Monday, March 26, 2012

EL MENSAJE DEL PAPA, LO QUE SE DICE Y LO QUE SE VE.


El Papa Benedicto XVI, Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, ha llegado a América. Entre análisis y especulaciones, que el propio Papa se encarga de desmitificar, muchos se preguntan cuáles pueden ser las razones de su presencia en Méjico y Cuba. Estamos de acuerdo: la misión de la Iglesia como institución, es ante todo pastoral; la prédica del evangelio ocupa el centro del empeño papal y de la gran curia romana y universal, pero junto a esta misión prioritaria hay, sin dudas, otros propósitos.
El caos creado por los carteles de la droga en el caso mejicano y el sufrimiento que crónicamente ha ido en aumento entre la población del país, buscan en el territorio de mayor influencia de la religión católica en occidente (más del 70% de la población), un asidero en la fe para tratar de paliar los efectos devastadores de la crisis. Junto a los esfuerzos tendientes al conjuro de la situación llevados a cabo por el gobierno “panista” de Felipe Calderón –que llega a su término, sin conseguir grandes avances en ese sentido- la palabra del Papa es un elemento de aliento y un asidero reconfortante. En fin, la reafirmación de la fe se acrecienta con la misión papal, y se produce una plena connivencia entre los propósitos gubernamentales, los intereses de la Iglesia y los deseos de la población.
El Obispo de Roma y sucesor de Pedro es recibido como el portador de un mensaje de esperanza, matizado de un alto contenido de humanismo y sensibilidad cuyo aliento es perceptible inmediatamente en sus propias palabras de agradecimiento al discurso de recibimiento de su anfitrión, el presidente Calderón y, donde a pesar del protocolo de rigor, la expresión de la voluntad popular, encuentra eco y apoyo espontaneo y manifiesto. Más allá de las medidas de seguridad ocasionales; sobran los montajes y esos alardes de absurda uniformidad que, sin embargo, son tan característicos de los catequizados predios ideológicos de las sociedades totalitarias comunistas como la cubana.
Mientras escribo estas cuartillas, el Papa Benedicto, descansa después de su primer día de estancia en Cuba. La diferencia es notable: aquí se encontró con un “presidente” que le dio una bienvenida, no solo alejada del más elemental presupuesto diplomático a través de sus palabras, sino dentro del más rancio y reaccionario conservadurismo del discurso político socialista y marxista de la revolución cubana; diatriba antiimperialista y antibloqueo incluida. Desde la trinchera permanente en que se ha hecho vivir a la sociedad cubana en defensa de una “cultura” y una “genuina democracia” que no representa ningún aporte desde el punto de vista cultural y mucho menos, puede validar la democracia en ningún sentido. Parece innecesario producir la crítica; el General Castro se inculpa a si mismo tratando de desempeñar el rol presidencial que no le va y en cuya telaraña verbal suele enredarse con facilidad.

Estoy seguro que en éste, mi país, donde apenas un 10% de la población es católica devota y practicante, la empatía entre el discurso oficial e inclusive la pastoral religiosa, inevitablemente afectada por el porcentaje mencionado, no puede ser lograda. Aquí el mensaje de fe queda descrito como uno que a pesar de los cantos y los ritos, se convierte en fuerza tectónica de empuje para desasirse de los atávicos destinos padecidos por el ser humano en un país que no goza de libertad por más de medio siglo. El Papa, hombre observador entre muchas otras virtudes personales, lo sabe, y sutilmente pone el dedo en la llaga; proyecta su mensaje hacia el futuro, algo de lo que desesperadamente quieren oír hablar los cubanos en clave de libertad, porque el futuro no puede seguir siendo de opresión, desasosiego permanente y falta de oportunidades. Tiene que dejar de ser un “futuro” de conclusiones partidistas e insensatas para ser parte del aliento personal de los seres humanos que amplifica sin límites sus posibilidades.
Hoy y a pesar de todos los esfuerzos que se hagan por tratar de evitarlo, la noticia trasciende. La imagen impide ejercer el terror sin que sea visto. Las listas de disidentes sometidos a “prisión preventiva” son numerosas, se hace posible publicar los nombres; pero lo peor, lo que es claramente aborrecible es observar la imagen de los policías disfrazados de agentes de la Cruz Roja repartiendo bofetadas y “camillasos” a quien tuvo el valor de protestar. Allí mismo, en primera fila y “con rostro de ocasión” –según expresó un colega- se sentarán cada vez, para escuchar al Papa condenarlos a través de un implícito mensaje, los instigadores de la “cultura” del miedo y de la más “genuina” dictadura totalitaria de la historia americana. 
José A. Arias.  

2 comments:

  1. Benedicto se marcho de Cuba sin denunciar la represion las golpizas las situaciones carcelarias o las violaciones a los derechos humanos dentro de la isla carcel entre otras cosas tampoco denuncio los atropellos a las damas de blanco o el asesinato de Laura Pollan en un hospital gubernamental .otros de los misterios en la historia del catolicismo marxista cubano que udolatra a la servidumbre burguesa de la isla.

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  2. No se debe distorsionar la historia de nuestra Cuba .nuestra tierra es cubana espanola nacionalista y catolica por encima de cualquier extrato pagano de la religiosidad africanista miserable .Esa es la verdadera Cuba .

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