Tuesday, August 8, 2017

VENEZUELA EN PERSPECTIVA INMEDIATA (2)

Son términos contradictorios; no se puede interpretar en la práctica lo que la teoría no respalda. No hay que ser un entendido, ni un especialista en jurisprudencia, para observar la intrínseca descalificación de la Constituyente madurista. Y, precisamente, por la inconsistencia del argumento hay que empezar a desentrañar la condición del carácter dictatorial del régimen que la promueve.

Hasta ahora nos hemos cansado de presenciar esa ridícula imagen de funcionarios chavistas exhibiendo el librito ― constitución de bolsillo o “bolsiconstitución” ― para avalar cualquier planteamiento a cualquier nivel. Inclusive, tratándose de miembros de la llamada oposición cuya insistencia en la actuación dentro de los parámetros legalmente constitucionales los ha hecho adoptar similar actitud en la antípoda.

En el marco del soporte político y legal que la Constitución de 1999 le da al chavismo y que el propio Hugo Chávez definió como “blindada”, sobre todo ante cualquier alternativa de voluntarismo, teóricamente quedaba establecido “el protagonismo del pueblo en la conducción de su destino”

“Al hablar de pueblo soberano ― algo que se enfatiza ―, ello no puede significar sino el conjunto de venezolanos de ambos sexos, mayores de edad y en plenitud de derechos. Ese es el único sentido admisible de protagonismo popular” (1)

¿Qué representa el engendro madurista de la llamada Constituyente Comunal?

“La Constitución del 1999 es una previsión explícita de la explicación de motivos, la exigencia de evitar y desterrar el sistema de cónclaves que decidan los destinos del país a espaldas de la sociedad.

“Justamente (ahora -n.a.) se ha optado por eso, por un cónclave configurado por un sistema mixto de voto directo y voto en corporaciones locales, empresariales y oficiales, que no puede identificarse bajo ningún concepto con el poder soberano del pueblo basado en el principio de un ser humano un voto” (2)

La dictadura maniobra con éxito en el sentido de su radicalización y Maduro decide terminar de enterrar al chavismo a pesar de las consecuencias inmediatas de lo que acontece y lo hace implosionar dentro del límite de la propia constitución chavista. Para esa tropa de choque que desconoce la legalidad vigente y refuerza la actitud de los poderes estatales de espuria raigambre (TSJ y CNE) no existen límites y ya venía anunciándose, todo lo que necesitaba y, parece haber conseguido, era un formato organizativo que les permitiera operar sin medro, abierta y profusamente. Eso es la Asamblea Constituyente del 7/30, nada más y más allá de las comparaciones.

Al frente, en una trinchera que ha pretendido ser evidencia de la verdadera democracia, en ocasiones sin llegar a conseguirlo, parece entronizarse con demasiada fuerza el elemento de la discordia. Democracia es consenso y no instigar guerras por el poder que se ha perdido o no ha sido alcanzado; ello sólo puede producir bajas por “fuego amigo”

La estrategia madurista de promover la desunión entre la principal entidad opositora, la MUD, es evidente; a sólo cuatro días de promover fraudulentamente la Constituyente, el CNE anuncia la apertura del proceso de inscripción para las elecciones regionales y de gobernadores que debe tener lugar en diciembre próximo. Un desgobierno que no había movido un músculo para que se celebraran el pasado año y al que cualquier recurso que mantuviera a sus acólitos alejados de las urnas y actuando en favor del poder, constituyó una obsesión.

Con la falsa aprobación de la constituyente queda abierto el camino para el fraude a perpetuidad. Eso, es un problema y como tal, tiende a fracturar a la oposición que entre criterios encontrados sufre los efectos. O participas en el juego (que no es democrático) o simplemente no juegas, pero si decides hacerlo, tendrá que ser con guante prestado o a mano limpia ¿cómo entenderlo y brindarle una apariencia de justificación?

Con la reiteración del esquema de censura de muy vieja data bajo los regímenes totalitarios que pretenden enmascarar propósitos ya el CNE, brazo electorero del madurismo, se adelanta a realizar el anuncio (8/7) de la lista de partidos políticos que podrán inscribirse en las elecciones regionales de diciembre. Deja claro que no permitirá presentarse a la coalición opositora MUD en siete de los 23 estados del país: Zulia, Apure, Monagas, Bolívar, Trujillo, Aragua y Carabobo.

Lo que pueda suceder en los cuatro meses por venir es impredecible en el orden de las consecuencias. El debate seguirá entre políticos más avezados, acostumbrados al manoseo de las circunstancias entre diálogos e intrigas y en la mayoría de los casos reforzadas por conveniencias personales en el sustrato. Otros, más inexpertos, pensando en que se convierten en la expresión de la voluntad popular con la que del todo no acaban de encontrarse, se opondrán ― o no ― a los primeros desde perspectivas diferentes y la unidad, difícilmente podrá ser alcanzada. Tal imposibilidad seguirá interpretándose como una manifestación democrática, en la práctica, esencialmente desvirtuada. En eso no hay vaticinio, ha sido un hecho.

Bajo la influencia del flujo de información acrecentado por el ritmo y el tono de los acontecimientos en el país durante los últimos meses, parece especulativo aplicar esquemas, hablar de transiciones, establecer comparaciones y tratar de entender un proceso que va, trabajosa y penosamente definiéndose día a día, como derrota o victoria en cualquier sentido, por La Calle. Sería, según creo, prematuro y en el caso, existe sólo un sector que no puede equivocarse, la oposición, porque los que actúan desde el poder pudieran imponerse a pesar de estar equivocados.

José A. Arias-Frá.

Notas.- 

(1)  – Villacañas, José Luis.  El Final del Chavismo (opinión) En: https://amp.levante-emv.com/ 

2(2).- Villacañas, J.Luis.- Artículo citado.


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Monday, July 31, 2017

VENEZUELA: UN DIA DESPUÉS DE LA ESTAFA.

Evadiendo evidencias, sin observadores internacionales, sin prensa no oficial, sin vergüenza y en ademán característico de un absoluto cinismo, el CNE anuncia su mentira. Calificarla está demás; “aplastante victoria, lección de amor del pueblo a su revolución”, dijo Diosdado Cabello, mientras adláteres y corifeos le reían la gracia y se inventaban sus propias diatribas con el afán de echar leña al fuego entre usurpadores vistos, por ver y cuya maledicencia conocemos.

¿Y el país destrozado bajo los efectos de una protesta que no amaina?

¿Y los muertos, los heridos, los desaparecidos y los presos? ¿Son acaso ficción?

Como se sabe, al argumento final de los números siempre le antecede el suspenso, aquí, es un acto de alevosa premeditación agravado por el efecto de la nocturnidad. Es una conjura entre delincuentes, siempre taimados y dispuestos a agredir voluntades ajenas.

Se dice que hablarán de entre 8 y 8.5 millones de votantes; pero lo único cierto es que tras el anuncio y en un plazo de 72 horas, la Asamblea Comunal se habrá instalado para cumplir el urgente cometido de defenestrar a la Asamblea Constituyente electa en diciembre del 2015, fecha en que el oficialismo se vio obligado a reconocer el duro revés que la oposición hubo de propinarle. Espina clavada en el costado del autoritarismo desde entonces.

Tras lo visto durante la jornada del 30 de julio/2017 debe colegirse que cada hora transcurrida después de la insolente actitud de quienes quieren hacer su día viéndole la cara a los venezolanos y a la opinión pública de otros orígenes, ello constituye una vergüenza de la que no es posible desentenderse.

Si de cualquier manera Maduro impone su voluntad y la del círculo de beneficiarios de su gestión personal, cualquier argumento después de lo que se vive en el país se habrá de convertir en mácula de conciencia irreparable. Ya, no habrá nada que decir; los teóricos se convertirán en diletantes y utilizaran la siniestra mano izquierda para tapar la Luna, que el Sol, ya lo habrá estado. Sobrevendrá entonces la oscuridad que conocemos.

HUELLAS DE LA TRAMPA

Hace sólo quince días, alrededor de 7 460 000 electores votaron para oponerse a la Constituyente Comunal propuesta por Maduro.

Ahora, se inventan los números aunque siempre con la suspicacia de que los falsos resultados sobrepasen los del referendo del 16 de julio (8 000 000, más de 500 000 que los que consiguió la MUD hace sólo 15 días, alegan) Trayendo a colación un argumento, uno sólo, se puede descubrir la mentira. Según el CNE Maduro obtuvo más votos para su propuesta en esta ocasión que los que sacó frente a Capriles para la presidencia que hoy ocupa; entonces, tenía un porcentaje de aprobación popular mayor por ser el heredero designado por Chávez, que el que tiene ahora tras todo el desgaste de casi cuatro años de desgobierno y la crisis de 2014, además de la actual, que no es otra cosa que la reedición de la permanente, funcional y de gobernabilidad del estado fallido bajo el mandato del PSUV. ¿Puede parecer medianamente lógico lo anterior?

El régimen acepta 10 muertes ocurridas durante la jornada de ayer (30/07/2017) frente a una cifra superior dada por la oposición. Indolente parece la actitud de quienes condonan la culpa mediante el inocuo regateo de cifras, o; ¿acaso el criminal deja de serlo por reconocerse autor de menos víctimas?

Más allá de la represión y esta estafa de la Constitución Comunal, ¿cuál es el plan del gobierno para sacar al país del estado en que se encuentra?, ¿es posible que un seudo-gobierno como el actual pueda restablecer el orden y encarrilar al país en la implementación de cualquier modelo de participación popular verdaderamente democrático?

Cualquier elemental proposición en el contexto de una genérica relación causa-efecto, parece coincidir con la respuesta: No.

De insistir en la impoluta y perfecta ― y no la actual ― solución a través de las urnas, ello sólo sería posible mediante la celebración de unas elecciones generales transparentes y bajo observancia de la comunidad internacional, sin los órganos de poder bajo el control del ejecutivo (CNE y TSJ). Ello, sugiere un planteamiento político donde Maduro y sus personeros no pueden estar presentes por razones obvias.

Otros argumentos deberán estar relacionados con la conjunción de la crisis venezolana y su relación a corto plazo con la comunidad internacional. En ello, son varios y alternativos los vectores y por obvias que puedan parecer, las opiniones caen en el terreno de la especulación. No obstante, habrá que ver los efectos de lo que se propone y se proyecta y lo que a la larga ocurre. Es lógico pensar que de ello pueden depender muchas cosas.

José A. Arias-Frá.
07/31/2017

Tuesday, July 11, 2017

UNA COMPARACIÓN PUERIL


Escuchaba un “profesor de estudios internacionales” (así fue presentado) atribuirse la idea de lo que considera una hipótesis personal: para entender ― decía ― cuan peligrosa es la situación que se genera a partir de las continuas amenazas de Corea del Norte y de su líder Kim Jong Un, es necesario compararla con lo que se vivió durante la crisis de los misiles   entre Estados Unidos y La URSS en 1962 y que tuvo como escenario de confrontación la Isla de Cuba.

Explicaba, además, que Estados Unidos debe aplicar toda la presión posible (se entiende que diplomática) sobre China, que no es precisamente un aliado estratégico de los Estados Unidos, para que influya sobre el gobierno norcoreano a fin de que abandone su actual política de confrontación.

Primero. – Si bien es cierto que, durante la Crisis de los misiles en octubre del 62, el Mundo estuvo al borde de una confrontación nuclear, fueron los soviéticos los que, en última instancia, decidieron establecer las rampas de lanzamiento en diferentes puntos de la geografía insular y luego, bajo acuerdo (Pacto Kennedy-Jruschov), retirar los misiles que habían sido trasladados al territorio mediante negociaciones en que F. Castro jamás tuvo nivel de decisión. En el vórtice de aquella tormenta, Cuba había comenzado a desempeñar el triste papel de base soviética a 90 millas de las costas del sur de La Florida, entre otros menesteres.

Segundo. -La supuesta presión de China sobre el régimen de Pyongyang tiene límites que no van más allá de argumentos comerciales (el asunto de la compra de carbón por China, algo que por cierto no se ha visto muy limitado) y el acceso de ciertos componentes de alta tecnología que norcorea, supuestamente, utiliza en la fabricación de armamento con cierto nivel de sofisticación. Se sabe que tales componentes no proceden sólo de China, también de Rusia e Irán y que el uso de la tecnología nuclear con fines armamentísticos no es nada nuevo en Corea del Norte. Entre surcorea y su propio territorio, norcorea es un estado colchón de presencia consecuentemente conveniente.

Tercero. - ¿Cómo poner presión a un régimen que por décadas ha comprometido los niveles de vida de su pueblo a la inopia absoluta y a un nivel de subsistencia al límite de la supervivencia? Kim, rodeado de su generalato y de sus fieles acólitos (no pueden equivocarse en el ejercicio de la fidelidad, en ello, tácitamente, les va la vida), no necesita cubrirse las espaldas de una potencial protesta popular. En ese escenario, se sabe de sobra, nada de eso sucede. Se trata de un régimen cerrado y en función de su propia naturaleza represiva a todos los niveles.

Cuarto. -Al elevado costo del contraste entre hambrunas mínimamente paliadas en crisis anteriores y con la ayuda de la comunidad internacional y de los Estados Unidos, el régimen ha insistido en hacer crecer su arsenal nuclear, que, si bien se juzga mínimo y limitado cuantitativamente, no deja de ser un peligro. Kim ha insistido en el desarrollo de la cohetería de medio alcance y definitivamente ha presentado la versión de un cohete balístico de alcance intercontinental (Hwasong -14) El arsenal bélico en el caso no es propiedad de terceros, pertenece a un estado hostil que cuenta con nivel de decisión directamente vinculado a la paranoia de su impredecible, arrogante y patético líder. Justamente, el peor de la dinastía. Los efectivos regulares del ejército norcoreano se calculan entre 1.2 y 1.4 millones de hombres y mujeres sobre las armas frente a 650 000 en Corea del Sur (relación 2:1)

Quinto. -El escenario del conflicto es sustancialmente diferente al elemento de comparación que se menciona inicialmente. Aquí se trata de un territorio peninsular que separa, mediante el trazado de la fina línea de un paralelo (el 38), a las dos Coreas y donde la cercanía de esa línea divisoria a Seúl es crítica desde el punto de vista de la posibilidad de un masivo fuego de artillería proveniente de Corea del Norte. Ello, sin contar con el acantonamiento de fuertes contingentes de tropas norteamericanas en el territorio surcoreano (se calculan en cerca de 28 000 los efectivos) y los importantes centros urbanos que caracterizan el desarrollo socioeconómico de la economía 12 a nivel mundial.

Las diferencias son muchas y notables. Probablemente desde el punto de vista del riesgo como elemento, la comparación es posible. Desde la perspectiva del peligro potencial esto parece ser mucho peor, aunque por momentos no lo aparente. La bipolaridad que signó la guerra fría entre dos potencias de signos políticos contrapuestos hoy no existe, tampoco la llamada política de contención que contrarrestó y evitó la confrontación en esos tiempos. De manera que no hay enemigo pequeño, aunque pueda parecerlo. Estos atribulados personajes que las circunstancias ponen en el camino de la humanidad de cuando en cuando suelen ser atípicos e impredecibles.

José A. Arias-Frá


Sunday, May 21, 2017

VENEZUELA: EL SIGNIFICADO DE LA ACCIÓN POPULAR

La situación de Venezuela es preocupante; más allá de lo que puede concluirse de las imágenes que vemos y con el devenir de los días, se enquista y produce el peor de los resultados, muertos que contados en números no se justifican. Algo así, nunca debe suceder sin que tenga consecuencias fundadas en la vergüenza colectiva, propia y ajena.

En ocasiones, la discreción producto del origen nacional obliga al silencio aunque ese no deba ser el resultado. La causa de la preocupación no es singular y debe reiterarse: ¿qué puede suceder en el país en un plazo inmediato?

Se trata de un gobierno que se dice revolucionario y socialista (por supuesto, a la cubana, y en ese sentido bien se sabe el significado) Los antecedentes de una situación como la que allí se verifica andan más cerca de Hungría 1956 y Checoslovaquia 1968, casos en que la rebelión popular anticomunista fue directamente reprimida por la intervención soviética apoyada por acólitos locales. Lo que aconteció años después tras el derrumbe del Muro de Berlín en el 1989 fue la evidencia de que, de no haber existido un bloque estalinista, las cosas hubieran podido ser diferentes.

No existe paradigma, es evidente. El mundo bipolar de la post-guerra se debatía entre los avatares de la guerra fría y, en el ámbito de Latinoamérica, el poder se dilucidaba entre dictaduras de derecha, irredentos populismos, oligarquías afiliadas a la tradición del autoritarismo político y la excepción cubana, que no por casualidad trató de vincular sus propósitos al expansionismo soviético, del que era su único y principal representante en esta parte del Planeta. Por cierto,  mediante una visión un tanto ilusoria, pero marcadamente interesada con relación a Venezuela. Así, quedó demostrado al llevar a cabo dos diferentes intentos de intervenir en ese país.

El estado de cosas al que se ha llegado, ha sido revisado y evaluado de acuerdo a los cánones del efecto causado por una situación prolongada de diecisiete años, capaz de fluctuar entre el reconocimiento político de un gobierno de corte popular que para muchos se justificaba y que consiguió el respaldo en las urnas de sus connacionales, para llevar a Hugo Chávez (un exmilitar golpista y convicto) al poder. Eso es historia, y lo es, en cualquier sentido. Hoy, el mismo partido, el mismo populismo desordenado e indolente, se ha trocado en una desfachatada dictadura que arremete contra los que se le oponen sin limitación y absoluta carencia de escrúpulos.

En el sentido de tal afirmación, se han despejado muchas incógnitas; una muy importante, aquella referida al hecho de cuál sería la respuesta de las instituciones armadas, si masivamente los que ya no aguantan, los que se oponen al gobierno, se lanzan a la calle a protestar (pacíficamente o, ni tanto ―lo que en cualquier caso se justifica, cuando no es el control de las acciones individuales, lo que resulta procedente entre la población)

En un ambiente de violencia total como el que hoy prevalece en muchas calles de importantes ciudades del país, ya es un hecho que los representantes de los diferentes cuerpos armados sí tiran y además, tiran a matar ¿Cómo, si no, se explican los muertos habidos hasta ahora?, los que ya se produjeron antes en 2014, cuando las revueltas de febrero, a las que el gobierno llamó y continúa llamando  “guarimbas” y les atribuye el ser apoyadas por “el imperialismo yanqui”, otrora representado por Obama y ahora por Trump y en improcedente afán de reiterar el desgastado argumento ¿Qué más puede alegar un grupo de personas agavilladas para tratar de ejercer el control de un Estado fallido incapaz de resolver las necesidades más acuciantes de su población y cuya propia acción los condena? No es factible pensar en términos de una lógica elemental; porque de lo que se trata es de transitar de lo pretendidamente sublime a lo efectivamente ridículo mediante la asunción de una posición de fuerza.

No es de dudar que así sea. Bajo variantes específicas y determinadas por la causalidad de los hechos, ha sucedido en China comunista (Tianamen) y en Cuba (maleconazo en el 1994) Aquí, la diferencia radica en dos aspectos específicos y relevantes: para las actuales manifestaciones en Venezuela, la duración en tiempo resulta muy prolongada y los muertos demasiados en una confrontación entre civiles que no poseen armas y policías, guardias nacionales y fuerzas antimotines equipadas para el ejercicio de la represión.

Al parecer, ninguno de los dos bandos está dispuesto a ceder pero la fuerza, factor de importancia en cualquier pulso, está de parte del autoritarismo de los sectores más radicales del PSUV encabezados por Maduro, Cabello y compañía. Cualquier estrategia inmediata de la oposición, ahora en la calle y a la zaga de los designios populares, debe incluir la evitación del desgaste al que, sin dudas, está apostando el gobierno.

La pregunta, aún sin respuesta, sigue siendo: ¿cómo se ha de manejar la oposición integrada en las variopintas entidades políticas que la representan ― a partir, inclusive, de su participación en la Asamblea Nacional? Hay más aún; ¿cómo puede desempeñarse un gobierno como el encabezado por Maduro y su gente, contando con un benévolo 20% de la opinión popular en su respaldo y en medio del descrédito de haber masacrado sin contemplaciones al 80% restante entre los que se le oponen?

Tales cuestionamientos crean un ambiente inédito, porque aquí, no se trata de egipcios, coptos y musulmanes, acampados en la Plaza Tarek de El Cairo pidiendo la salida de Mubarak tras largos años gobernando en contubernio y con mano de hierro y, en añadidura, aquejado de la salud y diezmado por el desgaste del poder. La acotación es válida, porque más de uno quiere forzar similitudes que no existen por intermedio de comparaciones que no vienen al caso y cuestionamientos improcedentes. Aquí, las primaveras quedaron atrás y diluidas entre promesas incumplidas, se producen los embates de un clima que sofoca y destruye las esperanzas de cualquier mejora.

Las dos interrogantes principales definen, en los límites de la evaluación del conflicto, lo que de inédito tiene. En gran medida, quien sea capaz de encontrar las mejores alternativas y dar una respuesta consecuente, se verá enfrentado a los pormenores de una posterior definición de las circunstancias políticas. Parece evidente que, en tal coyuntura, el desgaste de los que gobiernan junto a la culposa actitud que asumen, y a la larga, los hará llevar la peor parte que debe incluir la desaparición definitiva de su influencia. Eso, parece que hasta los que se empeñan en defenderlos, lo saben.

Lo único cierto es que todos los dilusivos propósitos relativos a que el gobierno ejerce un mandato popular, que sus instituciones son una representación fidedigna de sus intereses, que los cuerpos armados están para defender a la población de la delincuencia y por el establecimiento del orden y la disciplina social; son evidencia de una estafa colectiva nunca antes evidenciada de manera tan fehaciente.

Al pretendido gobierno, la población le pide cuentas y lo viene haciendo de manera consecuente y convincente. ¿Quiénes deben convertirse por fuerza en la resonancia y la amplificación de la protesta que sin dudas conforma un movimiento social y político? La respuesta es obvia y deberá ser la que sea capaz de dar la opinión pública internacional, los gobiernos democráticos y las instituciones que junto a las organizaciones que dicen defenderla, deberán fomentar la formación de un bloque de presión permanente cuya magnitud no pueda ser vulnerada por un gobierno abusivo, encabezado por vulgares delincuentes ―algo que no parece estar a discusión― e incapaz de encausar, ya, bajo cualquier circunstancia, los destinos de una nación como Venezuela. Esa es la verdadera lucha por la libertad y con las diferencias coyunturales del caso, debe verificarse aquí a la mayor brevedad posible. De lo contrario, no sólo perderán los venezolanos.

José A. Arias-Frá.


Friday, April 21, 2017

LA TRAGEDIA DE VENEZUELA

La gran tragedia de Venezuela es que constituye una fidedigna representación de eso que hoy se define como “Estado fallido”

Lo es, porque, aunque el gobierno consiga conjurar este nuevo pico de la crisis, no es capaz de solventar las razones que la motivan y sería sólo cuestión de tiempo para que se produjera una situación similar en medio de un ambiente de luctuosa e injustificable redundancia. En tales condiciones, ningún Estado puede ser, mínimamente funcional.

La crisis sistémica, estructural, además, no es solamente la evidencia de un desencuentro político entre sectores opuestos de la sociedad; es el resultado de la injustificada prepotencia de una administración incapaz, conformada por funcionarios que priorizan argumentos ideológicos amalgamados en la insensatez, bajo la influencia crónica de la dependencia económica fundada en la mono-producción petrolera. Algo que no es nuevo y en cierto sentido, un antecedente negativo de vieja data. Ya Arturo Uslar-Pietri (1906-2001) lo había advertido en 1938: “debemos sembrar el petróleo”, dijo, y nadie le hizo caso.

Si bien bajo condiciones de relativa solvencia y en el contexto de un desenvolvimiento político atenido a las alternativas vigentes en los límites de la multilateral representación partidista ― civilista además con excepción del régimen de Marcos Pérez Jimenez en tiempos más recientes ―, los argumentos de la democracia lograron supervivir; llegado el momento en que las limitaciones a la verdadera democracia (1998), desembocaron en la conjunción con el experimento político del chavismo, todo lo que ha venido sucediendo hasta hoy ha dado lugar a la existencia de la peor de las recetas. Tanto así, que los propios seguidores, incondicionales socios iniciales del presupuesto chavista sostenido a punto de chequera, han tomado distancia con disimulada discreción del experimento. Otros, es evidente, sólo lo han apoyado por conveniencia y/o la crónica y necesaria costumbre del parasitismo coyuntural e indefectiblemente concebido.

El Estado (pretendido gobierno) venezolano, llegado al punto en que se encuentra y bajo las actuales circunstancias (internas y externas), es incapaz de recuperar la representatividad necesaria para gobernar debido a que su imagen fracturada es, políticamente, un hecho sobreseído. Su único posible desempeño en el contexto es mediante el ejercicio de una dictadura, lo que, precisamente, ha sucedido y hará que cada vez, sean más frecuentes y críticos los argumentos de la crisis.

¿Qué es lo nuevo en este caso? Primero: se trata (ahora manifiestamente) de una dictadura que se dice socialista, de izquierda y revolucionaria, pero no es producto de un proceso típico y de desmonte de las instituciones por la fuerza de las armas o de la imposición de un régimen factual a cualquier plazo. Tampoco el de la victoria en las urnas de una coalición partidista, más bien del éxito personal de un caudillo, ex-militar y golpista. De ello se infieren sus limitaciones en el pulso social, que han limitado el ejercicio del poder totalitario o la han puesto en evidencia cuando, como bajo Maduro, ha pretendido imponerse sin ambages.

Lo que ya se avizoraba desde los primeros años de Chávez en el poder, ha desembocado en un proceso de radicalización cuyo elevado costo el país, a pesar de los recursos en hidrocarburos y los elevados precios durante la bonanza petrolera, no ha podido pagar y, terriblemente administrado por una cuerda de incapaces y corruptos sin escrúpulos, ha terminado por ser conducido a la situación en que se encuentra; algo que hubiese costado imaginar, aún para los que pueden entender las consecuencias del poder ejercido por los operadores políticos del populismo instigado por la autodenominada izquierda socialista, ortodoxa y radical e incubado en las mentes mesiánicas de sus representantes.

Segundo: el desenlace, que en algún momento tendrá que sobrevenir, ha venido dándose en condiciones también novedosas. Parece evidente que el alto grado de compromiso de los militares de alto rango y nivel de decisión, con el ala civil de los elementos que militan en el PSUV, a cualquier nivel y hasta el ejecutivo, les impide tomar posiciones en cualquier sentido contra sus acólitos y en función del malsano compromiso aludido.

En el sentido de lo anterior, el desenvolvimiento de los hechos está marcado por la influencia de la participación popular, que aquí es paradigmática en tanto tiene que incluir a los sectores, cada vez más numerosos, de ex militantes chavistas desengañados por lo que a la larga ha venido a convertirse en una verdadera frustración, inclusive, en el plano inmediato e irreversible de la factual materialidad. El hambre, no “tumba” regímenes, cierto, pero bien puede acelerar su caída en circunstancias como las de Venezuela donde, aún, las personas pueden demostrar su inconformidad con los factores que la generan y desencadenar una reacción inédita en función de su propio origen.

Hoy escuchaba a Freddy Guevara, joven asambleísta (vicepresidente de la Asamblea Nacional) en representación de Voluntad Popular, referirse a la estrategia que debe seguirse y su conclusión al respecto me pareció lucidamente lógica. Tenemos que apostar ― dijo ― a que el gobierno se desgaste en el enfrentamiento a nivel de calle frente a los que nos le oponemos, sólo así conseguiremos que cada vez sean más los que se convenzan que han defendido una causa equivocada y pasen a engrosar nuestras filas. El lapsus temporal es directamente proporcional al empleo de la represión por parte del gobierno.

No sería la primera vez que esto sucede, agrego, y aunque cada caso tiene sus particularidades, los comprometidos sin opción de arrepentimiento están condenados, de una forma u otra, a quedarse solos. Lo que les pueda suceder dependerá, en cualquier caso, de su interpretación acerca de los antecedentes, plenamente documentados y bajo disímiles circunstancias. Los límites han sido transgredidos, eso significa que no existe posibilidad alguna de enmendar errores y ni siquiera los pacifistas por antonomasia, la iglesia y la curia que la conforma, alientan la idea de la rectificación atenida a cualquier dudosa componenda.

José A. Arias-Frá.  



Wednesday, April 12, 2017

LA GEOPOLÍTICA Y EL POSICIONAMIENTO GEO-ESTRATÉGICO GLOBAL.

LOS ESTADOS UNIDOS Y LA UNIPOLARIDAD

El año 1989 marca un hito cronológico importante en la definición de la geopolítica mundial y los intereses de los países con posibilidad de desempeñar un papel importante en el re-ordenamiento geo-estratégico porque junto a la caída del Muro de Berlín, el derrumbe del socialismo en Europa Oriental y la posterior desaparición de la Unión Soviética, la vieja definición prevaleciente durante la Guerra Fría dejó de existir, al menos, en el marco de la bipolaridad dirimida entre los Estados Unidos y la URSS.

Lo primero que debió ser considerado a posteriori fue el argumento de que la guerra fría, al desaparecer bajo el efecto de cambios significativos, era, según expresó F. Fukuyama, el fin de la historia. Algo que, elaborado en la mente de un neoconservador como él, podía considerarse como el asidero fundamental de la tesis de la unipolaridad en vigencia y por venir, basada en el desarrollo de una política económica liberal y en el absoluto predominio del neo-liberalismo como relación prevaleciente en los vínculos políticos entre Estados.

Pronto, sin embargo, comenzaron a ponerse de manifiesto las evidencias de nuevos propósitos que junto a un entendimiento de la geopolítica más allá de la simple relación entre geografía y política y a través de la llamada Geopolítica Crítica, vinieron a sustentar las aspiraciones de nuevos territorios emergentes en la definición de sus nuevas fronteras y a través de ellas. En ese sentido el caso de Rusia, es quizás el más gráfico, aunque no el único.

En la definición del concepto de unipolaridad, la potencia norteamericana se dejó influir por la visión misma que había tenido durante la guerra fría y, como islote fuera del nudo gordiano de la geopolítica mundial, siguió mirando el bloque euroasiático con la misma visión de la segunda mitad del siglo XX. Ello determinó que Rusia y China, entraran en el nuevo juego con ciertas, limitadas y pequeñas ventajas relativas.

No sólo la visión de llevar a cabo el control mediante la idea de los heartland versus los rimlands, soportados en cualquier caso en el dominio aéreo y marítimo y en ese mismo orden de importancia, provocaron cierta incongruencia (Ver.-NSS, 2002) Si partimos del hecho de que la geopolítica (crítica) es más que una relación entre países fronterizos o no, pero políticamente definidos como tal y representan, sin embargo, especie de unidades variables que describen la cambiante distribución geográfica de las rutas, los recursos económicos y se conciben como la respuesta de cada Estado mediante la interpretación de sus esfuerzos militares y diplomáticos la definición geo-estratégica aparece como resultado, invariablemente.

Naturalmente, cuando hay desconexión entre la estrategia de un Estado y su realidad geopolítica, ese Estado comienza a decaer, perdiendo control sobre recursos y vías de comunicación y disminuyendo su influencia sobre otros Estados. Cuando Geopolítica y Geo-estrategia se alinean, ocurre lo contrario.

Pero lo que pareció demasiado evidente para Fukuyama y para Thomas Friedman (el mundo es plano, sobre todo, debido a la influencia de los medios de comunicación ―2005) empezó a evidenciar el nuevo tipo de problemas que habrían de aparecer en medio de la unipolaridad supuestamente fundada en el libre mercado y el poder económico capaz de sustentarlo.

Una vez más, los cambios geopolíticos apuntaban al valor geoestratégico y a la geografía y se sucedieron sin tregua hechos como las dos guerras de Irak, la guerra contra El Talibán en Afganistán (tras los hechos del 11-9/2001), la Primavera Árabe y su conversión posterior en un baño de sangre, el surgimiento de Estados que apuestan al nacionalismo más rígido en Europa, la guerra de los rusos en Georgia en 2008 y la anexión de Crimea. En añadido, aún se hace difícil poder precisar bajo qué condiciones surgió ese grupo llamado Estado Islámico (ISIS) y que parece estar en guerra permanente con todo y contra todos; algo que no es mínimamente explicable acudiendo al argumento del fundamentalismo islámico y la Sharia, que comúnmente suelen esgrimirse como únicas razones.

De manera que si hoy puede afirmarse que la unipolaridad norteamericana se ha visto amenazada y está en vilo, al extremo de que algunos expertos se hayan atrevido a hablar de un mundo carente de polaridad (tesis de la “no polaridad”), algo que parece bastante imposible y cuyo sostén teórico es el resurgimiento de los llamados Estados-Nación que deben aparecer sujetos al re-ajuste, la re-definición de sus respectivas estrategias y la consideración real y casuística de sus propias características geográficas. No obstante, la situación de los Estados Unidos al día de hoy, sólo puede enfrentar una amenaza real proveniente de tres lugares.

El primer argumento está representado en la amenaza interna a través de cambios demográficos que pudieran tener repercusiones fronterizas y en consecuencia geográficas. De ahí la preocupación constante de ciertos sectores que, políticamente coinciden con los más conservadores, por evitar cualquier cambio en tal sentido y, por el contrario, preservar el statu quo. El segundo argumento es Suramérica, pero la unidad entre países importantes de la región como Brasil o Argentina es un reto demasiado grande aún en el contexto de diversos intentos en el plano económico. En tercer lugar, el reto más serio, el norte de Eurasia donde se ubica Rusia, a quien Estados Unidos pretende mantener alejada de los océanos bloqueando su acceso a ellos y, por supuesto, China en el Lejano Oriente.

En tal sentido y desde una visión macro de la geopolítica y la geo-estrategia norteamericana, el papel de los Estados Unidos debe circunscribirse a mantener el poder en Eurasia haciendo que allí, en el corazón (heartland), se mantenga la división porque esto conlleva la afectación de la influencia rusa que es, sin dudas, el país euroasiático por excelencia. Desde luego, muchas particularidades que logran hacer desembocar los conflictos en otras áreas sumamente álgidas del globo como es el caso del medio oriente, la península arábiga, la Anatolia y los Balcanes y dónde Siria conforma el epicentro del terremoto, no son otra cosa que el reflejo de las estrategias entre competidores de peso por el control euroasiático. Donde, inclusive, China se juega sus propias cartas a través de la concertación de alianzas estratégicas.

LA SITUACIÓN DE RUSIA Y SUS LIMITACIONES

Pero si esa posición de “outsider” ― isla geopolítica ― como definen algunos el papel de Estados Unidos es sumamente ventajosa, la situación de Rusia en el contexto y en función de sus aspiraciones, es esencialmente comprometida. Carece de accidentes geográficos que la protejan y su primer imperativo geopolítico es la expansión en todas direcciones con el objetivo de poner tierra entre sus enemigos y Moscú, la capital, y sus alrededores. Una simple mirada al mapa ruso permite establecer la coincidencia del actual territorio con el estado pre-soviético. Las grandes regiones serían Siberia, Asia Central y El Cáucaso (las dos últimas fronterizas) en tanto la primera (Siberia) con la mayor abundancia de puertos, ve mermada su influencia, porque por el bajo nivel de las temperaturas, son puertos de escasa efectividad comercial. He ahí la razón de la apuesta rusa por una política de influencia ártica para nada afín con el conservadurismo ecológico, sino más bien tendiente a la aceleración del deshielo.

La re-distribución regional post-soviética, deja entrever el alto grado de importancia geo-estratégica que desde el punto de vista geopolítico implica para Rusia la actual situación. Al este, muy cerca de Rostov y la salida al Mar de Azov, conectados por el Canal Volga-Don, se halla la salida al Mar Negro, muy cerca de la ciudad puerto de Novorossiysk, además, ese acceso representa la llegada por mar a Rumania, Bulgaria y Turquía. Todo ello refuerza aún más la importancia del predominio ruso en Ucrania.

Otro tanto sucede al oeste, donde el acceso al Mar Caspio incluye un tramo de costa considerable por parte de Rusia y donde su influencia, sobre todo con respecto a Irán es un objetivo importante. El conglomerado Georgia- Azerbaiyán-Armenia es, sin embargo, una evidente limitación para Rusia al sur de su territorio en función de fronteras que antes no existían y que ahora, a pesar de no haber un ambiente de confrontación permanente, deben ser objeto primordial de los planes geo-estratégicos rusos.

En el occidente y hacia el centro y suroeste ruso, la situación no es menos complicada y los rimland de Rusia y su control en esa zona, son evidente motivo de preocupación. Bielorrusia, Moldavia y las Repúblicas del Báltico (Estonia, Latvia y Lituania) con las que en los casos de Latvia y Estonia comparte frontera directa, mientras que con Lituania sólo a través del apéndice ruso de Kaliningrado, que le brinda conexión al Báltico y frontera directa con Polonia. El corredor polaco que da acceso al interior ruso siempre, e históricamente, ha sido de vital importancia y la garantía de su control, se encuentra hoy en el punto más álgido de la cuestión geo-estratégica rusa desde el fin de la II GM, tras la caída del bloque soviético euroriental.

La expansión rusa, sin embargo, le trae dos problemas fundamentales. El primero es obvio: Rusia sólo puede existir como imperio. La enormidad del territorio y su áspera geografía hace que esté ligeramente poblado por etnias diferentes y múltiples identidades (inclusive con uso de diversas lenguas) Esas gentes deben ser subyugadas por los rusos y eso obliga a tener un sistema de seguridad interna que por fuerza debe ser brutal. Luego, hay otro problema; dada la enormidad del terreno, las distancias (rutas) entre los centros de producción de alimentos y los centros de consumo ―fundamentalmente urbanos ― condenan a Rusia a ser pobre, lo cual genera descontento. Por esas dos condiciones el segundo imperativo político ruso es el manejo del imperio con terror y una tolerancia mínima a cualquier intento de rebelión.

Hay, además una última cuestión que fue tangencialmente mencionada y ahora, habré de detallar. Aunque Rusia fuera capaz de asegurar sus fronteras en todas direcciones, tendría un tercer imperativo geopolítico relacionado con la búsqueda de puertos cálidos que le permitan acceso a los océanos para poder resolver sus problemas económicos. Rusia aún está lejos de cumplir con tal imperativo. Todos sus puertos más importantes pueden ser bloqueados en estrechos bajo control de aliados estadounidenses (Dinamarca, Turquía y Japón, ―en el Lejano Oriente)

Eso deja como única alternativa los puertos árticos. Es por ello que Rusia no tardó en anexarse Crimea apenas se percató de la inestabilidad ucraniana. En cierto sentido estratégico-militar, justifica la posición de Rusia al lado de Assad en el conflicto sirio, donde los rusos tienen la única base naval fuera de su territorio en Tartus y que garantiza la salida al Mediterráneo, a sólo 700 kilómetros del sur europeo. A partir de noviembre de 2016, el ministro de exteriores rusos S. Lavrov se reunió con el general libio que encabeza la junta de gobierno en ese país para ventilar la posibilidad de abrir una nueva base en la costa norte africana de Lybia en el territorio de Bengasi, algo en lo que los libios están vivamente interesados, así como los rusos.

Estando al tanto de todo lo anterior se puede hacer una evaluación de la posición rusa. El desplome de la URSS causó un retroceso evidente en los territorios que formaban parte de la “Unión”, retroceso que supuso el avance de la OTAN. Hoy la alianza occidental está más cerca que nunca del corazón ruso. En los últimos años, y bajo el liderazgo de V.Putin, Rusia se ha recuperado dando golpes estratégicos en Georgia y Ucrania. Esta última es existencial para Moscú y si no es parte de la órbita rusa, no será de nadie. El caso de Bielorrusia, es muy parecido y la intención de mantener a toda costa un gobierno pro-ruso en ese territorio, un hecho necesario.

Además de mantener y expandir una esfera de influencia, otro elemento de la geopolítica rusa es el servir de puente para la integración euroasiática. De tal suerte utiliza sus enormes recursos energéticos para forjar lazos encarnados en una enorme red de oleoductos y gasoductos y en lo que recientemente está re-editando tal procedimiento con respecto a China y otros territorios de la cuenca asiática. En particular, la alianza con Beijing parece muy importante para los rusos porque les permitiría liderar un mundo menos centrado en el predominio norteamericano.

EL CASO DE CHINA

China, al interior de su territorio, espacio que es aproximadamente la mitad del territorio norteamericano, concentra una población de 1000 millones de chinos en un área donde únicamente un 33% de la superficie está compuesto por tierras arables. Es un territorio sumamente árido.

En otro sentido, e históricamente, el punto más vulnerable de China ha sido su costa, al mismo tiempo que ello le permite gozar de una posición geopolíticamente ventajosa en el Mar de China y frente a Estados aliados de Estados Unidos como Corea del Sur, Taiwán o Japón. El contacto de China con el resto del mundo se produce en más de un 90% a través de los puertos, donde, además, está concentrada la mayor parte de la población e importantes centros de producción industrial en torno a importantes centros urbanos, comerciales y financieros. Tras las reformas de 1978, el crecimiento no balanceado de la distribución de la riqueza ha entrado en abierta contradicción con los propósitos políticos de la dirección del Partido Comunista y se han visto reforzados negativamente por otros factores como la corrupción, algo que no es dable analizar en el contexto.

Pero a pesar de lo anterior, se añade aquí un interesante argumento. Por su enorme tamaño, su densidad poblacional; China no puede ser conquistada y, con un quinto de la población del Mundo, China resiste cualquier aislamiento, como lo ha hecho en varias ocasiones a lo largo de su historia.

El desafío geopolítico chino puede, entonces, resumirse así: para desarrollarse China debe entrar y permanecer activa en el comercio internacional. Si lo hace, debe utilizar sus ciudades costeras para interactuar con el mundo. Cuando ello sucede, la región costera se enriquece y aumenta la influencia extranjera. Cuando los intereses extranjeros convergen con los habitantes de estas regiones, comienzan a competir con los del gobierno central, amenazando la unidad del interior. La coincidencia entre el primer y tercer imperativos es clave para entender el funcionamiento de la China hoy. El establecer un equilibrio entre la repartición de la riqueza sin exacerbar el regionalismo representa el principal desafío histórico.

Desde el punto de vista externo, la mayor amenaza de China es la armada norteamericana, porque a diferencia de Rusia, los territorios que aspiran a la autonomía están bajo absoluto control de Beijing (El Tíbet, La Mongolia Interior y Xingjiang)

En los últimos lustros China se ha empeñado en el desarrollo de una política de fortalecimiento de su poder militar naval, aún muy lejos de poder competir con los Estados Unidos, y con el propósito básico de encarecer los costos de un posible bloqueo marítimo estadounidense (Ver el asunto de los islotes artificialmente creados para establecer pequeños puertos o pistas de aterrizaje. Una evidencia de lo afirmado)

Con respecto a Moscú, China pretende desarrollar una política de convergencia de intereses, principalmente, en el ámbito de los recursos energéticos y el desarrollo del ferrocarril transiberiano que compartimentaría el peso del comercio por mar, sobre todo con Europa.

Hasta aquí, una visión general de los compromisos creados a consecuencia de la relación geo-estratégica de los Estados y la definición en el ámbito de la geopolítica real (Crítica) Otros análisis específicos, bajo el asedio de la actualización permanente y como resultado de los hechos que acaecen de manera cotidiana, pueden determinar cambios en la apariencia de mapas donde la influencia de uno o más Estados involucrados en los conflictos cambian colores, más no el origen en que se afianzan los presupuestos,  reales o no, y diferenciados entre sí por la imagen geopolítica, sus imaginaciones (que es otra cosa) y la realidad que se pretenda construir.

José A. Arias-Frá

Referencias. –

1.- Brzezinski, Zbigniew. - El Gran Tablero Mundial (La supremacía estado-unidense y sus imperativos estratégicos) B&N, 1997.

2.- Martínez Ángel, Ricardo. – Influencia de la Geopolítica en las relaciones entre Estados en la actualidad. (Conferencia ― pdf ― en: www.prensa.com)

3.- Feijoó González, Alfonso Luis. – Alternativa Metodológica a la geopolítica de las representaciones del mapa mundial ―pdf ― en: www.ub.edu

4.- Grygiel, Jakub. – Great Power and Geopolitical Changes (2006) En: https://hupbooks.press.jhu.edu/

5.-  Strausz-Hupe, Robert. – Geopolítica: la lucha por el espacio y el poder/ The Balance of Tomorrow. En: www.thediplomat.com/

6.- Tarchov, Valentina. – La Geopolítica como análisis y como propaganda. En: www.urbe.edu

7.- NSS (National Security Strategy -2002) En: https://georgewbush-whitehouse.archives.gov/nsc/2002/

8.- NSS (National Security Strategy -2015) En: https://obamawhitehouse.archives.gov)   
                                  
  



  




Saturday, March 18, 2017

IDIOSINCRASIA E INADAPTACIÓN SOCIAL.

El criterio generalizado para definir la idiosincrasia establece que es el patrón de conducta, desarrollado o implantado, que se presenta en los individuos pertenecientes a un grupo social, aunque puede encontrarse en un solo sujeto, definiendo su personalidad, carácter y temperamento.

De lo anterior se infiere que, entre el comportamiento de un grupo y su desarrollo psicosocial la relación es muy estrecha, en consecuencia, la línea que separa la influencia de lo psicológico y lo ideosincrático se vuelve muy fina en ocasiones, aunque mantiene el deslinde necesario en campos conceptuales que se complementan sin excluirse ni perder su definición.

Para el propósito que nos ocupa, una definición genérica de idiosincrasia como la mencionada, no satisface la argumentación que necesariamente hay entre una visión más pormenorizada del asunto y la influencia de los condicionamientos psicológicos sobre el mismo.

La idiosincrasia posee un marcado componente social porque identifica las similitudes de comportamiento en diversos ámbitos como las costumbres, el desempeño profesional y los aspectos culturales; pero el término en su polivalente significado (polisemia) nos ofrece un diapasón más amplio, fuertemente vinculado, y de manera esencial, con los condicionamientos impuestos por circunstancias que no son, precisamente, tradicionales.

En el sentido anterior nos encontramos con una definición más específica y cuya interpretación nos acerca al objetivo que se pretende demostrar. La idiosincrasia se debe a los comportamientos que se pueden observar en una colectividad y que están siendo persuadidos constantemente por una ideología desarrollada por un sujeto o un ente externo considerado importante a su criterio, y cuya filosofía es trasmitida y aceptada a través del conjunto por un integrante con una posición jerárquica en el mismo.

El trasmisor (aquí la comunicación desempeña un papel importante) deberá gozar de una alta credibilidad dentro del grupo, es decir, asumir la posición de “jefe”, pues, es una de las pocas opciones creíbles con las que se puede lograr un impacto a nivel psicológico importante logrando que las personas restantes se sientan cómodas de su imbricación con respecto al colectivo. Si tal condición se manifiesta, el instinto social innato en los humanos se presenta en función de la integración para que nadie (o ninguno) se sienta excluido o marginado.

Al seguir un movimiento, la mayoría de los individuos no toma en cuenta si, como consecuencia, sus actos podrían dañar su ser o destruir su reputación, sólo siguen lo que los otros indican. He aquí la relación entre idiosincrasia y psicología y en la cual, ni se desmerita la primera, ni queda fuera de contexto o desvirtuada la segunda. Todo lo contrario; una evaluación justa no es excluyente ni se contrapone al contenido socio-histórico tradicionalmente reservado para definir idiosincrasia.

Desde el punto de vista de la psicología social son los procesos de índole psicológica los que determinan el funcionamiento de una sociedad y la interacción entre sus diferentes componentes. Debemos entonces entender que son los procesos sociales los que modulan la personalidad y las características de cada individuo, porque son los fenómenos sociales y el entendimiento de las leyes que los rigen los que determinan los principios por los que se produce la convivencia entre los seres humanos.

Está científicamente demostrado que en las manifestaciones personales: lenguaje, gestos y conducta se manifiestan los patrones de conducta ― no necesariamente determinados desde el punto de vista de la idiosincrasia ― adquiridos mediante influencia del entorno generado en el ámbito familiar, influyente e influenciado a la vez, por el entorno socio-económico prevaleciente.

En ese sentido el sociólogo de origen polaco naturalizado norteamericano Kurt Lewin explica que “el comportamiento humano solo puede ser cognoscible dentro de su propio entorno, en su ambiente. La conducta, entonces, debe comprenderse como una mirada de variables independientes (Lewin)… las variaciones individuales de la conducta en relación a la norma están fuertemente condicionadas por la pugna entre las percepciones subjetivas del individuo y el ambiente psicológico en que se encuentra” (1)

De lo anterior se infiere la importancia que ha de atribuírsele a la psicología social (sobre todo) para entender la psicología de los grupos, en tanto todo colectivo tiende a conformar una unidad de análisis con su propia idiosincrasia particular que, además, lo antecede por ser anterior a su propia existencia. En consecuencia, la psicología social trata de llevar a cabo un estudio ponderado entre lo social y despersonalizado y entre lo subjetivo y particular.

INADAPTACIÓN SOCIAL Y ACTITUDES MARGINALES

La inadaptación social se define como la incapacidad manifiesta de una persona a la hora de adaptarse a una situación determinada dentro del entorno en el cual vive y se desarrolla. Los desajustes de la personalidad, los conflictos con el medio, el fracaso ante los estímulos sociales suelen ser fuertes evidencias de inadaptación social. Todo individuo enfrentado a tales situaciones estará al margen de la normalidad social manifestando un comportamiento que discrepa con las pautas sociales imperantes.

Todo individuo que discrepa con su entorno social se identifica como un inadaptado social y regularmente, su comportamiento discrepante y desafiante con relación a las reglas sociales convenidas lo conducirán a una situación de marginación.

Tradicionalmente, quien no se encuentre adaptado a la sociedad en la que vive lo estará por determinadas circunstancias que acaecieron en su vida como el hecho de provenir de una familia desestructurada y disfuncional, malas compañías o porque la misma sociedad lo rechaza como consecuencia de la preferencia sexual, la religión y/o la cultura con la cual se identifica. En contraposición, el concepto opuesto, el de “socialmente adaptado” identifica a las personas que aceptan y cumplen todas las condiciones y las conductas que estipula la sociedad en la que participa. Aquí, hay un problema en tanto nos volvemos a encontrar con la influencia que sobre la idiosincrasia ejercen situaciones coyunturales provenientes y relacionadas con los argumentos socio-políticos prevalecientes. El concepto de libertad así lo determina en sociedades contrapuestas y basadas en presupuestos ideológicamente no conciliables.

En su teoría del “Determinismo Recíproco” el psicólogo canadiense Albert Bandura (1925) introduce un argumento importante en la evaluación de la conducta social del individuo y, alejándose de las propuestas más tradicionales del conductismo, enfatiza en el aspecto cognoscitivo para abordar el complejo problema de la formación de la personalidad.

Bandura afianza su teoría en la interrelación de factores como el ambiente, el comportamiento y los procesos psicológicos individuales. Por esa vía Bandura interpreta aspectos cruciales de la psiquis humana y los define utilizando el aprendizaje por observación (a lo que llama “modelado”) y la auto-regulación. Pero, agrega, además que, si no se es capaz de vivir de acuerdo a nuestros valores y estándares, es probable que tengamos un pobre auto concepto y una baja autoestima.

En el modelo psicosocial, Bandura afirma que el intermediario es la comunidad, o un sistema social en cuanto productores de bienestar y de recursos, o, bien al contrario, causante de la situación de estrés social en que viven sus miembros. Así lo demostró con experimentos de campo sencillos y convincentes y mediante los cuales arribó a conclusiones capaces de evidenciar la influencia inmediata de los estímulos visuales sin que deba mediar otra influencia que no sea la del modelo.

En cuanto al objetivo inicial, a saber, demostrar la relación entre idiosincrasia y psicología (social) debemos concluir que, aunque no excluyentes, son evidencia de una situación diferente que no procede amalgamar bajo una apariencia homogénea en las manifestaciones de grupos o de un grupo específico. En ese particular la idiosincrasia es precedente y el juicio individual y de grupo bajo condiciones de inadaptación social y marginación algo muy diferente.

Es evidente que el complemento de este trabajo, sobre todo en lo inherente a la motivación personal, es materia y objeto de otros análisis (entendidos al pie del significado en cuanto a descomposición del todo) que no constituyen, ahora, el propósito. Sirva sólo para evidenciar las sutiles diferencias que se esconden cuando no se tienen, como aquí se incluyen, los argumentos para interpretar un tema mucho más complicado de lo que puede parecer (ver nota no. 2)

José A. Arias-Frá

(1)    Lewin, Kurt.- Teoría de la personalidad en la Psicología Social. En: http://psicologiaymente.net

(2)    Escribí este trabajo motivado por un excelente post en la red social Facebook escrito por mi amigo el Dr. Ramón Colás bajo el título: “Los Guapos del Carnaval” A raíz de su lectura, y algunos comentarios en los que pretendí aclarar, grosso modo, lo que aquí he ampliado, sentí una inmediata necesidad de una más amplia explicación. También, por todos los que tuvieron a bien su lectura y el consiguiente ofrecimiento de sus puntos de vista.