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Friday, April 15, 2016

ENTRE LA HIPOCRESÍA Y LA SOBERBIA, IMPERA EL CAOS.

En 2013 y mediante la promulgación de un decreto en la Gaceta Oficial, el gobierno cubano trató de encontrar una alternativa a la forma tradicional de utilizar las migraciones masivas que periódicamente se habían venido produciendo: se eliminó la famosa “carta blanca” y todos los que obtuvieran una visa de entrada en los países dispuestos a concederla, pagaran el pasaje y el pasaporte, además de otros trámites de rigor; estarían en condiciones de viajar al destino escogido en una lista bastante exigua de posibles -los menos- y otros lejanos territorios, algo que probablemente fuera un desafío para el conocimiento de la geografía global en relación con éstos últimos y entre una buena parte de la población.

Posiblemente pensaban que la “medida” era doblemente redituable. Por un lado suavizaba la imagen en lo tocante a la intolerancia que impedir la libertad de movimiento representa en cualquier orden (inclusive en el de los derechos humanos) y por el otro, sería una forma de deshacerse de personas que, al menos potencialmente, eran y siguen siendo consideradas como “inadaptados” y capaces de incubar una situación explosiva desde el punto de vista sociopolítico.

Tampoco creo que fuera casual que al socaire de tal cambio, se aprobaran otros como aquello de comercializar “legalmente” propiedades inmuebles, vehículos y otras cosas de valor personal. Al hacer posible todo eso, muchos –como ha sucedido- se apresuraron a vender desde la casa, el vehículo, la motocicleta y hasta las bicicletas para obtener el dinero y poder viajar.

Si Estados Unidos había reiterado que cualquier emigración masiva y desordenada iba a ser considerada como un “acto de guerra” y debía tener consecuencias en ese sentido, parecería que en Cuba encontraron la manera de darle la vuelta al traído asunto de abrir o cerrar la “válvula de escape” según les resulta conveniente.

Pero como suele suceder; cualquier visión, en cualquier sentido, desde una óptica de orientaciones que “bajan desde arriba”; siempre resulta superada por las circunstancias reales e ineludibles de la inmediatez; todo el que no quiere permanecer adentro y sueña, desde la perspectiva de su realización personal en alcanzar la meta (EE.UU.) se amparó en la “legalidad” de los estatutos y puso proa al logro de su más caro objetivo, reforzado además por mecanismos legales de vieja data y origen históricamente no relacionado: la Ley de Ajuste de 1966 y el Decreto Clinton de “pies secos, pies mojados”

Inclusive, en las versiones lanzadas desde Cuba y atizadas en el exterior por extremos que a veces se tocan al hacerse coincidentes, está la intención de empujar a todo el que quiere salir definitivamente de la Isla. Ello tiende a precipitar la actuación, de cualquier manera y por cualquier vía, de aquellos a los que no les interesa otra cosa que largarse y a cuyos oídos se les hacen inaceptables otras alternativas.

Es así que hemos llegado a encontrarnos –en tanto cubanos- frente al actual escenario. La pregunta es reiterada y se escucha por doquier: ¿por qué estos grupos cuya cifra crece y disminuye como por arte de magia entre los confines sur y centro americanos, protesta y exige que “los dejen pasar, continuar el camino a su destino…” y nunca lo hicieron en Cuba contra el gobierno, razón de sus propósitos incluida?, algo, que además, no es inédito. Tanto los sucesos de la Embajada del Perú y su consecuencia, el Mariel; como el 5 de Agosto en el 94, concluyeron con emigraciones masivas, inclusive, el leiv-motiv en ambos casos fue el propósito de abandonar la Isla.

A mí, al menos, la respuesta me parece evidente: porque aunque las cosas cambiaran del día a la noche, estas personas no quieren vivir allí y tampoco les interesa enfrentarse a una disyuntiva que representa una especie de opción perder-perder. La oferta que buscan a corto plazo, en Cuba no existe, ni ahora; ni en la inmediatez del tiempo por venir y pensar que de oponerse públicamente al sistema –como un reducido número lo hace sin la pretensión de irse- les puede granjear la represión, la cárcel –algo que observan en silencio y en aras de conseguir sus propósitos- o en el mejor de los casos basar sus expectativas en plazos dilatados (lo que por experiencia les suena cacofónico), les hace optar por la vía más corta, no importan los riesgos que puedan esperar y si lo que poseen alcanza para armar una precaria embarcación o encarar los trámites de un viaje incierto, ponen los huevos en una sola canasta.

ALTERNATIVAS PARA JUGAR AL CONFLICTO

Desde la autoridad de un régimen totalitario resulta fácil caminar sobre cáscaras de huevo sin triturarlas y eso es lo que hacen. No importa que se digan falsedades mientras se ofrezca como la imagen de la verdad lo que se ampara bajo  la letra de comunicados oficiales supuestamente avalados por el respeto a la autodeterminación, la democracia socialista y cuanto argumento pone la dermis del totalitarismo a salvo de cualquier conjetura. Al menos, eso es lo que pretenden; que alguien les crea, es otra cosa.

Pero los planes no parecen haberle salido del todo bien a los estrategas del Minrex (Ministerio de Relaciones Exteriores) y a los “compañeros” del Partido que orientan y fiscalizan el control de los vaivenes migratorios. Ecuador, aliado, miembro del Alba, militante del socialismo del siglo XXI y otras causas comunes, era y es, en la lista de países que otorgan visado a nacionales cubanos, el destino más atractivo y, en consecuencia, mayoritariamente elegido. Hacia allí fueron a dar los protagonistas de este nuevo capítulo en la historia -aunque solo de la más convencional- de las oleadas migratorias desde Cuba.

Luego, el periplo conocido y sus secuelas al comenzar a cerrarse fronteras y aparecer las concentraciones de irregulares que, si vamos al caso, tendrían categoría suficiente para recibir de parte de organismos internacionales el mismo tratamiento que se da a refugiados en otros confines y a pesar de que no medie la razón de una guerra o la persecución religiosa. Estos países no están en condiciones de suministrar un mínimo de requerimientos a un grupo de personas atenazadas entre la decisión de huir y tal incapacidad; en razón, se produce el caos que internacionaliza el conflicto, lo dimensiona y lo hace peligroso.

Era lógico y previsible que nada había concluido después que Costa Rica limpió su territorio y cerró la frontera con Panamá, el cuello de botella está en el istmo, e irá retrocediendo hasta regresar al punto de partida que con tan “buena voluntad” ofreció Ecuador (ahora dan marcha atrás aumentando el precio del visado a $400.00 dólares por aquello de que “el banco  pierde y se ríe y el punto gana y se va”) y si algo así llegara a suceder, prescindiendo de la mala suerte de los que queden dispersos en el camino y en manos de coyotes, ya se prepara “la acogida” de regreso en su país de origen para los que quieran regresar, al menos, es lo que leyó el vocero en uno de esos "comunicados" siempre contentivos de una sentencia inexorable.

Pero el gobierno cubano habla desde el que considera su imbatible bastión: un país donde no se dice, ni puede decirse otra cosa que no sea lo que ellos dicen. ¿Por qué no asisten a las convocatorias de los países de la región involucrados en  la crisis? Allí, no dan la cara; evitan ser cuestionados sobre temas que no pueden responder; ¿qué tal si alguien se atreviera a preguntarles por qué hay tanta gente que quiere abandonar el “paraíso”? o les instaran a tratar de evitar que así sea, conminándoles a la aplicación de medidas en ese orden. La soberbia se lo impide.

Se han cansado de repetir que los movimientos migratorios son un signo de los tiempos y que Cuba no es una excepción, pero olvidan que en torno a esas versiones la excepción que Cuba pretendió, e inexplicablemente pretende sostener, es que la revolución eliminó el orden de factores que provocan las causas que, y según ellos, motiva a los emigrantes desde otras latitudes. Aquí; es el ajuste cubano, los pies secos o mojados y el imperialismo que asume una postura preferencial con relación a los migrantes cubanos. ¿Estarían en condiciones de materializar la estafa ante los afectados? Es evidente que prefieren no correr el riesgo, ni siquiera “a puertas cerradas”

Es cierto que desde Méjico, pasando por Centroamérica y más al sur, hasta el mismísimo Ecuador, nadie ve con buenos ojos lo que consideran la ventaja que Estados Unidos se empeña en seguir brindándole a los cubanos, pero para ellos la razón es otra y si pudieran conseguir algo parecido, la gran panacea. Mientras; Cuba habla de “ley asesina”, exige su eliminación, pero atenidos a su letra, bien que han orquestado planes para deshacerse de quien no les conviene.

Tienen que pensar muy bien las cosas, porque de atorarse la válvula sobre la olla el efecto puede convertirse en boomerang y las cáscaras de huevos se pueden tornar en la tabla del fakir. ¿Discutirán estos asuntos en el Congreso del Partido, o se seguirá resolviendo “desde arriba”? Para el caso, es lo mismo; ya, hasta los propios cubanos en la Isla lo comentan.

José A. Arias-Frá

  

   

Thursday, February 4, 2016

ÉXODO 2015-16: OTRO ESLABÓN DE LA MISMA CADENA.

Escucho una andanada informativa en los medios locales de mi entorno y de alguna manera me obliga a decir lo que pienso. El tema: el “nuevo éxodo de cubanos” Primero, decir que es nuevo es erróneo y sería más acertado verlo como una especie de cacofonía histórica; los cubanos –en número anormal, aún porcentualmente concebido- se marchan de su país desde que la “revolución” llegó al poder. No importaban leyes especiales (no existían) y hasta el 1966 (ley de Ajuste Cubano) ya se habían largado 350 000. Cierto es que existieron hitos que produjeron escándalo: Camarioca, Mariel, el éxodo del 1994; en cualquier caso, el gobierno en la Isla quiso que fuera así y permitió que se desatara una crisis, en cada una de esas ocasiones, para medir fuerzas y crear problemas a quien siempre han querido atribuir las causas presentes, pasadas y futuras de su propia ineficacia: Estados Unidos.

Pero, ¿acaso a lo largo de más de medio siglo, el drenaje nacional de personas que escapan se ha detenido alguna vez? Nadie con un poco de cordura mental y en aplicación de una pequeña dosis de raciocinio se atrevería a decir que sí. Por ello, los acuerdos, las negociaciones, las cuotas de visas especiales otorgadas y ahora, esa especie de camino a lo desconocido que los nuevos emigrantes cubanos se han decidido a emprender, no es otra cosa que otro eslabón de la misma cadena.

Que si los recién escapados tienen otras motivaciones, me vale madre –como diría un cuate- parece absurdo y hasta ridículo que tal especie se lance sobre nuestras propias testas; nos puede caer encima como una pesada piedra capaz de sepultar nuestro propio y más acendrado anticastrismo de “históricas enjundias” Eso es precisamente lo que quieren allá, del otro lado, donde engañan a la gente sin pudor ocultando comunicados oficiales en versiones de reporteros, tras los espesos bigotes de un vocero. Dividir, dividir y dividir; cuanto se regocijan estos discípulos de Cortés que hace mucho tiempo quemaron las naves y pretenden enrolarse nuevamente entre las dadivosas manos del “decadente imperio”

¿Y quién no se fue de Cuba porque no había comida, agua, elecriidaad, ropa, zapatos, vivienda? Señores, todo el mundo no fue combatiente de la clandestinidad, peleó en Bahía de Cochinos, estuvo en las guerrillas anticomunistas del Escambray, fue preso político o  un adalid del antisovietismo estalinista desde una posición encumbrada y descollante; no a todos –inclusive desde acá- les parecía muy apropiado que los primeros “disidentes” (Bofil, los Arcos Bernes, María E. Cruz-Varela, E. Sánchez –aún adentro), se cansaran de agarrar palos y visitar mazmorras para venir a dar con su humanidad desgastada a estas tierras u otras en pos de la libertad (concepto de muy amplio diapasón, no sólo reservado para los que se consideran “patriotas”) Todavía recuerdo las diatribas en contra de Payá, porque se atrevió a tener lo que otros no, y presentarse a la Asamblea Nacional del Poder Popular con un cajón lleno de firmas que recogió entre la gente de a pie y exponiéndose a todo. Eso, lo pagó caro, le costó la vida.

¿Saben qué pasa? Pues que los políticos no viven para otra cosa que hacer política y en el desempeño de tales menesteres, los extremos se tocan. Es bien sencillo; Cuba ha sido, es y seguirá siendo un régimen totalitario, dictatorial, unipartidista e ideológicamente fundado en una argamasa de entelequias disfrazadas de una filosofía decadente y en descrédito, en consecuencia, ¿quién no quiere arriesgarse a escapar de tal entorno? Lógicamente, siempre habrá partidarios enceguecidos a perpetuidad por la “luz del sol” de que hablaba R. Dalton, estimados sociólogos, no sé en que porcentaje, tampoco me interesa; lo único cierto es que todo el problema, en cualquier tiempo y escala, se genera allí donde un proyecto fracasado y sin futuro exhibe sus desvergüenzas por el mundo sin que parezca importar demasiado a quienes, como ahora, tienen que sufrir las consecuencias: países pobres, sin grandes recursos y con una población en la que muchos persiguen el “american dream”

Pero no se equivoquen los analistas, las causas son muy diferentes y si no; comparen al potencial migrante mejicano, centro o suramericano –generalmente gente pobre- con los médicos, ingenieros, abogados, técnicos que se escapan de quienes los “formaron” porque se dan cuenta de que no tienen futuro. Es cierto, hay de todo, pero en el vórtice de la tormenta la razón es eminentemente política. No lo saben, se lo callan, lo quieren ocultar, han perdido la brújula, pero bastaría con preguntarles si quieren regresar. Es como querer invocar la cruz frente a la imagen del vampiro. Tal embrollo no es soluble desde la perspectiva de reformar una ley –algo que puede suceder o no- ello no cambiaría absolutamente nada.

Por último, escucho con frecuencia –casi hasta el cansancio- el argumento de que no hay un “clima de acogida” en el exilio, similar al de anteriores ocasiones. Parece comprensible si se pensara un poco más en lo siguiente: Primero, este último éxodo coincide con la política de Obama del restablecimiento de relaciones y el gobierno federal, visiblemente se desentiende de sus efectos –los del éxodo- haciendo la vista gorda y dejando entrar a todos por la frontera sur porque no le conviene atizar el fuego al que Cuba le echa leña para crear el conflicto en contubernio con gobiernos como los de Ecuador y Nicaragua –manejándose en cada caso según los deseos y los objetivos de su aliado isleño. Segundo, si se tratara de una administración en abierta y manifiesta oposición al régimen cubano, ya el gobierno federal hubiera tomado cartas en el asunto y algunos alcaldes locales no se estuvieran quejando de "falta de recursos y de respuestas" Lugares para albergar masivamente a refugiados, no faltarían, ni el presupuesto tampoco y el exilio estaría haciendo campañas para recoger donaciones de dinero, ropa, alimentos y enseres para “ayudar a sus hermanos cubanos” En fin, que muchos que fueron “ayudados” de tal forma, también han abarrotado durante años el aeropuerto de Miami para regresar en cuanto les fue posible y si cambiaran las cosas, aquello de viajar a Cuba mediante el escamoteo geográfico de usar “terceros países” se volvería a poner de moda.

De manera que la única realidad inmediata es que el “timing” de estos que emprenden un recorrido inédito e incierto, sobre todo por el alto índice de peligrosidad y riesgo que entraña, conspira contra ellos y pone en evidencia que no hay nadie, aún, capaz de decir en alta voz y como se debiera las razones de todo lo que está aconteciendo. Es mejor, “políticamente correcto”, dejar de hacer a los culpables la pregunta de rigor, sencilla de por más: ¿por qué pretende escaparse tanta gente del supuesto paraíso de donde vienen? Y si tal pregunta no fuera respondida, quizás habría menos opositores a eliminar el embargo y más a favor de reformar e inclusive, eliminar la famosa “Ley de Ajuste”


José A. Arias-Frá.