos tales temas) y el exceso de burocratismo que retarda el empleo de políticas viables en las relaciones bilaterales, ya no con el resto del mundo, donde las limitadas interpretaciones son evidentes.

Aunque existan opiniones referidas a una posible aceleración de los procesos de reforma al interior de la Isla, todo parece indicar que se trata, más bien, de hechos compulsados por la inmediatez y que en la práctica se contraponen peligrosamente con la superficial nimiedad del cacareado cuentapropismo y no de los cambios a nivel de liberar al individuo de los límites impuestos por la ideología afianzando al estado en el control ―que sigue siendo monopólico― de los medios de producción por sus sus entidades “proto-capitalistas” Por todo lo aquí expresado, considero que, las conclusiones relacionadas con las posibles opciones del pueblo cubano en el artículo de “diariodecuba.com” , por simples, no me parecen desacertadas.
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Notas.-
(1).- Las exportaciones de Cuba en mercancías, según los datos que se hacen disponibles (tradicionalmente, ha sido tarea difícil mantenerse al tanto) son de entre 3000 y 4000 millones de dólares anuales; alrededor del 20% del PBI (Producto Bruto Interno). Comparadas por ejemplo, con Costa Rica: 43%, Barbados: 61%, Vietnam: 68% y Malasia: 98%, las limitaciones se hacen evidentes en relación con las cifras de población.

Otros datos indican que para el 2000 la producción de bienes en Cuba era de un 25%, los servicios básicos alcanzaban un 16.9 y otros rubros el 58.10. Ahora ―2016 ― las cifras han disminuido al 19,1% y el 15.6% respectivamente en los dos primeros aspectos y sólo en el último han aumentado a un 65. 3% (ello está vinculado al incremento del turismo y las remesas)

(2).-“Las exportaciones de Cuba (por volumen) están estancadas desde el año 2000. En su búsqueda de moneda extranjera, Cuba se volvió, cada vez, más dependiente de los ingresos por el turismo y de las remesas de los cubanos que viven en el exterior. Como en el resto del Caribe, estas fuentes de ingreso pueden ser valiosos elementos de una estrategia de desarrollo nacional, pero por si solas, no pueden generar el empleo de alto valor agregado suficiente que complemente los talentos de los recursos humanos tan desarrollados en el país” (subrayado por el autor)
Fuente.- Feinberg, Richard.-Extender la mano: la nueva economía de Cuba y la respuesta internacional (2011) Internet, bajo el título: Economía de Cuba (pdf)

(3).-Ver los datos referidos en la nota 1, corroborativos al respecto.

(4).- El “romanticismo” de las relaciones entre Méjico y Cuba terminó una relación que duraba desde 1962 y se prolongó hasta finales de los 90 en que llegó a su conclusión mediante el enfriamiento producido por la salida del PRI del poder y la llegada del PAN. Al respecto, han sido críticas las interpretaciones de Jorge Castañeda y cuya experiencia acerca de tales situaciones son conocidas. 

(5).-Aunque Cuba está impedida de establecer convenios monetarios con las principales IFI (Instituciones financieras internacionales) no sucede así en el terreno de la asesoría técnica; han sido los cubanos los que se han mostrado remisos y han optado por aceptar y emplear “donaciones” provenientes de diferentes ONG que no pueden contribuir de manera efectiva a la solución de los problemas más acuciantes de la economía. Varios economistas cubanos han ofrecido testimonios y evidencias al respecto en eventos y foros internacionales (Canadá y EE.UU.)

Cuba se ha mantenido aferrada al documento del VI Congreso y a las llamadas 311 “pautas” ―montón de supercherías, en su mayoría ― y a las que aún siguen vinculados  a pesar de su ineficacia, tal y como quedó demostrado en el VII Congreso del PCC recientemente llevado a término, ahora bajo el denominativo de lo que llaman “modelo de perfeccionamiento de la economía cubana”

José Antonio Arias-Frá

Aclaración: el formato en que se muestra se debe a que el artículo fue elaborado a partir del argumento de base de un comentario del autor en la red Facebook.

 


                                                                       


Wednesday, August 3, 2016

BRASIL Y LOS JUEGOS DE LA XXXI OLIMPÍADA

En fecha noviembre 16 del 2014, publiqué en este mismo blog un trabajo bajo el título “La Copa de las Vicisitudes”, poco antes de que el evento tuviera lugar. Allí apuntaba algunas consideraciones relacionados con el país anfitrión, Brasil, que ahora se dispone a celebrar los Juegos de la XXXI Olimpíada. Ya, y para aquella ocasión, el panorama no era tan halagüeño y en la actualidad lo es menos aún, pero veámos.

La apuesta brasileña para solicitar la sede de ambos eventos en un período de tiempo relativamente restringido, parecía un tanto abarcadora y eran evidentes los numerosos escollos que el gigante suramericano debía enfrentar y solventar. Se vivía bajo la influencia de un crecimiento notable de las inversiones extranjeras, un aumento sostenido del PBI y se insistía en la ocupación del octavo lugar entre las economías más prósperas del Planeta y una indiscutida entrada al primer mundo que hoy parece menos ostensible.

Bajo los efectos de la política del partido de gobierno, el de los Trabajadores (P.T.), primero con Lula y después con su sucesora Dilma, el efecto erosionador del populismo vinculado a una práctica sistemática de la corrupción a todo nivel ha hecho que en las actuales circunstancias y a sólo dos días de la ceremonia, el país anfitrión se halle sumido en una oscura y dubitativa situación política y económica. Pero a pesar de todo, existe la voluntad de que las primeras olimpíadas suramericanas se lleven a cabo allí y tengan éxito.

Más allá de la avidez con que 3000 millones de personas verán la ceremonia de apertura en las pantallas de sus televisores y la lucidez, el colorido y el folclorismo del espectáculo se conviertan en derroche; la opinión pública, nacional y extranjera, sabe que están sucediendo problemas muy serios ante los que las respuestas no constituyen el marco idóneo para la celebración de un evento de tal envergadura. El deporte, sin embargo, es una práctica que propicia la unidad sin que medien argumentos que no conforman su esencia y ello parece lo importante.

La cobertura de prensa, supuestamente concediendo credenciales en número de más de 350 000 a periodistas de todo el orbe se redujo en unos 11500 números (datos de la Oficina de prensa recogidos por varios periodistas acreditados permanentemente en el país) Se han presentado problemas imponderables como la epidemia de Zika, siendo el territorio nacional y la ciudad sede, Río de Janeiro, lugares en donde mayor incidencia existe de la enfermedad que ya alcanza magnitudes de pandemia.

Los efectos de la crisis de 2008, que allí no se manifestaron de inmediato, propiciaron el hecho de que la inflación creciera hasta los niveles que hoy alcanza e hicieran enfrentar una considerable disminución de la paridad del real frente a las principales divisas internacionales. Ello produjo atrasos en la finalización de obras –problema al que la XX Copa de la FIFA no fue ajena- y que ahora, vuelven a repetirse. En medio de las circunstancias actuales, algunas instalaciones, cuyo destino es incierto por problemas de ubicación, serán utilizadas nuevamente y hay en ello cierta ventaja temporal.

El flagelo universal del terrorismo que hubiera afectado de igual manera a cualquier territorio al organizar un evento multitudinario, cobra allí un precio más elevado porque la inversión que representa evitarlo, constituye un esfuerzo extraordinario en medio del actual estado de la economía nacional. Esperemos que los problemas más acuciantes puedan resolverse en el corto y mediano plazo una vez finalizados los Juegos. El flagelo de la corrupción debe ser conjurado en lo posible y, a contrapelo de la magnitud alcanzada al convertirse en la causa principal de la inestabilidad en todos los órdenes.

Pero lo más trágico es la deteriorada imagen política nacional frente a un evento que concentra las miradas del mundo y en el que la presidenta está sometida a un proceso de “impeachment” en medio del cual, posiblemente, se vea obligada a abandonar definitivamente la presidencia. Todo el mundo habrá de tenerlo presente cuando Michel Temer, sustituto de Dilma, declare inaugurados oficialmente los Juegos, mientras ella espera la conclusión de su proceso ― 29 de Agosto ― y bajo serios argumentos relacionados con abuso de poder, mal manejo de los fondos públicos y vínculos con escándalos de corrupción a todos los niveles como el famoso “Lavajato” y la empresa nacional PETROBRAS.

No obstante, Brasil se ha esforzado por ofrecer su mejor rostro al visitante; el ambiente de Río, singularmente atractivo por su remarcada y proverbial naturaleza, la belleza de sus playas, sus mujeres y la amabilidad de sus anfitriones, debe contribuir a que la celebración del evento tenga el lustre merecido, aún a pesar de las dificultades apuntadas. Se trata de un país con tradición e historia y el bagaje de una cultura enriquecida por el aporte de hombres y mujeres de talla universal.

En ocasiones, se hacen generalizaciones cuyo propósito entraña cierta dosis de amarillismo. Conozco Brasil y he visitado la ciudad de Río y otros territorios de la inmensa, variada geografía brasileña y las memorias que guardo son de las mejores, sobre todo si las comparo con otros lugares de  centro y suramericana, que también conozco; y, sin el menor ánimo de denostar. Para la buena voluntad del viajero, todo guarda sus encantos.

Policías corruptos existen por doquier, secuestros, robos, actos de criminalidad de cualquier envergadura; en fin, ¿dónde puede hablarse hoy de garantías de seguridad absoluta? La inseguridad es parte de los riesgos de propios y extraños y con ella y la mirada a nuestras espaldas, tenemos que vivir ¿Quién puede dudarlo?
Se trata aquí del magno evento de confrontación deportiva a nivel internacional y los atletas, de seguro, estarán concentrados en llevar a cabo el mejor esfuerzo, después de todo, es lo que importa. Caerán récords y otros nuevos serán impuestos, actuales campeones reivindicarán sus glorias mientras aparecerán nuevos nombres dejándose colgar el oro sobre el pecho agitado por el esfuerzo y henchido de sano orgullo.

Continuarán las dudas sobre la calidad del agua de los lagos para las competencias que sugieran su uso, los rumores sobre el dopaje colectivo de los deportistas rusos suspendidos, las manifestaciones populares de sectores políticamente enfrentados, pero las Olimpíadas no se suspenderán, ni las peores predicciones serán óbice para que los amantes del deporte las disfruten. Luego, los brasileños se encargarán de ir poniendo las cosas en el sitio en que deben estar. En todo ello deposito mi confianza.

Brasil no sólo es grande por su territorio, por su música y su gente, su inigualable folclor, también lo es por la eterna promesa de la entrega a la causa del progreso acuñada en el lema de su bandera: “Ordem e Progresso” ¡Arriba Brasil!

José Antonio Arias-Frá


Wednesday, July 13, 2016

A VECES, EL TORO MATA

Nota introductoria.-  Me inhiben por monotonía los temas en el candelero, mueven al tedio, crean estados de opinión contradictorios, plagados  de diatribas injustas e innecesarias, ofensivas. Por ello elegí el tema que sigue.
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Acaba de suceder. Muere un torero de sólo veintinueve años de cornada(s) ― fueron dos - y la información especificó que la segunda fue la mortal, cuando el “mataó” estaba tendido sobre la arena, en un costado del tórax.

Según se alega, la muerte de un diestro sobre ruedo de plaza alguna tenía casi cuatro décadas sin producirse y la noticia pone en recuadro y de nueva cuenta, la discusión sobre la “brutalidad” que encierra el espectáculo del enfrentamiento del hombre con la bestia.

Allá, en la península, no será posible, aún a pesar del recrudecimiento de las protestas de los defensores de los animales, eliminar el espectáculo porque, sencillamente; constituye una de las tradiciones más arraigadas entre una buena parte de la población que lo disfruta. Es también, y aunque para los españoles de a pie no sea tan importante en tal sentido, un magnífico ofrecimiento turístico.

Mucho antes de que la Real Maestranza Sevillana fuera la única plaza sin ser un ruedo ― aún es una elipse ―, Hemingway publicara “The Sun Also Raises” ― su primera gran novela ― traducida al español bajo el nombre de “Fiesta” e Islero se encargara de poner fin a la exitosa carrera de Manolete, la lidia, el singular espectáculo devenido en algo más que una tradición desde tiempos remotos, quedó descrito como algo que ha crecido en la memoria de los españoles formando parte de su herencia. La tauromaquia es historia y especie de ciencia del duelo que enfrenta hombre y bestia para, casi siempre, acabar con la vida del toro y, a veces con la del hombre que, en la ventaja del raciocinio, se convierte en bestia de excepción.

Para la historia más remota, la imagen del toro y su significado se remonta a los tiempos de la colonización complementaria de la península por tribus bárbaras. Godos y Visigodos llegaron a las puertas de las Columnas de Hércules en el Finisterre gallego cuando el culto del Minotauro era ya algo afianzado y la tradición cretense, luego greco-latina, se imbricó con el politeísmo elemental de los habitantes de los territorios extramuros de lo que luego constituyó el Gran Imperio Romano; antes de que germinara el cristianismo de sus propias entrañas y junto a oleadas de guerreros provenientes del norte europeo, que se encargaron de llevarle a la escisión y fomentaron las bases de su desaparición.

En su extraordinaria obra “Gárgoris y Habides”, F. Sánchez-Dragó describe con detalle todo lo anterior y nos ayuda a entender la relación. Pero en la “fiesta de luces” y aunque parezca inverosímil, el toro recibe un homenaje a su nobleza, muere peleando y se defiende para sobrevivir, es un ejemplar que se enfrenta a su destino sin conciencia, poniendo en evidencia los recursos de su fuerza bruta. Recibe castigo para debilitarlo o tratar de excitarlo, no escapa a la sevicia durante la faena (rejoneos y banderillas) y sigue en pie hasta recibir la estocada final durante la faena de matar, por cierto, la más peligrosa y donde puede, inclusive, sobrevivir. De ser así, la vida le es perdonada al toro, que morirá de viejo pastando mansamente en un corral y para descrédito del torero a quien la afición nunca lo eximirá de la derrota. Si en el justo acto de defenderse (el toro), el torero muere, el animal será sacrificado. Y, es tanta la crispación que su carne no puede ser consumida; sus nervios y la tensión muscular desarrollada durante la corrida impiden que así sea.

El asunto de las corridas es, además, una gran industria y no sólo el espectáculo, su gran puesta en escena, constituye un negocio; la cría, las ganaderías de mayor tradición y relevantes nombres de quienes actúan como suplidores de la mitad de la oferta: el toro; han refrendado su historia donde la cuestión de blasonar adquiere, junto a la fortuna, una importancia similar. Lo mismo sucede con las escuelas de toreo, que a decir verdad, solo logran producir algunos diestros de fama y muchos de relleno, cuyos nombres nunca aparecerán en las más vendidas carteleras.

Pero en el ambiente taurino, parte del folclore popular, la influencia también es manifiesta. La tradición se canta y se recrea desde los encierros de Pamplona hasta el fin de la temporada ¿Y, quién no ha escuchado un pasodoble que cuenta la historia de la muerte de un torero, o de su invicta fama? Aún dónde la influencia no pasó de ser una aventura pasajera, llegan las versiones en las voces de los cantaores, las coplas de las divas más conocidas y las historias escritas encumbrando nombres y traspasando fronteras. Bien que lo recuerdo.

Hay, sin embargo, otros países donde la tauromaquia también ha escrito una buena parte de su historia y a cuyos territorios ha llegado como herencia colonial, en ellos, ha sido como el aherrojado de una costumbre que inscribe a puro fuego y sobre la piel del animal el símbolo de su alcurnia y la expone como tradición que representa el periplo allende el mar: Méjico y Colombia, son en América el ejemplo en ese orden. Quizás y por el apego a la costumbre y las versiones, muchos desconozcan que entre los toreros más famosos se inscriben los nombres de algunos mejicanos, creadores de verónicas y pases de muleta que nacieron en los ruedos tapatíos y desde allí se hicieron clásicos. Es el caso de los diestros Pepe Ortiz “El Orfebre Tapatío” creador de la verónica “Tapatía” y de Arturo Álvarez, “El Vizcaíno” que la ejecutaba con lucidez y gran precisión.

La Fiesta Brava; con su intríngulis, los detalles que entraña, su disciplina organizativa y el significado de los tecnicismos que escapan a la vista de los neófitos no es algo tan simple de borrar mediante un plumazo, echando siglos por la borda y desconociendo el sentir de grandes sectores de la población para los que constituye un entramado inviolable. Lo demás, razón o no de por medio, es una confrontación que los españoles prefieren evitar.

Ciertamente, en tiempos en que cientos, miles de voces se alzan en defensa de los animales y el espectáculo de los toros parece una muestra de crueldad irreductible y, en lo que las evidencias indican certidumbre, todavía el hombre puede ser vencido por el animal para dejar su sangre y su vida sobre el ruedo como acabamos de presenciar. Digamos que lo entiendo y lo suscribo, pero ¿no suceden cosas peores? Y ¿qué hacemos por evitarlas? Habría que recordar que Tomás Moro, autor de la Utopía, perdió la cabeza cercenada por orden de Enrique VIII, de quien había sido consejero y ministro. De otros “horrores” nos sobran evidencias.

José Antonio Arias-Frá